Opinion

La traición en la política

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Daniela González Lara

jueves, 08 abril 2021 | 05:00

La traición ha existido, existe y seguirá existiendo en la historia de la humanidad. Aunque hay muchos tipos de traición, en este artículo solo nos referiremos a la traición desde el punto de vista micropolítico, que es la herramienta o estrategia más peligrosa en las organizaciones, porque de no tener éxito, aniquila al traidor mortalmente.

Desde la lingüística se define como la falta que comete una persona que no cumple su palabra o que no guarda la fidelidad debida; el derecho la precisa como el delito cometido contra un deber público, como la patria para los ciudadanos o la disciplina para los militares y para la micropolítica es el acto de mayor peligro por parte del miembro de una organización, contra el poder detentado en contra de jefes, y o aliados, generalmente enfocado contra el líder o sus más allegados colaboradores.

Ver a los traidores de la historia ayuda a dar perspectiva sobre este viraje y delicada alternativa; recordemos a Judas lscariote, quien por 30 monedas dio a conocer a los miembros del Sanderin el lugar en el que podían capturar a Cristo. En el Evangelio según San Lucas se menciona: “Entonces Satanás entró en Judas, llamado lscariote, que era del número de los Doce; y fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia del modo de entregárselo”, mencionan las escrituras. Como también sabemos, atormentado por su propio actuar, Judas decidió ahorcarse terminando con su vida, haciendo una analogía de que no existe la traición perfecta y pensar lo contrario es estar en el error, pues si bien es cierto que el éxito de la traición significa un aumento de poder momentáneo para el que traiciona, fracasar aniquila al traidor y a sus allegados, hayan tenido o no función en la traición y este fracaso conduce a una muerte política.

Hay muchos tipos de traiciones, por ejemplo, las amorosas, familiares, amistosas, ideológicas, deportivas, nacionalistas, etc. Pareciera que en cada ángulo de lo humano hubiera espacio para la traición. Sin embargo, en política, el cínico que justifica su traición a sí mismo sabe que se miente, pues no es capaz de mantener esa misma postura frente al grupo que traiciona, ya que sabe que su conducta es reprobable, pues engañar o engañarse a sí mismo no lo hace más listo ni un mejor político, en todo caso lo convierte en un cobarde o en un miserable, pues no debemos apartarnos de que particularmente en el caso de las organizaciones, la política es una profesión que esencialmente se sostiene en valores como la verdad, el servicio, la autocrítica, combatir la ignorancia, progresar hacia una convivencia civil, ser paciente, flexible, ser empático y reflexivo además de ser un escenario donde la lealtad es moneda que vale oro.

En este artículo estamos hablando de quien utiliza indiscriminadamente esta  práctica para beneficios personales, individuales o sectarios y no de quien, por ejemplo, Doña Josefa Ortiz, en su momento traicionó, entre comillas, al Virreinato, advirtiendo al cura de Dolores que la conspiración había sido descubierta y gracias a eso, México se independizó el 16 de septiembre de 1810.

Traigo a colación este tema en temporal de campaña electoral, pues muchos de los actuales contendientes a distintos cargos de elección popular han traicionado al pueblo de Chihuahua y de Juárez y ya están buscando cómo seguir beneficiándose del erario incluso por la vía plurinominal. Sin contar a los personajes que abundan en estos tiempos, vendiendo a los amigos por la promesa de un puesto que les puede durar tres o seis años, igual que Judas lscariote lo hizo con Jesucristo.

Dan pena... no, dan asco. Gracias por leer, yo soy Daniela González Lara.