Opinion

La ley de Caifás

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Gabriela Borunda

domingo, 21 junio 2020 | 05:00

Decía mi abuela que el país se regía por una ley:  “la ley de Caifás al fregado fregarlo más”. La crisis económica que seguirá a la pandemia de COVID, será una crisis ante todo femenina, agravada por el simple hecho de ser mujer y jefa de familia generando un proceso conocido como empobrecimiento femenino.

Supongamos que a Karen, madre de tres niños, empleada de maquiladora, que recibe un salario de 2,200 pesototes por semana incluyendo sus bonos de productividad y puntualidad y que su exmarido y padre de los dos primeros niños le da la increíble y suprema cantidad de 2,500 pesos mensuales, no se vaya quedar pobre el señor.  Hay meses que no entrega la pensión completa y meses que no da nada, pero Karen prefiere eso a un pleito infinito.

El padre de su último hijo dijo a rajatabla que él no tenía dinero y dejó de responder sus llamadas. Así que una mujer con buena suerte tiene poco más de 10,000 pesos para el mes, si la mujer es todavía más suertuda, una cuarta parte de su salario ira a pagar una casitita de INFONAVIT construida en una colonia aislada y medio cavernícola, sume usted al menos mil pesos semanales en despensa, zapatos, escuela, transporte, recreación y el globo y la paleta de limón para los niños, que ningún juez presupuesta; para colmo de males la escuela decidió hacer un festival de fin de cursos y les pidieron un disfraz, es fin de mes y no hay dinero y la señora suertuda le llama a su expareja para pedirle que le ayude con los gastos del festival escolar y ya se imagina usted la respuesta. Si uno de esos hombres tuviera un hijo enfermo del riñón sería más fácil pedirle que donará un riñón a pedirle el dinero de los medicamentos.

Ahora imagínese usted a una mujer de Chihuahua, en plena pandemia de COVID, con medio sueldo, acumulando deudas a lo largo de estos meses. La expareja no está haciendo llegar la pensión porque le desacompletan las caguamas y viviendo en la colonia Cavernícolas de Oriente y con recortes de agua, le pone saldo a su teléfono nada más para que los niños puedan mandar la tarea; sí todo sale, bien para noviembre, estará aún con vida, sus deudas se habrán multiplicado, la pensión del exesposo difícilmente llegará y ella no dispondrá ni de tiempo para reclamarla porque si se sale de la línea de producción en su turno ya está advertida que la despiden. El COVID no pega igual en todos lados. Pero porqué ocurre esto y con qué frecuencia.

Según el INEGI el 28% de los hogares en México están al cuidado de una mujer, en Chihuahua esta jefatura de familia llega al 30%, según el mismo instituto el 67% de las madres solas no recibe una pensión para la crianza de sus hijos, pero hay indicadores de que este abandono  puede llegar al 80%,  ahora divida y  multiplique con los poco más de 58 millones de hombres que hay en México y dígame usted de qué tamaño es el problema. Esta falta de protección a los hijos pasa por los empresarios y los expresidentes hasta llegar a los operadores de producción, el dinero no es el problema. Estamos ante una sociedad que avanza hacia el matriarcado porque la total de las responsabilidades recaen en ella, pero es al mismo tiempo profundamente machista porque ellas no tienen posibilidades de inclusión y de toma de decisiones.

En esta contingencia, que ya excede por mucho la cuarentena, las mujeres en la colonias populares sólo han tenido de la alcadesa Maru Campos que ha llevado  despensas hasta estos espacios marginales, algún acercamiento a las prostitutas y ya.

Ya sabemos qué pasa y con qué frecuencia pasa, pero, ¿por qué pasa?

Pablo Malo, psiquiatra, miembro de la Txori-Herri Medical Association quien ha estudiado el fenómeno específico de porqué los hombres no pagan pensión a sus hijos, recurre a la  psicología evolucionista. Resulta que un matrimonio con unos hijos donde la pareja coopera y se mantiene unida es algo muy novedoso, por no hablar de las familias monoparentales u homoparentales.  Hace miles de años el macho cazaba, comía y dejaba el resto a la tribu.  Mientras tanto la historia, las formas de relación social, economía, las enfermedades, las pandemias, las mujeres y niños han cambiado; mientras un gran porcentaje de hombres todavía están tratando de averiguar por dónde se fue el mamut.

El éxito reproductivo de los machos viene determinado por el acceso a muchas hembras y el éxito reproductivo de las mujeres viene del acceso a muchos recursos para proveer a su progenie.

Esto quiere decir que el cuidado parental de los humanos ha evolucionado recientemente, no hay acuerdo en las fechas, pero algunos sugieren que las primeras parejas de humanos pudieron formarse hace 2 millones, y al llegar ante un juez de lo familiar nos queda claro que dos millones de años han sido pocos para llegar a acuerdos.

Dicho con toda la crudeza de los expertos, los esfuerzos del hombre están dirigidos al emparejamiento sexual, así que invertir dinero en una relación con una mujer y con los hijos que con ella procreó, no le es redituable. Sí tiene una nueva pareja esta absorberá los recursos económicos del cavernícola.

Así se va al traste, es idea ranchera y mexicana que tantos males ha traído de que en cuanto una mujer se embaraza con eso lo amarra, grave error. Esta cadena se detiene cuando el varón logra interesarse en una mujer de manera permanente y ahí estarán sus recursos.

Así que este día del padre urgen nuevas paternidades. En primer lugar, chicas, los expertos ya lo dijeron, los niños no amarran al hombre, él se empareja con una mujer en particular cuando le parezca conveniente. 

Otro elemento beneficioso para los nuevos modelos de familia es impulsar la convivencia afectiva y estrictamente lúdica entre el varón y los hijos, sí logra construir un vínculo con ellos, será más difícil que los abandone.

Este día del padre si usted forma parte de ese porcentaje de padres que ha creado un verdadero vínculo con sus hijos, no sólo se merece una gran felicitación, merece saber que tiene usted estructuras cerebrales más evolucionadas y que puede lidiar con los problemas emocionales y conceptuales que las nuevas familias imponen. 

Para la mayoría de las mujeres este día y en los meses de depresión económica que seguirán a la pandemia, toca pura ley de Caifás, y eso que aún no cae sobre ellas todo el peso de la crisis, y no esperen mucha ayuda del gobernador, que dice que por eso no tiene hijos, para que no le den la lata.

La crisis que se avecina será una crisis femenina, las madres solas estarán realmente solas, esto suponiendo ingenuamente que las madres que viven en pareja cuentan con un apoyo real.