Opinion

La guerra de los pasteles

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Francisco Ortiz Bello

domingo, 27 diciembre 2020 | 05:00

Ciudad Juárez.- Pocas cosas en la vida valen tanto la pena como para defenderlas, o cuidarlas, a golpes, sobre todo para quienes hemos sido educados en los valores sociales del respeto, la tolerancia y el cumplimiento de las leyes, y que nos preciamos de pertenecer a una sociedad civilizada y ordenada, que dirime sus conflictos o diferencias a través del diálogo, el razonamiento o bien, mediante los canales jurídicos adecuados. Pero no a golpes.

Por eso, ha llamado bastante la atención un extraño fenómeno ocurrido hace pocos días, relacionado con esas conductas llamémoslas antisociales para no entrar en otro tipo de calificativos más fuertes, solo para describirlas de alguna manera.

Un poco de contexto antes de entrar en materia. En muchos fraccionamientos y colonias de la ciudad se ha incrementado sensiblemente el comercio informal, en respuesta a los cierres de operaciones que ha habido por la pandemia, la gente está buscando medios alternos para satisfacer sus necesidades de alimentos y otros servicios, y también han encontrado en esas actividades una forma de compensar la pérdida o disminución de sus ingresos, por la misma razón de la pandemia.

Así, hemos podido presenciar un inusual crecimiento de las ventas de muy diversos productos y servicios, entre redes de vecinos, dentro de los mismos fraccionamientos y colonias de la ciudad, principalmente alimentos o productos de primera necesidad.

Por otro lado, las medidas extremas para disminuir la movilidad social, como los cierres de grandes negocios los fines de semana, también provocaron escasez de algunos productos y, por ende, compras de pánico ante el temor natural de no conseguir dichos productos, sobre todo en las tiendas de acceso solo con membresía, o denominados clubes de compras en los que, por cierto, su concepto principal de mercadeo es la venta al mayoreo de productos, solo para dejar claro ese punto.

Es precisamente en ese contexto en el que, principalmente, los fines de semana o días previos, se empezaron a presentar largas filas para entrar a estos establecimientos de clubes de compra con membresía, lo que generó verdaderos caos viales e incluso el bloqueo de las calles de acceso a dichas negociaciones, obligando a los encargados de las mismas a implementar operativos de orden y control en los accesos, para desahogar las vialidades estableciendo un mecanismo de filas internas dentro del área de estacionamiento.

En estas páginas hemos reportado enormes filas de hasta una o dos horas para ingresar a dichos comercios, situación que se ha hecho común prácticamente todos los negocios, debido a las medidas de control sanitario que exige la pandemia, tanto en el aforo permitido, como en la aplicación de gel antibacterial, toma de temperatura y otras similares. Eso ha sido parte de nuestra nueva normalidad en las semanas recientes.

La mañana del martes 22, en la tienda Costco de la Ejército Nacional y Panamericana, ocurrió un incidente por demás inusual, extraño y hasta anecdótico, intrascendente para algunos, pero que se convirtió en viral en todo el país, incluso fue trend topic en Twitter por buena parte del día.

¿Qué fue lo que ocurrió? Solo que un grupo de personas, formadas en la línea de acceso a la tienda, reaccionaron de manera violenta ante la ocurrencia de los directivos de la tienda de limitar la venta de pasteles y en general de bizcochería fina (así conocida en forma general), a solo cinco unidades por membresía. Así fue, aunque en un principio, las primeras informaciones daban cuenta del enfrentamiento entre revendedores de pasteles, lo que hacía suponer en esos momentos algún desacuerdo por los lugares en las filas.

En la nota “Video: A golpes pelean revendedores por pasteles de Costco”, publicada a las 10:24 horas de ese martes, acompañada de un video donde se ve a una mujer caer al piso, mientras otras personas se empujan y tiran algunos golpes, ahí se explica que se trata de revendedores de pasteles peleando y discutiendo por entrar a la tienda. Esa nota es la que se hizo viral en todo el país, en diversas redes sociales, alcanzando su versión digital en la página web de El Diario, hasta el día de ayer, poco más de 106 mil compartidas, que es una cifra sin precedentes para una nota.

