Opinion

La política de la confrontación: todos pierden

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 27 septiembre 2020 | 05:00

Si alguien piensa que sólo fue el conflicto del agua el motivo que mantiene enfrentados al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, habrá que darle una vista a los acontecimientos de los últimos meses para entender que esta política de confrontación es la que han adoptado hace mucho tiempo, y que lamentablemente nos arrastra a todos.

Las últimas expresiones desde la Presidencia de la República de acusar no únicamente de oportunistas políticos, sino también de nexos con el narcotráfico, generó la respuesta de "ruin y vulgar" de parte del gobernador Javier Corral, lo que habla ya del grave desgaste, y con ello una solución utópica.

 Sin duda el pago del agua a los Estados Unidos ha sido el conflicto de mayor impacto, sobre todo porque en su momento Javier Corral no sólo tuvo conocimiento, sino que estuvo de acuerdo en realizarlo, mientras que por otro lado alentó la movilización social.

 A pesar de que este conflicto lamentablemente ya cobró una vida, esto ha quedado de lado y de ambos bandos sólo se acusan de que todo es con miras al proceso electoral del 2021. Los archivos periodísticos demuestran durante muchos meses, la agenda del Gobierno de Chihuahua giraba en torno a la pandemia y exigir recursos extraordinarios, temas en los que no le fue muy bien.

 Ya a partir del mes de junio pasado, Corral Jurado se unió a la Alianza Federalista con el pretexto de un mal manejo de la crisis sanitaria y económica por la administración federal y hasta exigiendo la salida del encargado Hugo López Gatell, y la reacción del gobierno federal, concretamente del vocero de la Presidencia, fue acusar del complot contra la Cuarta Transformación, en el famoso Bloque Opositor Amplio.

 Claro que en ese BOA, la figura de Javier Corral estaba presente.

 Desde el 3 de diciembre del año pasado, Javier Corral tenía conocimiento de la extracción de aguas de presas en Chihuahua para pagar el recurso que fluye de ríos internacionales a México.

 Sobre el tema del agua se ha escrito mucho, pero lo sucedido en los últimos días nos detalla el nivel de confrontación que existe y que aleja de toda negociación o intervención para lograr acuerdos.

 El pasado viernes, en la conferencia "mañanera", el presidente López Obrador reconoció que las conversaciones con Javier Corral están rotas, y de inmediato las acusaciones de sus nexos con el narcotráfico.

 Y cómo se dijo al inicio, este no sólo ha sido el problema del agua, la confrontación los llevó a romper el diálogo en las mesas de seguridad.

 Mientras los grandes problemas de Chihuahua siguen sin ser atendidos, con el rompimiento en las mesas de seguridad se avisora un negro panorama en materia de seguridad, y para ello es conveniente dar un repaso de cómo andamos.

 De nueva cuenta, sigue en los primeros lugares de muertes violentas, y este grave problema no hay forma de cómo pararlo. Desde el 2015 a la fecha, las cifras de muertos sigue incrementándose, con casi tres mil muertos por año, lo que nos coloca en el nada agradable tercer lugar a nivel nacional.

 Estos datos los acaba de ofrecer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), donde Chihuahua registró 2 mil 935 asesinatos, la cual al convierte en la tercera entidad federativa que más casos de homicidios registró a nivel nacional después de Guanajuato con 3 mil 974 y Estado de México que contabilizó 3 mil 237.

 No obstante, Chihuahua supera a Guanajuato y Estado de México si se ve con una perspectiva de tamaño de la población estatal ya que, por cada 100 mil habitantes esta entidad federativa tuvo 78 homicidios, muy por arriba de la media nacional.

 Nomás para darnos una idea de este grave problema a partir de 2016 y hasta el 2019, el número de homicidios en el estado se incrementó 90.5% en comparación a 2015. El año más violento en la entidad sucedió en el 2010, cuando hubo 6 mil 407 asesinatos.

 Otro tema que en los próximos días estallará en las manos del gobierno del estado frente a la federación, es la conformación del paquete económico para el próximo año, al que llega nuestro estado con una fuerte deuda que simplemente no tiene forma de cómo enfrentarla si el gobierno de López Obrador no lo ayuda.

 Cómo lo refiere la investigación de El Diario, "el Gobierno del Estado atribuyó a la federación la responsabilidad de una "enorme adversidad" para 2021 por el recorte de 4 mil 600 millones de pesos al gasto público, pero su administración arrastra además un déficit que en 2020 fue de 4 mil 917.6 millones de pesos y deuda de corto plazo que debe liquidar para junio próximo".

 Las finanzas estatales se encuentran quebradas, y este nivel de confrontación con el gobierno federal no ofrece ningún aliento, por lo que el Estado ya estima un fuerte impacto de los recortes generados por la reducción del presupuesto federal.

Graves problemas que se observan sólo en la confrontación, cuando hay mucho trabajo por hacer, en lugar de andar en "politiquerías".