Opinion

Las guerras ideológicas

.

Mariela Castro Flores

sábado, 20 noviembre 2021 | 05:00

Artículo 1°. - La presente ley, fundada en el principio histórico de la separación del Estado y las iglesias, así como en la libertad de creencias religiosas, es reglamentaria de las disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público.  Sus normas son de orden público y de observancia general en el territorio nacional. Las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país.  Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes.

Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público   

En todo sistema democrático, el constante intercambio de ideas es deseable, alimenta y fortalece todo tipo de mecanismos que favorecen al desarrollo y avance en la sociedad; por el contrario, el fomento de un pensamiento único -que eventualmente se convierte en hegemónico- lo limita, produce estancamiento y favorece los peores vicios que como humanidad se pueden experimentar. 

En días pasados el alcalde Marco Bonilla, a solicitud de declaración para medios de comunicación sobre la exigencia que la regidora Elvira Villarreal manifestó, para que éste aclarara los apoyos que pretende otorgar para la implementación de “Formando Corazones” aun cuando dicho programa no está avalado por la SEP, por ende, es contrario a la ley presentarlo en escuelas públicas como "contenido educativo", además de violar los derechos de niñas, niños y adolescentes por perpetuar estereotipos de género ya que sustancialmente basa sus contenidos en prejuicios y no en la ciencia, atenta contra la diversidad sexual, la perspectiva de género y por último lo más importante, va contra el principio de inclusión de la educación pública lo que lo convierte en inconstitucional; como respuesta advirtió: “no se entrará a la discusión ideológica a la que se pretende llevar al gobierno municipal” (Claudia Valenzuela, Omnia. 11/X/2021).

¿Y si sólo respeta la ley? El edil no sólo pretende otorgar dinero público a un programa pseudo-educativo de carácter confesional que promueve valores religiosos, también violentó la Constitución en su artículo 40° que establece que nuestro país se constituye como una república laica al llevar a un sacerdote católico a bendecir su despacho. Desconocer la ley no exime de sus efectos, lo debe saber bien el presidente municipal siendo abogado; sin embargo, cuando la ley se conoce y se prefiere -por cuestiones religiosas- violentarla, al menos se dibuja un enorme conflicto: al tomar posesión juró hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan. Lo que determina que es menos que apto para cumplir el encargo que le fue conferido.

¿No desea entrar a una guerra ideológica? ¿No es un principio ideológico poner las creencias religiosas por encima de la ley? Desde luego que sí, absolutamente todo tiene un fundamento ideológico, negarlo, también es parte de una ideología. 

Depender de un Estado Laico a veces es tan obvio que comenzamos a ignorar su existencia; este, se construyó como un garante de libertades que antes eran impensables. Es fundamental y necesario su cuidado y protección para la sociedad plural y diversa que conformamos en aras de una convivencia pacífica y de absoluto respeto a los derechos humanos a través del mismo. Desde que “dios bendijo al cielo de Chihuahua” no había habido una violación tan rampante a la laicidad del Estado y, por ende, en detrimento de la ciudadanía ya que, habrá quien confesionalmente abrace las creencias del alcalde y otros amplios sectores, no; lo que confronta y polariza porque sus implicaciones son respaldar ciertas políticas y agendas que cancelan derechos y libertades de miles.

El edil no tiene empacho en violar la ley descaradamente, ¿no merece la ciudadanía autoridades que no sean delincuentes? Después de todo, los delitos de cuello blanco no son sólo financieros.

De una sociedad de la que tanto se cansan en decir que está en descomposición, que ha perdido valores, de la que se dice la “violencia la rebasa” ¿no es un sinsentido quitarle los pocos elementos que poseemos para la sana y pacífica convivencia? 

La observancia y cuidado del Estado Laico no es menor, ojalá pronto lo entiendan porque esto no se trata de decisiones personales, es la lucha de las fuerzas de la ultraderecha operando políticamente de forma regional, no sólo en el país también en toda América latina pretendiendo abiertamente colocarse en el poder y la única herramienta que en México les ha impedido tomarnos por asalto ha sido precisamente la laicidad en nuestra Carta Magna.

De ahí que se hace urgente abrazarla más que nunca.