A eso habría que sumar todas las interacciones que tuvo en las distintas plataformas de redes sociales (Facebook, Twitter, etcétera), así como las veces que fue compartida por miles de usuarios de dichas redes sociales. Todo un fenómeno inexplicable, por unos pasteles.

Pero ¿qué es lo que ocurrió en realidad? Lo decíamos líneas antes, una mala ocurrencia de los directivos de la tienda al limitar la venta de pastelería y bizcochería a solo dos unidades por membresía, como una medida precisamente para evitar las aglomeraciones por las compras de mayoreo de los revendedores de pasteles, lo que realidad desencadenó todo lo contrario del objetivo deseado.

De acuerdo con la nota publicada en El Diario “Video: Empujones, golpes y gritos, todo por cinco pasteles”, el lunes 21 por la tarde, la tienda anunció que solamente se venderían dos pasteles por membresía, lo que llevó a que desde las 7:30 de la mañana del martes 22 se presentaran unos 200 revendedores a manifestarse, lo que derivó en el enfrentamiento con clientes que hacían fila y reclamaron el proceder de los revendedores.

En una cobertura periodística por demás completa y oportuna, este rotativo informó que fue necesaria la intervención de un abogado en representación de los revendedores, ya que las medidas restrictivas de la tienda afectaban los derechos de los consumidores.

“Al ser Costco una tienda mayorista, no existen restricciones en ventas, por lo que más que una medida ilegal, sería un incumplimiento de contrato limitar la venta de pasteles”, explicó el abogado Roberto Carrillo Acosta quien auxilió a los inconformes y agregó además que “…en las membresías no existen limitantes en la compra de los productos”, por lo que tras un diálogo con el gerente de la tienda, se permitió que las compras de los pasteles estén sujetas a la disponibilidad que exista en el momento, como se publicó en la nota “Video: Con abogado, revendedores ganan la batalla a Costco por limitación en compra” el mismo martes.

Ahí están los hechos consignados, ahora tratemos de entender por qué personas se traban a golpes, maldiciones y empujones por unos pasteles. Más allá de su derecho a comprar la cantidad que requieran, lo que se pudo hacer valer por los medios legales adecuados sin llegar a la violencia, está el fenómeno de la explosión agresiva de las personas, pero sobre todo está también el fenómeno del interés desmedido que causó tal hecho entre usuarios y lectores de redes sociales e internautas en general.

Se puede entender -que no justificar- una reacción violenta cuando está de por medio la integridad física, o la vida misma, pero ¿por unos pasteles? ¿O es que en el fondo de todo esto prevalece una hipersensibilidad acumulada por los efectos de la pandemia?

La verdad es que no es un tema sencillo, digno para un estudio sociológico y psicológico hecho por especialistas en estas áreas del conocimiento, porque definitivamente las condiciones de estrés, temor, incertidumbre angustia y dolor que vivimos desde hace 10 meses, con fuertes incrementos recurrentes, deben tener algún tipo de efecto en la conducta de las personas, y valdría la pena conocer esos cambios de conducta y la manera en que deben tratarse.

La violencia incubada en una sociedad estresada puede tener efectos muy nocivos en un futuro no muy lejano, desencadenando situaciones poco agradables, pero más que eso, envolviéndonos como sociedad en una espiral de agresividad que ponga en riesgo nuestra propia integridad física o la de nuestros seres queridos.

Es, definitivamente, un tema pendiente para los tres órdenes de gobierno la realización de un estudio serio sobre el fenómeno de la violencia colectiva, para establecer programas, acciones y medidas que resuelvan esa problemática antes de que nos descarrile como sociedad. No más Guerra de Pasteles en Juárez.