Opinion

Las causas de las niñas y los niños

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Juan Carlos Loera de la Rosa

domingo, 02 mayo 2021 | 05:00

Mi recorrido por todo Chihuahua me llevó a Guachochi, el corazón de la Sierra Tarahumara, escogimos ese lugar porque sabemos bien que los niños que allí viven son reconocidos y visitados en muy pocas ocasiones, de modo que quisimos celebrar en este bello entorno el Día de la Niña y del Niño. 

Allí, en un momento, los recuerdos de nuestra infancia afloraron de inmediato al ver sus rostros expectantes llenos de alegría. El lugar estaba engalanado con la belleza del entorno y con las caritas risueñas de los niños y de inmediato pasamos a formar parte del grupo, nos pusimos a colorear, jugar y disfrutar de una cascada bellísima llamada El Salto. Luego de un agradable esparcimiento y de sana convivencia, decidí también -con el mismo espíritu de mi campaña-, consultar a los niños y a las niñas sobre qué es lo que necesita hacer el gobierno para que ellos puedan disfrutar de una infancia tranquila y feliz. Debo reconocer -y lo hago con mucho gusto-, que, en estos veintisiete días de campaña, la consulta que hice a las niñas y niños de Guachochi, ha sido la mejor y la más sorprendente, porque lo que expresan lleva el sello de la sinceridad y honestidad que caracteriza el alma de los niños. Lo que la niñez pide en la Sierra, y seguramente en todo el estado, no es tan sólo para ellos; hablaron en el micrófono, escribieron cartas y dibujaron en cartulinas, ahí plasmaron sus deseos, y en ellos se advierte un generoso corazón que desea lo mejor para todos los que habitan en su comunidad; y lo hacen con gran inocencia y mucho amor.

Les voy a relatar (literalmente) las diversas peticiones que las niñas y los niños le solicitan al gobierno: 

 “Que todos los niños tengan casa”, “que todos los papás y las mamás tengan trabajo”, “que se arreglen las calles”, “ayudar a los animales y a las personas que están siendo maltratadas”, “que los hombres ya no sean malos con las mujeres”, “que haya un teatro”, “que haya un cine”, “que haya una tienda donde puedan comprar comida y muchas cosas”, “un museo para Guachochi”, “ayuda para las niñas y niños que cantan”, “bicicletas para los que no tengan”, “semáforos”, “más escuelas y maestros", "vivienda para las personas indígenas”, “cobijas para que las y los niños no tengan frío”, “que todos tengamos agua”, “refugios para animales de la calle”, “que los doctores tengan con qué trabajar”, también quieren, "un hospital grande y muy bueno”, “que haya muchas vacunas”, “que los niños puedan votar”, y dicen, “ya queremos regresar a la escuela”, “que se acabe el coronavirus”, “que todos se cuiden para que todo vuelva a ser como antes”, “un lugar donde regalen  la ropa y juguetes que ya no usan, para hacer felices a otros niños, así como ellos nos hicieron felices a nosotros”, “que se acabe la violación a las mujeres”, “que se acabe la tala de árboles”, “que ya no haya papás amenazadores”, “que ya no haya mujeres con sus hijos abandonadas”, “que la violencia se castigue para siempre”, “yo quisiera ser pediatra para curar a los niños y niñas más necesitados”, “más universidades, ya que los estudiantes tienen que irse a otras partes para cumplir sus sueños”. Otros niños expresan, “aquí hay corrupción y quiero que se acabe”, “espero que nos visites de nuevo”, “nos dijo la maestra Carmen que tú tienes muchos amigos, quiero pedirte a ti y a tus amigos que puedan hacer un Guachochi bonito y que esté en paz, que pongan un hospital para adoptar niños porque aquí hay muchos sin papás y con mucha hambre”, “le solicito apoyo a los estudiantes con equipo tecnológico” (eso lo dijo un chico adolescente). La lista de sus deseos continuó, dijeron  otros: “quiero que pasemos felices éste y todos los días”, “mi papá trabaja en un albergue para niños indígenas y veo como sufre y piensa cómo ayudarlos, buscando ropa, zapatos, comida y productos de limpieza, incluso se lleva cosas de la casa para dárselos y apoyarlos un poco", "todos los niños merecemos ser felices y tener un hogar digno donde vivir”, “que se castigue a las personas que maltratan a los niños”, “que aprendamos a jugar fútbol y fútbol americano”, “parque para jugar”, “que haya más seguridad en las calles para que los niños no corran ningún peligro”.

