Opinion

La muerte como parte de la vida

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Yesenia Hidalgo

sábado, 05 noviembre 2022 | 05:00

Ciudad Juárez.- A raíz del Día de Muertos, he estado reflexionando sobre nuestra relación con la muerte. 

Hace poco en la Ciudad de México, escuché, en un foro al que acudí con mujeres juarenses, a Julieta Marvi, ella decía que la muerte debería ser una celebración de la vida, me gustó mucho.

Todos moriremos algún día, es inevitable, y, sin embargo, muchas veces no somos conscientes de nuestra propia trascendentalidad. Creo que el simple hecho de serlo de vez en cuando nos haría disfrutar más de la vida.

Cuando un ser querido nos deja, pasamos por un proceso de duelo. El modelo de la psiquiatra Kübler Ross describe cinco fases en el proceso de duelo: la negación, la ira, negociación, tristeza y aceptación. Este proceso se da también en otro tipo de pérdidas (laborales, rupturas sentimentales, etc.).

Me da la sensación de que muchas veces en la sociedad mexicana nuestra relación con la muerte está siempre en fase de negación: se oculta, no se habla del tema, nos incomoda, preferimos no pensar en ello…  sin embargo, que importante es ser conscientes de nuestra propia muerte, aceptarla, normalizarla, vivirla sin angustia: porque  no se trata de temer a la muerte, sino de disfrutar la vida

Es lógico no querer morir antes de tiempo, el miedo al dolor o a la enfermedad, pero debemos aceptar que algún día moriremos y ser conscientes de ello, verlo como natural, y que esto nos sirva para apreciar más la vida. La mayoría de la gente pierde el tiempo o lo malgasta como si tuviese tiempo infinito, postergamos temas que consideramos importantes a “mañana” como si fuéramos a vivir para siempre, no cuidamos de nuestra salud, de nuestros afectos, ni de nuestras emociones, hasta que nos arrepentimos de no haberlo hecho antes cuando ya no queda tiempo, o nos acordamos cuando algo malo sucede. Partir de la aceptación de nuestra propia muerte y la de los demás nos predispone a vivir en consecuencia: a priorizar lo importante y darle peso a lo que realmente merece la pena, a disfrutar de la vida y del tiempo con la gente a la que queremos. La muerte es el final de la vida: y lo importante es que esa vida haya merecido la pena.

En Ciudad Juárez, como parte de nuestras costumbres visitamos los panteones para poder acompañar a los seres que se han ido y nos han dejado. 

Este artículo va dedicado en la Memoria de mi Padre Gustavo Hidalgo Rodríguez quien vivió y disfrutó la vida, gracias por tanto.