Opinion

La fotografía oficial de campaña

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Javier Realyvázquez

domingo, 02 mayo 2021 | 05:00

Una mala fotografía puede hoy en día producir el fracaso de una campaña política, o en el peor de los casos convertirse en una inversión no retribuida cuando de negocios se habla.

Hoy en tiempos de pandemia es algo que se debe cuidar porque las campañas serán más visuales, habrá más carteleras, más lonas, y banners, más imágenes en redes sociales, todo ante la imposibilidad de hacer actos masivos. 

El retrato de un candidato debe ser realizado por un especialista que logre reflejar la expresión del rostro humano y no por cualquier persona. No porque se tenga la mejor cámara o el mejor equipo se logrará la mejor fotografía.

Las reacciones de la gente así lo demuestran, a poco esa es Maru?, ese es Loera?, Alfredo Lozoya?, con Graciela Ortiz, con Alejandro Díaz, con Brenda Ríos, con todos las reacciones son similares. 

La tecnología ha avanzado mucho por lo que no es de sorprender, ver en los equipos de campaña a personas grabando y fotografiando con celulares de última generación, sin darse cuenta que no esto puede ser no suficiente.

 Todo el que pase por alto el retrato político, podría encontrarse al final con que su trabajo no sirvió por más perfectos que hubiesen estado los demás ingredientes de la campaña.

Quien tome fotografías a políticos para la campaña, sin la especialidad requerida, puede generar un mal mensaje visual y generar un resultado aniquilador.

Es muy común hoy en día, ver que vienen los equipos de márquetin de los comités directivos nacionales de los partidos políticos a tomar fotos a los candidatos sin el menor de los compromisos, y sin conocer a los candidatos, y mucho menos el entorno local de la elección, de ahí que vemos fotografías que de plano no van con la percepción o lo que aquí conocemos de quienes se están postulando.

 Las carteleras con la fotografía de Maru Campos, de Juan Carlos Loera, de Alfredo Lozoya, de Graciela Ortiz, Alejandro Díaz, de Brenda Ríos son, unas más que otras,  un mal ejemplo de lo que es no saber sobre retrato político.

Ninguna cumple con la “función” de convencer, emocionar, persuadir o producir la “venta” del candidato y peor aun cuando hoy en día la sociedad es más visual.

El grave problema está en que aparte imprimen miles de posters, trípticos, volantes, porque toda esa inversión millonaria se irá a la basura.

Imaginen que Avon, Chanel, o las agencias de autos, hicieran sus fotografías publicitarias con los materiales de los fotógrafos de eventos sociales, o que los restaurantes usarán fotografías de los menús, tomadas por cualquier persona que pueda tomar fotos.

Algunos candidatos cambiaron sus fotografías oficiales por otras, que aunque muy parecidas a las instituciones cambiaron de manera radical porque tomaron en cuenta un solo gesto, una postura o un leve cambio en el peinado debido a lo malas que eran las fotografías del partido.

No importa lo bonita que esté la foto, lo que importa es proyectar emoción, belleza, fuerza interior, determinación, debe la imagen ganar confianza, convencimiento del electorado, debe proyectar al líder.

A muchos de los despachos que dan el servicio de generar la imagen de los candidatos es lo que menos les interesa, mucho menos que ganen las campañas, no hay compromiso, no más toman la foto, la incrustan en el diseño institucional, cobran y listo.

 Un fotógrafo profesional sabe distinguir de inmediato a un líder en el momento mismo que lo ve y entiende perfectamente que el retrato es la mejor manera de proyectarlo,  sabe que serán miles o millones los que lo verán en campaña.

La mayoría de las fotografías no sirven o perjudican la campaña, un fotógrafo de candidatos debe lograr en el espectador el efecto de seguir al candidato, de creer en él, que le caiga bien que cautive.

Los tiempos de campaña cada vez son más cortos, por lo que se hace mal en un principio resulta muy difícil revertirlo, más aún cuando hoy el mundo entra por los ojos.

Hay fotografías históricas que aunque no de políticos, sirven de ejemplo en cuanto a lo que transmiten: Gandhi, Churchil; de políticos algunos ejemplos recientes como Obama, Putin, Angela Merkel, Trump.  

Según se ve todos los días en las calles, que muchos de los candidatos no cuidaron o tomaron en cuenta “La expresión” que es la verdadera especialización del fotógrafo político, más bien parece que todo se lo dejaron al war room.

 Vean lo que dice David Ross de quien sobran testimonios en los que se resalta su inigualable dominio de “la expresión”.

 Quien sabe si a algunos, les alcance cambiar las fotografías por lo corto de las campañas, pero sería bueno que dos o tres lo valoran porque de plano no motivan nada a las de por sí tan apagadas campañas.