Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

La Trilogía del Colegio Palmore: tres épocas

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Por: Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 22 noviembre 2020 | 05:00

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh

No es posible hablar de la ciudad de Chihuahua sin incluir en su historia la vida y obra del Colegio Palmore que en 2020, cumple largos y gloriosos 130 años de fecunda existencia. De sus aulas han egresado miles y miles de estudiantes quienes por la calidad de la enseñanza recibida, han llegado a ocupar sitios y responsabilidades de la más alta importancia en la sociedad. Han sido allí en los salones de clases donde ricos y pobres, hombres y mujeres, han tenido el mismo trato y la misma educación, pues el objetivo de la Institución fue, es y será el promover la enseñanza y la cultura sin distinción de clases sociales ni género. Por ello, especialmente en las primeras décadas de su labor, ha atendido a los sectores más desprotegidos, abriendo la oportunidad a las mujeres cuando los ambientes sociales eran muy drásticos y prohibitivos para que ellas se desarrollaran y se superaran de manera integral.

Al llegar al libro Tomo X de “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, es motivo de especial mención para este gran esfuerzo por mantener la continuidad de la serie, resaltando lo sobresaliente de este número. Por ello, se ha elegido un tema que se fue gestando a lo largo de casi cuatro años de trabajo intenso, donde se inició con la búsqueda de información en distintos archivos periodísticos de diversos medios de comunicación, hemerotecas, entrevistas con diversas personas que vivieron en carne propia la vida de un santuario del saber que tiene recién cumplidos 130 años de vida, refiriéndome al Colegio Palmore, Institución que desde un principio en su precario comienzo, fundado en 1890 por un hombre de Dios, misionero, periodista, filántropo y enamorado de la educación, el Dr. William Beverly Palmore que sintió desde muy joven, el llamando del Señor para dejar testimonio auténtico aquí en la Tierra. 

De esta manera, es un privilegio que en este Tomo X, el Colegio Palmore sea el tema central de las distintas crónicas que se incluyen en este libro, donde se resalta el trabajo evangélico de los primeros misioneros cristianos que llegaron a la ciudad de Chihuahua, además  de su evolución en el establecimiento de centros de oración, escuelas, movimientos para difundir la palabra de Dios en un suelo difícil de penetrar, por la presencia de otras iglesias. La falta de recursos y un sin número de situaciones que dificultaron el avance rápido de los objetivos evangelizadores y la lucha por edificar una fe envuelta en el amor, la educación y la difusión de la Palabra de Dios, permitió al Dr. William B. Palmore cumplir su sueño y anhelo que por años siempre le rondó en su cabeza y corazón, por ello, él nunca perdería la fe por llegar a edifica y consolidar un proyecto que se llamó “Colegio Palmore” que a lo largo de las décadas hasta nuestro días con 130 años de vida, su herencia está escrita en las mentes y corazones de miles de egresados que hoy en día, son hombres y mujeres de bien. Ojala que este esfuerzo traducido en un libro sea un precedente tangible del trabajo intenso que dio origen a esta hermosa y noble Institución chihuahuense. 

Así mismo, en la intención por rescatar la vida académica de una Institución líder en la educación chihuahuense, el Colegio Palmore en el segundo libro del Tomo XI de la colección “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, rescata la vida académica de una década que incluyen los años de 1930 a 1939, exponiendo miles de sueños de innumerables niños, niñas y jóvenes que fueron consolidándose en la medida de su adaptación a la vida académica intensa y productiva que distinguidos maestros, personajes inolvidables como los profesores Francisco Cepeda Cruz y María Luisa Naranjo entre muchos más, dieron su vida implícita en una hermosa vocación en favor de la educación, específicamente para el crecimiento del Colegio Palmore que desde su fundación en 1890 por el doctor William B. Palmore, empezaría a ser uno de los mejores de la ciudad, incluyéndose desde un principio una educación integral que incluía el fomento a los valores cristianos, combinado con el conocimiento de las diversas ciencias   administrativas. No podemos dejar a un lado la intensa labor de las distintas organizaciones que se fueron gestando como la Sociedad Fraternal Palmorense; las mesas directivas como la de Padres, Tutores y Maestros; el Club de Madres, los Ex palmorenses; la Sociedad “Emilio Carranza” entre otros grupos; de los concursos sobresalientas de mecanografía patrocinados por la compañía “Remington” que reunía a varias instituciones de la ciudad y el estado de Chihuahua, donde el Colegio Palmore, siempre obtuvo importantes lugares. No olvidemos las discretas obras de caridad que los distintos actores y organizaciones que formaban parte de la familia palmorense, realizaban con la comunidad más desprotegida, siguiendo sin duda el llamado de Cristo. Sí, muchas anécdotas más que sin duda revivirán aquellos recuerdos de muchas personas que tuvieron que ver con este nostálgico y querido centro de estudios. Por ello, se antoja leer párrafo por párrafo este libro para descubrir que los recuerdos pueden seguir vivos dentro de nosotros, para mantener la ilusión y la flama de que algún día fuimos parte del nuestro querido Colegio Palmore. 

