Opinion

La importancia estratégica de la primera infancia

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Armando Sepúlveda Sáenz

martes, 09 abril 2019 | 21:33

En las oportunidades en que se ha abordado el problema del desarrollo infantil en el contexto de los servicios que prestan los centros de atención infantil, se ha mostrado que éste servicio constituye una obligación del Estado, y por el lado del marco normativo vigente su cancelación es una afectación negativa de los derechos humanos de niñas y niños. La visión exhibida en la narrativa oficial da evidencia que el presidente de la república sigue considerando como beneficiarios a los padres de los niños, revelando un paradigma en que el Estado concede beneficios unilateralmente. Y así como concede puede quitarlos, bajo una denunciada corrupción que no se ha probado y procesado legalmente.

Cualquier persona que haya llevado un curso elemental de economía, se puede percatar que las asignaciones para los padres no cubren el valor de los servicios que se requieren para el desarrollo integral de la niñez, y que en rigor, el modo de abatir los costos de servicio per cápita es prestarlos en escala. Para eso sirven las “estancias infantiles” e incluso las guarderías (aunque supuestamente no es el caso de las oficiales por las razones de ineficiencia y corrupción, pero aquí las autoridades no han observado lo obvio).

Sin dejar de lado que la nutrición y la salud durante el periodo de desarrollo intrauterino son fundamentales para el producto, en tanto su crecimiento saludable y su cerebro. Después del alumbramiento de las niñas y niños, las condiciones de desarrollo en el lapso de 0 a 5 años son fundamentales para el destino futuro de las personas en tanto adolescentes y adultos. Por ello la Primera infancia se puede afirmar, es destino. También se puede reconocer que algunos bebés, han tenido la suerte de ser atendidos y cuidados por madres o abuelas que no trabajan pero carecen de los conocimientos y habilidades para atender su desarrollo cognitivo, nutricional, medico, etc. En primer término sus madres (y sus padres) presentan múltiples deficiencias formativas y viven en situación de vulnerabilidad por pobreza; en segundo, sus derechos humanos a la alimentación y la salud no están satisfechos; en tercero, trabajan, y el grueso de ellos en el sector informal de la economía.

Las guarderías oficiales son sólo para infantes privilegiados, pues son hijos de madres que se desempeñan en el sector formal de la economía. Pero las instituciones que cuentan con ellas atienden a una parte de las aseguradas (no de las derechohabientes) y se encuentran concentradas en los centros de población importantes. El resto tienen acceso a opciones privadas. Pero las madres trabajadoras  del sector informal (al menos una parte de ellas), tienen la posibilidad de atender a sus niños en el esquema denominado “estancias infantiles” (el mismo que el presidente López Obrador había sentenciado a desaparecer, por las múltiples irregularidades en que dichos centros incurrían; mismas que hasta ahora no se han demostrado. Afortunadamente, ya ha cambiado de parecer y el programa sobrevivirá (¿En qué condiciones? No sabemos).

La Comisión sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, se ha preocupado de concretar y especificar los derechos establecidos por la Convención sobre los Derechos del Niño -tratado internacional que la mayoría de los Estados ha ratificado-, mediante la emisión de Observaciones Generales. Precisamente,  la No.7: Realización de los derechos del niño en la primera infancia (CRC/C/GC/7, Noviembre de 2005), se ocupa de los derechos y principios aplicables a los niños en esta etapa de la vida. Al reseñar la investigación disponible, concluye: Por último, la investigación ha destacado los especiales riesgos que para los niños pequeños se derivan de la malnutrición, la enfermedad, la pobreza, el abandono, la exclusión social y toda una serie de factores adversos de otro tipo. Ello demuestra que las estrategias adecuadas de prevención e intervención durante la primera infancia tienen el potencial de influir positivamente en el bienestar y las perspectivas de futuro de los niños pequeños. Realizar los derechos del niño en la primera infancia es pues una manera efectiva de ayudar a prevenir las dificultades personales, sociales y educativas en la mitad de la infancia y en la adolescencia.

En el contexto cabe referir un fragmento del documento Desarrollo de la Primera Infancia: Un Potente Ecualizador Informe Final para la Comisión sobre los Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud: En el presente, las investigaciones demuestran que el entorno inicial de los niños causa un impacto trascendental sobre el modo en que su cerebro se desarrolla. Un bebé nace con miles de millones de células cerebrales que representan el potencial de toda su vida; sin embargo, para desarrollarse, estas células necesitan conectarse entre sí. Cuanto más estimulante sea el ambiente primario, más conexiones positivas se forman en el cerebro y mejor es el progreso del niño o niña en todos los aspectos de su vida, en términos de desarrollo físico, emocional y social, así como su capacidad para expresarse y adquirir conocimientos.

La trascendencia estratégica de los Centros de Atención, de cualquier tipo y denominación, radica en posibilitar ese proceso. Si queremos un país más justo debemos empezar desde la niñez temprana.