Opinion

Labor social de las fuerzas armadas de México

Partió a la ETERNIDAD el gran y buen amigo Lic. Gilberto Ordoñez Chávez, mi total solidaridad y sentido pésame para su muy respetable familia

Isaías Orozco Gómez

lunes, 16 noviembre 2020 | 05:00

Puede asegurase, que después de 1924, empezó a consolidarse un Ejército Mexicano surgido principalmente de los hombres del campo y de un buen número de obreros urbanos. De ahí, quizá,   que el actual Presidente Constitucional de los EUM considere a los miembros de las fuerzas armadas del país: pueblo vestido de militar.

La anterior afirmación, se hace a unos cuantos días de celebrase el 110 Aniversario de la Revolución Mexicana (1910-1917), durante la cual perdieron la vida más de un millón de campesinos en aras de acabar definitivamente con la cruel y antipopular dictadura porfirista e iniciar la construcción del México MODERNO pleno de libertad, democrático, justo e igualitario.

Y precisamente, en momentos en que se está avanzando en la materialización de la Cuarta Transformación de la Nación Mexicana, en que los menos consideran reprobable la intervención de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), del Ejército Mexicano, de las Fuerzas Armadas en las actividades cotidianas de la vida pública de la sociedad civil; y la otredad, la inmensa mayoría de los mexicanos, ven con buenos ojos, como positiva y necesaria su participación, preeminentemente en casos de desastres naturales o en el apoyo y auxilio de contingencias sanitarias como la muy lamentable pandemia del Covid-19 que siguen sufriendo miles y miles de familias, se impone hacerle pleno y consciente reconocimiento a tan importante Institución Constitucional de la República mexicana.

Y qué mejor y oportuno que pedirle a aquel insigne reportero “gringo” John (Juanito, como se le llamaba en las filas villistas) Reed, que cubrió episodios importantes de la Revolución Mexicana, así como de la Revolución de Octubre (1917) en Rusia, encabezada por Lenin, que nos traiga al presente aquel SUEÑO DE PANCHO VILLA, que en una de sus entrevistas le confió el Centauro del Norte (¿1914?): “No deja de ser interesante conocer el apasionado ensueño, la quimera que anima a este luchador ignorante ‘que no tiene bastante educación para ser presidente de México’. Me dijo una vez con estas palabras: ‘Cuando se establezca la nueva República, no habrá más ejército en México. Los ejércitos son los más grandes apoyos de la tiranía. No puede haber dictador sin su ejército. PONDREMOS A TRABAJAR AL EJÉRCITO. Serán establecidas en toda la República colonias militares, formadas por veteranos de la Revolución.

“El Estado les dará posesión de tierras agrícolas y creará grandes empresas industriales para darles trabajo. Laborarán tres días de la semana y lo harán duro, porque el trabajo honrado es más importante que el pelear y sólo el trabajo así produce buenos ciudadanos. En los otros días recibirán instrucción militar, la que, a su vez, impartirán a todo el pueblo para enseñarlo a pelear. Entonces, cuando la patria sea invadida, únicamente con tomar el teléfono desde el Palacio Nacional en la ciudad de México, en medio día se levantará todo el pueblo mexicano de sus campos y fábricas, bien armado, equipado y organizado para defender a sus hijos y a sus hogares.

“Mi ambición es vivir mi vida en una de esas colonias militares, entre mis compañeros a quienes quiero, que han sufrido tanto y tan hondo conmigo. Creo que desearía que el gobierno estableciera una fábrica para curtir cueros, donde pudiéramos hacer buenas sillas y frenos, porque sé cómo hacerlos; el resto del tiempo desearía trabajar en mi pequeña granja, criando ganado y sembrando maíz. Sería magnífico, yo creo, ayudar a hacer de México UN LUGAR FELIZ”. (John Reed, MÉXICO INSURGENTE, Ediciones Venceremos, La Habana, versión de Editorial Platina, Buenos Aires 1958, impreso en Cuba, 1965).

Ahora bien, no andaba muy errado en su sueño o quimera el auténtico revolucionario: Doroteo Arango o Francisco Villa; pues, hoy más que nunca, la Sedena, desarrolla actividades de labor social en coordinación con los tres órdenes de gobierno, con el objetivo de contribuir a la creación de mejores condiciones de bienestar social para la población en áreas marginadas o de extrema pobreza o en casos de necesidades públicas… Así, personal militar especialista en el marco de la labor social, realiza las siguientes actividades: Consultas médicas. Consultas odontológicas y extracciones dentales. Inyecciones, profilaxis, intervenciones quirúrgicas menores y curaciones. Potabilización de agua. Repartición de medicamentos. Pláticas de salud entre la población y en los planteles educativos.

Actividades de fumigación y descacharrización. Distribución de despensas. Transporte y distribución de libros de texto gratuitos. Reparación de aparatos electrónicos. Cortes de cabello. Registro de armas y campaña de canje de armas por despensas. Promoción del deporte y de salas de lectura. Trabajos de mantenimiento a planteles educativos, centros de salud y espacios públicos, realizando la aplicación de pintura, trabajos de albañilería, carpintería, electricidad, plomería, herrería, jardinería, remoción de escombros, limpieza de áreas…

El Plan Marina tiene como objetivo auxiliar a la población civil en casos y zonas de desastre o emergencia, actuando por sí o conjuntamente con el Ejército, fuerza aérea y con dependencias federales, estatales, municipales, sector social público y privado, con el fin de aminorar el efecto destructivo de agentes perturbadores o calamidades que se presentan en contra de la población  y sus bienes. Tal y como lo hizo con motivo de los huracanes en: Manzanillo y Puerto Vallarta (septiembre 2019), Baja California Sur (octubre 2019), Reynosa y Campeche (junio 2020)…

Loable labor la que en estos momentos están llevando a cabo las instituciones militares del país, en el Sureste, centralmente en Tabasco.

¡RECONOCIMIENTO A QUIEN RECONOCIMIENTO MERECE!