Opinion

La Igualdad de Género y Acción Nacional

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Neyra Regalado Gutiérrez

miércoles, 28 julio 2021 | 05:00

Es indudable que al paso del tiempo la causa de la igualdad de género se ha ido desarrollando con más ahínco y mayor profundidad, y es que cada vez las mujeres han  ido avanzado en todos los ámbitos dentro la sociedad, tanto por necesidad económica, como por la búsqueda de oportunidades y mejores condiciones de vida, logrando de esta manera el anhelado empoderamiento femenino. 

El término  género como tal, es una traducción del vocablo inglés gender. Este concepto fue difundido a partir de los años 80, y pretende evidenciar el hecho de que los roles masculinos y femeninos no están determinados por el sexo (es decir, por las características biológicas), sino que van evolucionando en función de las diferentes situaciones culturales, sociales y económicas. 

Las relaciones de género, por lo tanto, tienen una base cultural y es la sociedad quien define las actividades, el estatus, e inclusive las características psicológicas de cada uno de los géneros.

Todo parte de las supuestas diferencias biológicas entre los sexos y define más particularmente tales diferencias, así como las desigualdades entre los mandatos, estereotipos y roles que se asignan a hombres y mujeres en función del contexto socioeconómico, histórico, político, cultural y religioso de las diferentes sociedades en las que se ha desarrollado la humanidad. 

Las diferencias sexuales en sí mismas no son la causa de las desigualdades entre los hombres y mujeres, con embargo la tradición y la historia cuenta que así ha sido desde hace 6,000 años, provocando así, una desigualdad de género.

Con dichas premisas, diferenciamos que sexo no es género, que género no es sinónimo de mujer y que el término de género es una concepción social y por tanto aprendida.

Mientras que el concepto de género se refiere entonces a lo enseñado y por ende aprendido, el término de igualdad   según la RAE,  tiene como origen  un principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones.

Por lo que la concepción de igualdad de género como tal, promueve que las mujeres sean tratadas primero, como seres valiosos y dignos, por el solo hecho de ser una persona, así como con las mismas oportunidades, derechos y obligaciones ante la ley. Y es que, aunque suene sencillo de redactar, la realidad de las mujeres no ha sido fácil, basta recordar la titánica labor que han tenido que confrontar y caminar para obtener la codiciada igualdad para estudiar, trabajar, decidir y especialmente erradicar las violencias en razón de género y que lamentablemente tanto daño han causado.

Bien se sabe a través de la historia que  es el sexo femenino quien  ha sido quien ha estado en desventaja frente al hombre, lo que ha detonado que desde hace más de cincuenta años y bajo la coyuntura de la igualdad de género, diversos organismos internacionales y nacionales así como organizaciones civiles en México propongan y ejecuten leyes y compromisos que permitan a las féminas mejorar su calidad de vida en  todos los ámbitos.

Es así como  instancias  de mayor  trascendencia en el empoderamiento de la mujer, tales como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (también conocida por sus siglas en inglés CEDAW), donde  por medio de treinta artículos se pronuncian acciones afirmativas y contundentes  a favor de los derechos fundamentales de la mujer, como la no discriminación, el trabajo remunerado,  la promoción de  la igualdad de género, la participación en puestos de decisión, por mencionar algunos. 

De igual forma, la Convención Belém do Para, la Cumbre de Beijing, la Cumbre del Milenio,  ONU MUJERES y a nivel nacional el  INMUJERES, son quienes se han encargado de ordenar y dar rumbo a  las políticas públicas, incorporando la perspectiva de género y la igualdad sustantiva en las actividades del Estado Mexicano.

Sin duda,  una de las maneras que fomenta la igualdad de género y por lo tanto  el emancipación de las mujeres, es la participación en la vida pública, posicionándose las mujeres en puestos de liderazgo, siendo   la Ley de los Partidos Políticos quien ha coadyuvado en  la incorporación de las  mujeres en la vida política del país.

En concordancia con lo mencionado, el Partido Acción Nacional a través de su andar y servicio en la vida pública de México, en diferentes años ha ido modificando en sus Estatutos y Reglamentos internos las  acciones afirmativas, como el caso de las  cuotas de género donde a las fecha se garantiza el 50/50  %  en la propuesta a cargos de elección  popular, en todos los procesos de elección internos y  en la composición de sus órganos  nacionales, estatales y municipales.

Así también, ha fortalecido la participación en la vida pública de las mujeres con la secretaria de promoción política de la mujer, órgano interno que  busca desde lo nacional hasta lo local impulsar y coeducar a las mujeres de las filas del panismo, por lo que cada vez son más las panistas que logran consolidarse en las presidencias y secretarias generales en  los respectivos comités en el país.

Hablar de igualdad de género, también es hablar del Partido Acción Nacional, ya que desde sus inicios en 1939 las mujeres participaron estrechamente en el origen de un partido que buscaba el respeto a la inminente dignidad de la persona humana y el bien común. Bajo este supuesto es importante recordar que la participación de las mujeres en esos años era prejuiciosa, retrógrada y violenta.  No obstante, las mujeres del PAN lograron a través de su empuje, servicio y participación activa la promulgación del derecho al voto por mencionar un ejemplo de gran trascendencia.

Es así que a casi  82 años de la fundación del PAN, las mujeres panistas han emprendido un arduo camino en la búsqueda y realización de mejoras para las mexicanas, tanto en el sector privado como en el público, tan es así que el estado de Chihuahua tendrá la primera gobernadora emanada de las filas del partido y en donde sin duda alguna pondrá el buen ejemplo no sólo en la ejecución de la igualdad de género sino en la consolidación de  una Patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos y todas.