Opinion

La reforma a la industria eléctrica: ¿suspendida o en veremos?

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Serafín Peralta Martínez

sábado, 20 marzo 2021 | 05:00

Cuando todo mundo pensaba que la Iniciativa Preferente del Presidente López Obrador podría enfrentar muchos obstáculos en el palacio legislativo, por la posición cerrada del sector privado, resultó que más pudo una mayoría controlada en la Cámara de Diputados y en el Senado para aprobarla, que los gritos y sombrerazos manifiestos de las cúpulas empresariales, que trataron infructuosamente de impedir su aprobación.

Una vez aprobada y con dos posiciones encontradas se mantenían en esa reforma. Por un lado, la del presidente López Obrador que defendió a capa y espada su propuesta de reformar la industria eléctrica lo que, a juicio de él, el neoliberalismo (el gobierno de Peña Nieto) aprobó una reforma que pretendió privatizar el servicio de energía que en derecho constitucional le corresponde a la CFE, situación que atentaba con la soberanía nacional; y la otra, la del sector privado, que rechazaba la iniciativa, por considerar que afectaba al capital privado, principalmente en lo relativo a la economía de mercado o de libre competencia.

La reforma ya aprobada por los diputados y senadores, de hecho, nació altamente cuestionada y con una posición de abiertos enfrentamientos entre un sector privado y empresarial que defienden sus inversiones ya realizadas; y la del propio presidente López Obrador que no para de criticar y calificar de corruptos y neoliberales a los empresarios dueños de contratos y de permisos para generar energías limpias que fueron favorecidos con la reforma de Peña Nieto.

Lo cierto es que hay un sector de inversionistas que no dejará perder sus inversiones de miles de millones de dólares en proyectos para generar energías limpias, ni se resignarán a dejar abandonados y no arrancar los proyectos que sólo falta la autorización de la Secretaría de Energía y de la propia Comisión Federal de Electricidad para ponerlos en operación, como es, entre otros, el parque solar que ya está siendo construido, como el de Nuevo Casas Grandes, en el nor-oeste del estado de Chihuahua.

En su defensa, ante la reforma a la industria eléctrica ya aprobada, algunos empresarios se avivaron en tramitar sus amparos, a efecto de que un juez pueda otorgar una suspensión provisional contra la aplicación de una polémica reforma a la Ley de la Industria Eléctrica promulgada el 9 del mes en curso.

Ante esta situación llena de incertidumbre y por el temor de afectar intereses de los capitales del sector privado, se llegaron a interponer más de 30 amparos en contra de la Ley de la Industria Eléctrica promovida por el presidente López Obrador y avalada y aprobada por la Cámara de Diputados y el Senado de la República.

Y si bien es cierto que el presidente López Obrador ha dado a conocer nombres de empresas que se beneficiaron con contratos amañados y ventajosos, también lo es el hecho de que existen muchas empresas e instituciones sociales y académicas que se han amparado.

Tal es el caso de Walmart que se abastece una buena parte de su consumo de energías fotovoltáicas o de paneles solares. Ya en México hay muchas empresas que cuentan con sus sistemas solares para abastecerse de energía con lo que sustituyen la energía que les suministra la Comisión Federal de Electricidad.

Por ejemplo, casos que se quedan en la incertidumbre y que seguro también se han amparado, es AL SUPER que algunas tiendas tienen paneles solares para abastecerse o la propia Universidad Lassalle que cuenta con su propio parque solar para suministro de energía limpia.

Los amparos de empresas han frenado la puesta en vigor de la ley reformada a la industria eléctrica.

El revés a la reforma, se vio reflejado con la suspensión que el juez Juan Pablo Gómez Fierro concedió la mañana de este viernes de manera definitiva a la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que promovió e impulsó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Con esta resolución y las impugnaciones realizadas por la representación del Poder Ejecutivo Federal, los casos se turnarán para conocimiento y análisis de un tribunal colegiado, Lo que quiere decir, es que el caso no está resuelto, por lo pronto estas manifestaciones de inconformidad del sector privado, no hablan bien de la imagen y confianza en nuestro país por parte del capital nacional y transnacional por venir a invertir en México.

Ya veremos en qué termina esta pugna por la reforma en este sector energético, no vaya siendo que estas inconformidades rebasen nuestras fronteras y busquen resolverse en tribunales internacionales, o que incluso pongan en riesgo la continuación del nuevo capítulo del Tratado de Libre Comercio (TECMEC) con Estados Unidos y Canadá.