También hubo un testimonio desgarrador, “a mi papá, mi tío y mis dos hermanos los mataron aquí en la Sierra, le pido que no haya nunca más un niño que crezca sin el cariño de su papá porque se sufre mucho”.

¿Así, o más claro?, ¿Habría algo más que aportar para un plan de gobierno con justicia, salud, educación, igualdad entre hombres y mujeres, desarrollo humano completo, seguridad, empleo, vivienda, urbanismo, seguridad para niñas y mujeres, protección al ambiente, el derecho humano al agua potable, democracia, cero corrupciones, seguridad vial, calles y espacios públicos dignos?

En menos de una hora los niños y las niñas lo dijeron todo; no cabe duda que tenemos mucho que aprenderles y debemos tomar en cuenta sus deseos, ya que en ellos existe una gran sabiduría y amor genuino hacia la humanidad.

En el gobierno que estaré encabezando será prioritario impulsar y hacer cumplir la agenda de los derechos de la infancia y la adolescencia. Las niñas y los niños son sujetos de derecho, no objetos de caridad; el gobierno de la Cuarta Transformación se apega a la Convención de los Derechos del Niño (ONU) que tiene como principios rectores el interés superior de la niñez y la no discriminación, Chihuahua no será la excepción.

En Chihuahua viven un millón 137 mil 537 niñas, niños y adolescentes entre cero y 17 años, es decir, una tercera parte de la población. Chihuahua ocupa el cuarto deshonroso lugar nacional con la mayor tasa de mortalidad infantil por causas claramente evitables, entre ellas están las enfermedades diarreicas, respiratorias y deficiencia nutricional. Chihuahua tiene también el primer vergonzoso lugar nacional en delitos clasificados como violencia sexual infantil y de adolescentes; de estos delitos se deriva toda clase de violencia, la pobreza y la marginación también tienen su origen aquí, el olvido y la marginación en el que se encuentran estas poblaciones es el saldo ocasionado por décadas de gobiernos insensibles y ausentes de estos territorios.

En nuestro plan de acción responderemos a la necesidad de impulsar y apoyar el desarrollo integral de las niñas y los niños en la primera infancia con acciones concretas que tienen que ver con bienes y servicios para mejorar sus condiciones de vida, entre otras, que en cada municipio se establezca un programa de lactancia materna y nutrición, en la sierra instalaremos programas de estimulación y aprendizaje temprano y fortaleceremos los comedores comunitarios con alimentos adecuados para una correcta nutrición.

Trabajaremos para que todas las niñas, niños y adolescentes en edad escolar desarrollen su potencial creando los soportes necesarios para ello, mejorando los servicios sociales y comunitarios públicos y entrelazándolos con algunos de los esfuerzos privados y organizaciones civiles que se llevan a cabo con la finalidad de aportar su granito de arena en este afán por lograr un desarrollo justo para nuestros niños y adolescentes. 

Procuraremos combatir todas las formas de violencia contra la niñez y adolescencia, asegurando la atención y restitución integral de los derechos de aquéllos que hayan sido víctimas de la violencia. Entre otras cosas ampliaremos el fondo de atención a víctimas de la violencia y replantearemos el programa para incluir a todas las niñas y niños en situación de orfandad, ya sea por violencia, desaparición forzada o muerte por covid-19.  También se ampliará el número de Procuradurías de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en el Estado; habrá un programa de regularización educativa intensiva para superar el retraso escolar debido a la confinación por la pandemia. Instauraremos un programa de recuperación para todos los adolescentes en edad de secundaria que han desertado de la escuela, incluso habrá modelos alternativos de educación, ésta será una de las principales estrategias contra la violencia.

Me aseguraré de que se promuevan los derechos a la participación y que contribuyan a reafirmar la posición de niñas, niños y adolescentes como sujetos sociales, con derecho a ser escuchados en sus demandas, gestiones y   en todos los asuntos que influyan en su vida familiar, social, económica, cultural y política.

Porque en Chihuahua, las niñas y los niños son nuestra prioridad. 

Cuánta sabiduría, cuánto amor, y cuántos sueños tienen los niños, escuchémoslos y hagamos realidad sus anhelos.