Opinion

Larga vida al rey

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Gabriela Borunda

domingo, 28 marzo 2021 | 05:00

Fueron los precios del turismo en el continente americano y lo trillado de Europa lo que nos lanzó a vacacionar por Asia y maravillarnos del carácter y construcciones sociales que pueden brindar Japón o China, y es que de veras el Tren Chihuahua al Pacífico, el único tren de pasajeros que queda en México, sale más o menos en precio como un viaje en avión y un hotel en la Sierra Tarahumara, lo único barato en este continente son las Vegas, un lugar con clima más rudo que el de la ciudad de Chihuahua en verano… y más tragamonedas.

Así nos vimos un día en el centro de Tokio, en la plaza del monumento a Hachiko, y la acera estaba abarrotada. Nuestra guía nos explicó amablemente (la amabilidad es la única forma de los japoneses) que en Japón los mítines políticos se hacían sobre la acera para no colapsar la ciudad. El candidato era un hombre de unos sesenta años, y nos explicó que la carrera de político es corta, que usualmente llegan a ella hombres y mujeres que ya han construido un proyecto de vida. Nuestra amable guía, Yuka, jamás lo diría -pero yo sí- sus políticos primero tienen que hacer dinero, negocios y una vida para luego incursionar en la política, pero en México el negocio es la política. Y por cierto lo mismo en China que en Japón, los políticos prefieren renunciar antes de ser acusados del menor desliz u omisión, porque en China enfrentarían la muerte y en Japón la cárcel. Aquí nada más pisan bote los pobres y los pobres enemigos del gobierno.

En Chihuahua van por la reelección siete diputados, y como conseguir el monto exacto de su remuneración es una tarea larga y agobiante, vamos a suponer que están en el promedio nacional de congresos estatales con un salario de $50,000 mensuales y una compensación de 105,000 mensuales, más vales de despensa, servicio de comedor, vales de gasolina y gastos de telefonía, de Tijuana a Chiapas esto se repite en cada estado y con cada diputado, si, al parecer también con Miguel Colunga que es agente de cambio, servidor de la patria y dice que primero los pobres.

Para esta elección nos llegan de candidatos Juan Carlos Loera, Marco Adán Quezada, el menos raspado, y también los otros; papá e hija Borruel, infaltables en cualquier presupuesto, los hermanos Quintana; y deje usted que fueran nomás ellos, pero cada uno viene acompañado de su asesor de confianza, tres compis, dos lame botas y una maquillista y todos obran como si trabajaran viendo al resto de la humanidad como siervos desobedientes, como que huele a nepotismo.

En cuántas elecciones hemos visto a estos personajes ¿Será que hicieron de la política su changarrito? Y por eso la política en Chihuahua es más chafa que un puesto de taquitos. Vamos a regalarle, como diría inigualable Laura Bozo, un carrito sanwichero a los hermanos Quintana para que ya puedan vivir de otra cosa.

Cargo con más de veinte años de docencia, y muchos más tallerista formando lectores y escritores. Mi sueldo como maestra, nunca se va a acercar al sueldo de Borruel, de Quintana o de Miguel Ángel Colunga, nunca tendré los ingresos de un político mientras mí que hacer sea el servicio a la juventud, y me están pidiendo, con mi salario íntegro, mis ratos libres y todas mis capacidades que ayude, por ejemplo, a Carlos Borruel a que ocupe un puesto menos útil que el mío y mejor pagado.

Los que ponemos a los políticos en sus changarritos debemos ganar más y sin discusiones, claro, queda la opción de que los políticos quieran desquitar su trabajo, pero no creo que dejen sus ensoñaciones parisinas para hacerle el bien al prójimo.

En España el congreso se compone de un mínimo de 300 y de un máximo de 400 Diputados elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la Ley. El Senado es la Cámara de representación territorial. En cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por los votantes de cada una de ellas,  hasta ahí muy normalito todo, pero estamos hablando de 400 diputados para una nación un poco más grande que el estado de Chihuahua, se pretende que toda la sociedad este representada y cada partido político pueda defender los principios de sus simpatizantes, y en España hay partidos de todos, partido carlista, antitaurino, protabaco, y todos tienen voz y voto.

Por otro lado la admirada democracia norteamericana es más pragmática y menos democrática, en mi punto de vista personalísimo, se trata de un país de gran diversidad de partidos con sus respectivas ideologías, incluido un partido comunista, pero al diálogo público sólo son llamados los republicanos y los demócratas, fomentando así una plutocracia que garantiza que ninguna tendencia diversa llegará jamás a la presidencia de los Estados Unidos. También está esa tiznada estructura de voto en colegio electoral, como sí todavía fueran trece colonias, esa que ha obligado a los ciudadanos gringos a soportar presidentes por los que la mayoría no votó.

Nuestro sistema electoral surge del principio de no reelección y debería aplicarse a rajatabla, de los contendientes en la próxima elección estatal hay algunos que tienen fuero desde que yo era niña, y ya tengo mis propios hijos. Como pensaba el analista Luis K Fong, necesitamos más diputados por menos dinero, acabar con las plurinominales sería acabar con la representación política de ciertos sectores sociales, porque, así como los cristianos hicieron el PES, espero yo que un día la comunidad LGBTTI tenga su propio partido y representación. Todas las voces deben estar representadas, los diputados no pueden ser eternos y tan caros.

Me pregunto si la llegada de Juan Carlos Lorea a la gubernatura significará una mejor relación con el gobierno federal o si será un continuismo de Javier Corral, resignado ya a no colocar a Madero en la gubernatura, por medio de sus operadores azules en el partido MORENA.

Aunque Juan Carlos Loera nos dé la impresión de un nuevo rostro en la política con un partido joven, viene acompañado de sendos veteranos de la nómina, imposibles de ver, inaguantables de mantener. Los viajes ilustran y en Japón una carrera política es corta, aquí cada vez que surge un politicastro no nos queda más remedio que decir: larga vida al rey.