Opinion
Periscopio

La suficiencia y la insuficiencia en la producción de maíces

.

Armando Sepúlveda Sáenz

miércoles, 07 julio 2021 | 05:00

En su mañanera del viernes pasado al Presidente se le ocurrió especular sobre el mecanismo de precios del maíz y su consecuente, la tortilla; en estos términos: 1) “que hay otros mecanismos como abrir la exportación para que haya más competencia y haya más maíz, porque el país solo es autosuficiente en el blanco”. 2) “No somos autosuficientes en la producción de maíz amarillo" textos tomados de nota publicada por El Universal a las 11:00 AM del mismo viernes. 

Respecto de (1) caben algunas consideraciones: efectivamente ante una deficiencia en el volumen de producción nacional de maíz blanco, y cuando los precios de este cereal en el mercado internacional se incrementan, los precios nacionales se ven irremisiblemente afectados al alza, dadas las condiciones de mercado y los tratados comerciales en vigor. Si los precios de este grano están relativamente bajos en México inevitablemente se exportarán hasta alcanzar precios equivalentes. 

Aunque el Presidente mencionó la exportación, tal vez se refería a la importación. Las restricciones administrativas a la exportación existen, pero siempre se opta por satisfacer las necesidades de mercado nacional. El otro aspecto que se debe considerar es la llamada autosuficiencia en la producción del maíz blanco. Aunque el presidente cree que somos autosuficientes, los datos indican que en 2020 y en 2021 el país produce menos de lo requerido y si la sequía persiste para el siguiente ciclo primavera-verano (2022), se mantendrá la situación “autodeficiencia”. Por lo que se refiere al punto (2) siempre hemos dependido del abasto extranjero para el maíz amarillo. Por consiguiente, los precios prevalecientes en el mercado nacional son en función de los precios internacionales.  

La distinción acertada entre el cereal amarillo y el blanco me trajo a mente un artículo que publicara en este espacio hace cinco años, titulado De la diversidad del maíz, sus usos y mercados.  Y en tanto mantiene actualidad, retomo una parte su texto.

Algunos colegas economistas que tienen opiniones sobre procesos reales que distan de tener un asomo de razón, armados con el arsenal que les proporciona la teoría económica convencional, siguen el simple procedimiento de llenar los conceptos con los datos que se desprenden de categorías estadísticas agregadas y creen que con ello se aproximan a la verdad. Por ejemplo, se habla de importaciones de maíz en general, pero se importa maíz amarillo y se exporta e importa maíz blanco. 

Este procedimiento lo han seguido para encontrar que el fenómeno real no se comporta conforme la aplicación de un modelo teórico, y como podrá usted imaginar, piensan que la culpa de ello la tiene un agente extraño, que según las circunstancias pueden ser las trasnacionales o el gobierno, al introducir su perniciosa mano en los procesos de mercado.

En el caso específico del maíz, bajo este término se engloban diferentes tipos de cereal. En México es común distinguirlos como maíz blanco, para consumo primordialmente humano y el amarillo, el cual se distingue por su color y por su dulzura. Este en nuestro país, se utiliza marginalmente para consumo humano directo (harina o nixtamal, por ejemplo). 

Los mencionados colegas piensan que se pueden agrupar, simplemente porque obedecen al mismo nombre, pero resulta que por sus usos en realidad son bienes que tienen mercados diferentes como fácilmente se puede inferir con algunas salvedades lo antedicho,. A la hora de los procesos concretos la necesidad o el precio pueden ser alicientes para sustituir uno por otro. Con frecuencia ocurre en nuestro país, por desfasamiento de temporadas, retrasos en la obtención de cupos de importación, presión de demanda no programada, entre otros; por lo que los industriales importadores comprarán excedentes de maíz blanco a precios de maíz amarillo o menor. El maíz amarillo es el más adecuado como componente de las formulaciones de los alimentos balanceados y solo ante premura o precios muy bajos incorporarían el blanco y la diferencia en fructuosa se la agregan.

Se entiende de este modo, que los colegas economistas se encuentren con una aparente paradoja de exceso de oferta de maíz blanco para el consumo humano, y por otro lado, tengamos crecientes importaciones de maíz amarillo. No sería así, si ambos bienes fueran sustitutos perfectos.

La producción de maíz blanco es una costumbre de la mayoría de los productores minifundistas de temporal y de algunos de riego, aunque muy pocos. Por otro lado, son escasos los productores comerciales de riego, que se dedican a producir maíz amarillo. Tienen cultivos más lucrativos. En consecuencia, nuestro país es excesivamente dependiente de las importaciones de maíz amarillo. 

¿Por qué es sistemático el crecimiento de las importaciones de maíz amarillo? Además del lento crecimiento de la producción de maíz amarillo, principalmente por el aumento continuo de los usos pecuarios y en menor grado de la industria almidonera. 

El aumento persistente de la demanda de bienes pecuarios en virtud del cambio de la dieta de los mexicanos ha generado ingentes necesidades de alimentos balanceados o de grano para la alimentación animal, que a la postre proporcionan carne de diverso tipo a los hogares mexicanos. Los mexicanos están cambiando la estructura de su dieta. Cada vez dan mayor importancia a la proteína animal. Si por la razón que fuera se acelerara el bienestar material de la población, a renglón seguido veríamos un incremento rápido de la demanda de proteína animal, y en consecuencia un aumento igualmente apresurado de la demanda de maíz amarillo y ante precios crecientes del insumo el aumento del precio de la proteína animal no se haría esperar. La insuficiente producción de maíz blanco ocasiona el incremento de los precios de la tortilla.

Definitivamente no es aumentando la producción de maíz blanco como vamos a reducir las importaciones de maíz amarillo. Cualquier incremento del bienestar se convierte en mayor demanda de proteína animal y por ende, en incremento de las necesidades de consumo pecuario y de la industria almidonera. Si se desea aminorar la dependencia en importaciones de maíz amarillo será preciso incrementar la producción nacional del cereal. Por otra parte, si se desea autosuficiencia en maíz blanco no se puede lograr dependiendo de la producción minifundista de temporal.