Entraba la década de los años 40 del siglo XX, los tambores de guerra en el mundo retumbaban en cada rincón del planeta. La Segunda Guerra Mundial sería un evento que impactaría la vida en el Colegio Palmore y en el  Tomo XII de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, se menciona en diversos textos y situaciones de la vida académica. Pero con esa amenaza latente, el espíritu cristiano que inspiraba a toda la comunidad palmorense ante las amenazas, muchas fortalezas nacían, por ello, en las aulas se buscaba distraer mediante el trabajo y el estudio a cientos de jóvenes que tenía deseos de crecer como personas. Los diversos testimonios de maestros, alumnos y egresados a lo largo de los años, dieron sin duda testimonio fidedigno de las relevantes actividades que se desarrollaban en cada aula, en el patio, en las oficinas, en las canchas, en cada rincón de este hermoso colegio que con palabras del profesor José A. Espejo, Francisco Cepeda Cruz, María Luisa Naranjo, Héctor Paredes y muchos otros que dispersaron sin duda las semillas de conocimiento, de la fe, la esperanza y el amor a toda la comunidad. A lo largo de sus 130 años, el Colegio Palmore ha evolucionado su diseño educativo a efecto de hacerlo acorde y competitivo dentro de las exigencias del mundo actual, privilegiando la esencia fundamental que lo ha caracterizado en la promoción de los valores en la solidaridad humana, honradez intelectual y honestidad de vida. Esta historia continuará…

La Trilogía del Colegio Palmore: tres épocas, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de Mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I al XII, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes:

Libros: Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas, Tomo X, XI, XII 

Foto 1: Este grupo puede llamarse el fundador del Internado del Colegio Palmore. En 1896 estas 14 alumnas bajo la disciplina y cariño de Miss Wilson, hicieron por muchos años del internado palmorense su hogar, no sólo son alumnas chihuahuenses, sino algunas de Estados Unidos y otras de México y Torreón, principalmente. La foto quizá le hará recordar a personas, amigas, y para otros será una agradable impresión de ver una fotografía de aquella época en donde están: Micaela Rich, Conchita Olivares, Annie Scott, Enther olivare, Mariquita Enríquez, Carlota Riech. Annie Barch, Eligia Pérez. Valeria Collins, Conchita Rembao. Ellie Barach, Esther Schott, Margarita Wilson y Esther Bustamante (Foto: APCUCh).

Foto 2: Estudiantes del Colegio Palmore en 1899 del 5º y 6º grado, todos ellos alumnos del profesor don Servando J. Esquivel, quien aparece de pie del lado derecho del grupo de varones. En este grupo esta: Eliseo Hernández, Antonio Mijares, Hermila Balderrama, Concepción Gutiérrez, Anita Zamarripa, Eloísa Palacios (sentados abajo). Concha Chacón, Elvira Fremman, Enriqueta Enríquez, Carlota Rich (fila de en medio). Ramón Rodríguez, Francisco Enríquez, Vicente Ramos, María Balderrama, Ángel Gabaldón y Herlinda Aguilar (de pie en tercera fila) (Foto: APCUCh).

Foto 3: Profesor Servando I. Esquivel (al centro sentado) y un grupo de estudiantes en 1901 (Foto: APCUCh).