Opinion

La nueva normalidad después del Covid-19

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Benito Abraham Orozco Andrade

martes, 15 noviembre 2022 | 05:00

En mi colaboración del 16 de junio de 2020 “Volver a la normalidad que teníamos, no a una nueva”, a casi tres meses del confinamiento en nuestro país por la pandemia del Covid-19, destacaba mi preocupación por lo drástico de la misma, a diferencia de la influenza A/H1N1 que afectó a parte del mundo en 2009, que si bien se extendió por más de 2 años, nos obligó a restringir y a modificar determinadas actividades que ordinariamente llevábamos a cabo, no todas. Finalmente, no impidió que volviéramos a la normalidad que teníamos.

La del Covid-19 ha sido más mortífera, extendiéndose a todo el mundo, y paralizó prácticamente a toda la humanidad en determinados momentos, afectando severamente a la economía de ricos y pobres, mermando preocupantemente la posibilidad de allegarse de satisfactores a millones de familias.

Como parte de mi colaboración antes mencionada, refería que “Igualmente, un sinnúmero de operaciones bancarias, pago de servicios y adquisición de productos (entre otros, la compra de la despensa en supermercados), se han estado efectuando por internet sin mayor problema. Las actividades escolares también se han podido realizar por dicho medio, incluso hasta los exámenes profesionales y las graduaciones. En similares condiciones, algunas audiencias judiciales se han llevado a cabo desde la distancia. Es más, se han llegado a celebrar cumpleaños y “baby shower”, mediante aplicaciones que permiten una interacción múltiple (audio y/o video) en el teléfono celular, tabletas y computadoras. 

“Lo anterior se aprecia como algo por demás conveniente por su practicidad para las empresas, trabajadores, maestros, estudiantes, amas de casa, etc., evitándonos, sí, el ahorro de recursos financieros y materiales, pero también atrofiantemente el esfuerzo físico y mental...”.

El problema ahora se encuentra en que, por ejemplo, la convivencia directa, de persona a persona, cara a cara y sin medio electrónico que interfiera, ya no es tan importante bajo esa practicidad, y viene a fomentar aún más nuestro aislamiento cotidiano de las demás personas. Asimismo, esas adquisiciones vía internet y aprovechando las distintas redes sociales, vino a perjudicar al comercio pequeño y mediano, por lo que no fueron pocos los negocios que tuvieron que cerrar, y el querer emprender en la actualidad, es por demás complicado.

Desafortunadamente, esa nueva normalidad no deseada por el suscrito (y seguramente por un sinnúmero de personas más), ya se encuentra entre nosotros y, efectivamente, en lugar de buscar el acercamiento físico de la sociedad —familias, amigos, compañeros de trabajo, correligionarios, etc.—, hemos preferido la comodidad de relacionarnos desde la distancia, fomentando así ese individualismo rampante y preocupante. 

Ojalá y no lo lamentemos en un futuro no muy lejano.