Opinion

La revictimización de José Eduardo

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Yuriria Sierra

sábado, 28 agosto 2021 | 05:00

Ciudad de México.- La realidad es una: José Eduardo Ravelo está muerto. Murió por politraumatismo, ruptura de tejidos musculares y choque séptico. La interrogante es quién o quiénes fueron los responsables. Según lo revelado en los últimos días, la necropsia también confirmó el abuso sexual, pero también, esta semana hemos visto cómo se ha intentado manipular este caso. La difusión de más de 24 horas de video en los que se documenta la detención y el traslado del joven han querido poner en duda las declaraciones de José Eduardo. Sin embargo, a pesar de la edición del material del ayuntamiento, se observa el sometimiento y trato cruel al que fue expuesto desde el momento de su detención el 21 de julio y mientras estuvo en las instalaciones de la policía municipal donde, además, mantuvieron incomunicado. No hay lugar a dudas de la violación a sus derechos humanos. 

José Eduardo, a tres semanas de su muerte, ahora es revictimizado por las autoridades municipales de Mérida, porque esos videos difundidos también buscan subrayar que al momento de su detención, se encontraba bajo los influjos de una droga, cristal, y que fue detenido tras haber agredido a otra persona. Como si eso justificara el trato que le dieron los agentes y, peor aún, su muerte. 

Esta parece ser la estrategia del alcalde de Mérida, Renán Barrera, para revertir la atención fuera de su área de responsabilidad y echarla sobre el gobierno de Mauricio Vila. Desde que se conoció este caso, se mostró reacio a realizar una investigación a los integrantes de su policía e intentó exculparlos. La voz de la madre de José Eduardo la escuchamos todos, no sólo sus súplicas por justicia, también sus aseveraciones sobre el ofrecimiento que le hicieron de parte del ayuntamiento para que desistiera de la denuncia a cambio de dos millones y medio de pesos.

A esto, se suma que para la defensa de los cuatro agentes señalados, la autoridad municipal contrató los servicios del abogado David Dorantes Cabrera, polémico defensor de asesinos de la señora Emma Gabriela Molina Canto, a quien agredieron en su domicilio de Mérida y frente a sus hijos pequeños, por órdenes de su exesposo Martín Alberto Medina Sonda. 

Sin embargo, a pesar de esto, la Fiscalía estatal tiene documentadas las 48 horas posteriores a la salida de José Eduardo de la cárcel municipal y hasta el momento en que ingresa al hospital donde murió días después. Hoy trabaja en colaboración con la Fiscalía General de la República para lograr más evidencias y obtener de nuevo la detención y el castigo de los autores de este crimen, porque diga lo que diga el alcalde de Mérida y por encima del intento de revictimización contra el joven, aún no es capaz de responder una pregunta: ¿por qué murió José Eduardo luego de estar bajo custodia de sus agentes? Y dicen que, aún con estas operaciones, Renán Barrera quiere ser gobernador.