Opinion

La vida por el agua

“El fin de semana pasado, una servidora presenció que los niveles de la Presa La Boquilla están muy pero muy por debajo de lo que alega la autoridad federal, al transitar por la carretera de nueva cuenta nos topamos con medidas extremas, no hay asombro, ni enojo, sólo empatía. Hombres y mujeres que a oídos sordos defienden su patrimonio”

Teporaca Romero del Hierro

domingo, 13 septiembre 2020 | 05:00

En Chihuahua, se juega la vida por retener el oro azul, imágenes, audios y videos quedan de manifiesto, productores y pobladores enfrentan sin temor a elementos de la Guardia Nacional, todo por defender sus cosechas, su patrimonio familiar, basta ver las presas para darse cuenta que están secas; por desgracia la sangre llegó al río, una pareja falleció, según evidencia informativa a manos de elementos federales. El tema hídrico debe ser prioritario en la agenda nacional, sin evasivas y criterios simplistas y electoreros. 

El presidente de la República ante la presión social, señaló: “Vuelvo a hacerles el llamado de que tengan confianza, no se van a quedar sin agua, yo no me prestaría a algo indebido, si no hubiese agua en Chihuahua para los agricultores y la gente, hablaría yo con el gobierno de Estados Unidos, para decirle que nos dé una prórroga... Defensores del agua, la naturaleza, paladines de la libertad y la democracia, porque quieren ganar votos de esa manera”. 

Hemos insistido, la irresponsabilidad e insensibilidad oficial (sin importar partido), el calentamiento global y el tratado de Aguas Internacionales de 1944, han dejado en el desamparo a miles de familias, que viven del temporal, del riego de las presas. 

Medios internacionales como “El País” publicaron que la lucha por el abastecimiento de agua en Chihuahua, en el noroeste de México, amenaza con desatar otra tensión diplomática entre el Gobierno de la 4T y Estados Unidos. Después que cientos de agricultores armados con bates y sus herramientas de labriego tomaron la presa de La Boquilla y cerraron sus compuertas, deteniendo con ello, el flujo de agua que México debe entregar a EU.

Los productores alegan que necesitan el agua para producir sus campos en medio de una intensa sequía que afecta a la región. Por desgracia, las autoridades federales afirman que detrás de estos hechos hay manipulación política de grupos opositores locales, el medio español refiere que esta cruzada se aviva según AMLO por la presión de poderosos productores de nuez y alfalfa, que necesitan el agua para mantener sus enormes plantaciones.

Según la crónica, la tensión aumentó la noche del martes, cuando se produjo un enfrentamiento con integrantes de la Guardia Nacional que ha dejado al menos dos muertos y varios heridos, entre ellos cinco militares. La Guardia Nacional informó al día siguiente, que sus “elementos fueron interceptados por civiles armados en varios vehículos, quienes los agredieron con armas de fuego”, por lo que tuvieron que “repeler” la agresión. 

Ante esto, Juan Carlos Loera, Delegado de Programas del Gobierno Federal en Chihuahua dijo: “Lamentamos lo ocurrido. El Gobierno de México se comprometió con que no faltaría agua en la región, cosa que se ha cumplido a cabalidad… En esa presa, que forma parte de las 813 que administra la Conagua en todo el país, fue levantada sobre el cauce del Río Conchos —afluente del Río Bravo— y es uno de los principales sistemas hídricos del norte de México… El conflicto estalla cuando los agricultores reclaman el excedente de agua para sus actividades agrícolas, principalmente para el riego de amplias zonas donde se cultiva nogal (nuez de Castilla) y alfalfa, utilizada para engordar el ganado y mantener la alta producción de leche en la región”.

Añadió: “Se trata de cultivos que han sustituido a la tradicional producción de frijoles, trigo, maíz y algodón. Los precios de estos productos cayeron tras la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio, por lo que los agricultores debieron buscar nuevos cultivos. Tanto la nuez como la alfalfa mantienen sus precios altos, lo que genera mayores ingresos a los productores, pero afecta los recursos hídricos de la región… El panorama de producción de alimentos no ha sido el correcto en este Estado, pues se han privilegiado cultivos perennes y altamente demandantes de agua”.

