Opinion

Lamentables decesos

“Mis oraciones por la pronta recuperación del estimado Dr. Eduardo Mendoza Fuentes, un héroe más de la época que estamos viviendo”.

Benito Abraham Orozco Andrade

martes, 03 noviembre 2020 | 05:00

En las últimas semanas, desafortunadamente los contagios y los fallecimientos a consecuencia del coronavirus han estado rondando nuestro entorno de una u otra manera. Familiares, amigos y conocidos, han sido trastocados por ese virus que parece implacable, sobre todo por irresponsabilidades propias y ajenas.

Los tres niveles de gobierno tendrán que dar cuentas de cómo han venido manejando la situación, sin mentiras criminales ni afanes electoreros, teniendo la obligación republicana de coordinarse a la voz de ya para sacar adelante al país de esta encrucijada en la que se encuentra. Como ya lo mencioné en una colaboración anterior, los triunfos o fracasos de las elecciones del próximo 6 de junio, en mucho tendrán que ver con la diligencia con que hayan asumido su responsabilidad ante la pandemia. El trato injusto que se le está dando al personal médico, de enfermería, de intendencia, etc., igual se verá reflejado en las urnas por parte de ellos, de sus familias y pacientes, entre otras personas.

Como sociedad, definitivamente no hemos asumido adecuadamente lo que nos corresponde en esta contingencia sanitaria. Reprochamos el cambio al semáforo rojo, pero hemos relajado o inobservado por completo las sencillas y básicas medidas de prevención. Nos quejamos y asustamos porque los hospitales están saturados, pero las fiestas de fin de semana se siguen celebrando por doquier en grandes grupos. La afectación en distintos rubros continuará, mientras no hagamos conciencia del papel tan fundamental que tenemos para salir adelante. Gobierno y sociedad somos corresponsables.

Entre las estadísticas de los contagios que se nos dan a conocer, lamentablemente se encuentran incluidos familiares, amigos y compañeros de trabajo, pero tristemente también algunos de ellos se encuentran entre los desafortunados fallecimientos.

En lo personal, hasta donde he tenido conocimiento y memoria, son cuatro las personas con las que he tenido relación en alguna etapa de mi vida y que han tenido que partir de este mundo a consecuencia del coronavirus. Hace unos meses falleció el Lic. Óscar Pérez Pacheco, reconocido mariachi con quien coincidí en la escuela primaria Práxedis G. Guerrero de la ciudad de Chihuahua y en la Facultad de Derecho de la UACH, y quien durante su vida dio muestras de una gran nobleza y solidaridad hacia todas las personas en general, no sólo hacia el gremio musical al que pertenecía. Responsable y trabajador que era, hasta donde me enteré, supo conciliar su labor como mariachi por la tarde-noche y como abogado durante el día.

Hace unos días también falleció el señor Roberto Romero Gutiérrez, a quien cariñosamente la gente le llamaba “chapito”, y quien con un marcado don de gentes y una amplia disposición de servicio trabajó por décadas en el Gobierno del Estado de Chihuahua. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo cuando laboré en la oficina de Gobernación, y donde pude entablar con él una relación de cordialidad y de afecto. Hace unos meses tuve el gusto de saludarlo en un supermercado, y como siempre ofreciendo su amable sonrisa.

El pasado viernes me informaron del deceso del Lic. Jesús Humberto Almeida Orozco, con quien construí una sólida relación laboral en el IFE-INE desde hace más de 20 años, pero sobre todo una gran amistad. Siempre dispuesto a colaborar con lo que se ofreciera en la ciudad de Hidalgo del Parral y demás municipios a su cargo, y con la confianza de solicitarme apoyo en ciudad Cuauhtémoc y demás poblaciones que estaban bajo mi responsabilidad. Fue un honor poder servirle a un destacado funcionario electoral y notable ser humano. En todo momento alegre, optimista y solidario. Se le va a extrañar sobremanera querido “viejito”.

Por otra parte, el sábado pasado los medios de comunicación dieron a conocer la lamentable noticia del fallecimiento del Ing. Arturo Meraz González, quien fuera Consejero Presidente del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, y con quien por varios lustros tuve una cordial relación de trabajo en el IFE. Una persona con amplia experiencia en la función electoral donde tuvo múltiples logros en beneficio de los chihuahuenses, y de un destacado carisma que le valió para convivir institucionalmente con las diferentes fuerzas políticas.

Los decesos anteriores, así como los que han venido ocurriendo en el sector salud, entre otros ámbitos esenciales y en general todos los que han sido consecuencia del coronavirus -hablando específicamente de este flagelo-, indudablemente nos entristecen en lo personal y en lo colectivo, poniendo a toda la nación de luto.

No debemos permitirnos más dolor por los contagios y las muertes, y tampoco debemos seguir siendo indolentes ante el cansancio y la frustración de médicos, enfermeras y demás personal que sigue poniendo su mejor esfuerzo, pero que ven unos gobiernos y una sociedad irresponsables.

¡No más víctimas del Covid-19!