Opinion

La intención de voto

“Las encuestas son esenciales, pero no hay que dejarse engañar por ellas”. Joseph Napolitan, Conferencia Anual de la Asociación Internacional de Asesores Políticos 1986.

Carmen Urías

viernes, 24 julio 2020 | 05:00

Joseph Napolitan es considerado el padre de la Comunicación Política; fue el pionero en esta materia y describió a los consultores políticos como los profesionales políticos que son contratados para brindar asesoría a diferentes campañas. Sin duda, sus aportaciones han sido fundamentales para el desarrollo de esta materia y ahora profesión. 

El proceso electoral federal 2020-2021 inicia el 1 de septiembre. En tanto que el local el 1 de octubre. Así, en estos días es de suma importancia el trabajo para obtener las candidaturas dentro de los partidos políticos. Algunos se encuentran en esos procesos en forma decidida. Incluso, últimamente se han filtrado encuestas que muestran quiénes son las personas que tienen una “intención de voto” destacada hacia el 2021. 

La única razón útil para mandar hacer una encuesta es ganar las elecciones. Si la encuesta no se toma como el referente para el diseño de una estrategia adecuada para ganar la competencia, entonces es mejor destinar ese dinero a otra cosa. Igual aplica con el dinero que tenga una campaña, ya que no siempre el candidato que cuenta con más recursos económicos gana, sino el que mejor los utiliza.  

Según los maestros Jaime Durán y Santiago Nieto, los votantes se catalogan en indecisos, duros, blandos, posibles, difíciles e imposibles, sin embargo, por cuestiones prácticas me concentraré en los tres primeros. 

Los indecisos, en términos prácticos existen, pero en términos reales no. Nos explican que una cosa es que una persona no vote por uno de los candidatos que aparece en la boleta y otra muy distinta que esté en un limbo neutro en el que puede votar por cualquiera. Al mismo tiempo que no vota por ninguno de ellos, puede ser votante imposible para algunos, difícil para otros y posible para otros. 

Los votantes duros, en cambio, son los que respaldan de manera firme al candidato. No son fanáticos, pero es difícil que cambien su preferencia. Los candidatos sin estrategia se dirigen a ellos, lo cual es una pérdida de tiempo y de recursos. 

Los votantes blandos, aseguran que eligen a un candidato, pero al mismo tiempo tienen actitudes que nos hacen pensar que podrían dejarlo con facilidad. Este es el grupo prioritario en la estrategia electoral; con una encuesta bien hecha, se pueden saber las razones por las que podrían irse y, a su vez, conocer la manera más eficiente para establecer la comunicación, lo que ocasionará se queden con el proyecto. 

La comunicación política, mientras más general, menos eficiente. Por ello, es necesario identificar y agrupar a los votantes a través de encuestas bien realizadas y establecer los mensajes para cada segmento. Como se mencionó al inicio, el objetivo de realizar una encuesta es obtener información que nos ayude a ganar las elecciones. De otra manera, al publicarla únicamente es relevante para el círculo rojo y para los votos duros. Con ellos, por cierto, no se ganan las elecciones. 

En las elecciones se triunfa con votos; para obtenerlos, la inteligencia desplegada en una estrategia de comunicación es fundamental. Más ahora que estamos inmersos en una incertidumbre de salud. Solamente con planeación y proyección podremos revisar muy bien a cada grupo de votantes y, por ende, contar con elementos para dirigirnos a ellos. Lo he mencionado en otras ocasiones: de nada sirve tener seguidores en redes sociales, si no conocen al candidato, no conectan con él y si el día de la elección, además, no acuden a votar por él. Seguidores en redes sociales no significan intención de voto ni mucho menos votos duros.

La autora es Estratega de Comunicación Política y Coordinadora de Proyectos y Vinculación del Canal del Congreso de México.