Opinion

La gota está por derramarse

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Víctor Guzmán

miércoles, 17 junio 2020 | 05:00

El pasado 13 y 14 de junio, tuvo lugar una segunda marcha en más de 115 ciudades de la república, en repudio de la mala administración del actual mandatario nacional. Los reclamos son diversos, los mensajes, unos más subidos de tono que otros, pero todos con el mismo unísono, que renuncie el presidente.

Esta es una demanda ciudadana y se da por los pésimos resultados en la mayoría de los temas económicos, de seguridad y empleo, entre otros más. Ya la lumbre llegó a los aparejos, comienza la desesperación de las familias, sobre todo a aquellas que les empieza a escasear lo básico, como es la alimentación y el vestido. 

Los hogares de la clase media están resintiendo la falta de apoyo en sus negocios, que son los que mantiene mayormente la economía de las ciudades, con la creación de empleos, movimiento y liquidez de los activos. No hay un plan emergente de rescate de las Pymes a nivel nacional, como se hace en la mayoría de los demás países, tanto europeos, como en América. En México las medianas empresas están desprotegidas e indefensas ante tal situación de crisis económica y pandemia.

Más de un millón 30 mil empleos perdidos en tres meses, no es para menos. Por ello cada día aumentan el número de personas que, angustiadas, ven como la economía flaquea más en su hogar. Dándose cuenta que las promesas de campaña nacional, quedaron sólo en eso, en promesas. Es por ello que se están uniendo en todo el país.

Por todo lo anterior y por la desesperación e incertidumbre que emana del mandamás nacional, 115 entidades de la nación se unieron para hacer valer su derecho de manifestarse pacíficamente a lo largo y ancho del territorio nacional.

Situación sui géneris que no se había hecho con anteriores jefes de Estado. Lo que ha logrado el actual es relevante, unir a 115 ciudades pidiendo su renuncia, es un aspecto que lo ha obtenido a pulso. Viéndolo bajo una perspectiva, no política, es una situación de sentido común, al percatarse que la ruina se aproxima si se continúa por el mismo rumbo en este esquema de gobierno, que es sólo de verborrea y saliva. No queda de otra, sólo exigir lo que prometió, que atienda las necesidades básicas de la población o que renuncie. 

¿De lo contrario qué se está buscando? Más pobreza, si es así ya sabemos porque, entre más pobreza exista en un país, más fácil será su manipulación. Recordando que, en los Estados comunistas, los pobres y los que viven igual, con las mismas condiciones de vida son el pueblo, los dirigentes son millonarios con grandes fortunas, como Fidel Castro y Hugo Chávez, que fueron evidenciados en la revista Forbes, como personas inmensamente ricas.

Hay ilusos que todavía creen que el comunismo nos hace a todos iguales, pues sí, iguales en pobreza y sin oportunidades de vida digna. 

De acuerdo al foro de Sao Paulo, en la primera etapa de comunicación de un país, son las siguientes etapas. Primero crear la guardia militar, someter al poder legislativo y judicial bajo un solo poder, control de medios para propagar culto al líder, modificar la constitución para manejar a discreción el dinero del presupuesto. Son sólo algunos. En México ya están en marcha.

La etapa dos dicta el control total del internet, reforzar la lucha por los pobres con la bandera de la corrupción y el neoliberalismo, control de bancos, entre otros. 

Debemos esperar que llegue la etapa 3, como las expropiaciones masivas, con la ley de extinción de dominio, escarmiento a la clase alta, con el lema “el dinero es pecado”, finalizando con el cambio de la constitución para la reelección a juicio del pueblo.

Si pensábamos que estábamos mal, y no podríamos estar peor, pues ya estamos viendo el panorama.