Ciertamente, la producción agrícola en la región se amplio en número de productores y variedad de productos, pero debe quedar claro, todos sin excepción tienen el derecho de recibir el agua, ya que pagan por ella. Chihuahua no es Tabasco, Colima, Morelos o Chiapas, entidades que geográficamente tienen las bondades de la lluvia. 

Recordemos en 2019, legisladores de Morena propusieron ante la Cámara Baja el cobro de un nuevo impuesto al agua de riego, aprobándose tal iniciativa, le pegan particularmente a los grandes productores, 3 mil pesos por hectárea. Afortunadamente, dicha propuesta está detenida en comisiones del Senado.

El cambio climático ahonda esta situación. Por ejemplo, Chihuahua, Sonora, Coahuila y Durango, son entidades áridas y desérticas donde la sequía es extrema. Expertos señalan que en nuestro país este fenómeno ocurre en promedio "cada 20 años", y cuando se presentan provocan un desbalance hídrico en el ciclo del agua, la disponibilidad del recurso es insuficiente para satisfacer las necesidades de los seres vivos. La sequía se clasifica principalmente en tres tipos: meteorológica, agrícola e hidrológica. 

Estas tipologías de sequía "identifican el principio, el final y el grado de severidad de la misma". Todos los tipos de sequía tienen origen en la misma causa: la falta de lluvias, por tanto, cuando "únicamente se toma en cuenta la lluvia", estamos hablando de la sequía meteorológica. Es a este tipo de sequía a la que se le atribuye el inicio del desequilibrio hidrológico, pues es cuando se percibe una interrupción en el temporal por una o más estaciones. La sequía agrícola, por su parte, se suscita después de una sequía meteorológica, y ocurre "cuando no existe humedad suficiente en el terreno para el cultivo determinado en un momento particular de tiempo". 

La sequía hidrológica se produce cuando por falta de lluvias durante una o más estaciones el nivel de los ríos, lagos y demás embalses superficiales y subterráneos comienza a bajar paulatinamente, incluso hasta agotarse por completo. México es un país vulnerable a las sequías porque gran parte del país (52%) está catalogado como árido o semiárido, es decir, catorce entidades, entre ellas Chihuahua, presentan zonas áridas y semiáridas, son territorios más susceptibles al fenómeno de las sequías porque son sitios con baja precipitación pluvial a lo largo del año (un mes para las zonas áridas y de uno a tres meses para las semiáridas), y esta condición provoca que las sequías se presenten de manera más recurrente y que haya mayor presión sobre el agua existente cuando ocurren. 

Estados como Chihuahua o Coahuila tienen promedios anuales de lluvia de 462 y 379 mm respectivamente, que comparados con el índice de Tabasco (2 102 mm) resultan índices pluviales bajos. En estas zonas desérticas se encuentra 32% del agua superficial, y se concentra 77% de la población nacional y se produce 85% del PIB. Especialistas coinciden que a pesar de la condición de aridez y de las pocas precipitaciones, existe una alta densidad poblacional y una gran actividad económica en esta zona del país, esto ha sido posible porque se ha hecho uso de la tecnología para construir grandes obras hidráulicas que han permitido modificar, almacenar y ejercer control sobre los distintos cuerpos de agua, con lo cual se ha podido hacer frente (en parte) a las sequías y se ha asegurado (relativamente) el abastecimiento de agua y, con ello, la subsistencia en las zonas áridas y semiáridas del territorio nacional.

El fin de semana pasado, una servidora presenció que los niveles de la Presa La Boquilla están muy pero muy por debajo de lo que alega la autoridad federal, al transitar por la carretera de nueva cuenta nos topamos con medidas extremas, no hay asombro, ni enojo, sólo empatía. Hombres y mujeres que a oídos sordos defienden su patrimonio; por el bien de nuestra entidad, que la 4T no siga mandando más elementos para reforzar sus líneas de combate, que sólo buscan la ofensiva contra los agricultores; vivimos tiempos muy difíciles, de desempleo creciente, pobreza, contagios y fallecimientos por Covid como para permitir tal atropello. Sumemos voces. Como dije alguna vez, los productores no están solos.