Opinion

Las sorpresas que aún faltan

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 05 septiembre 2021 | 05:00

Uno de los rituales más complicados, y desde luego más esperados en cada cambio de gobierno es quién integrará el gabinete de la nueva administración, y en el caso de quienes acompañarán a Maru Campos en los próximos seis años no sólo serán sus cercanos, los suyos… sino que veremos una faena de alcance nacional.

Para la gobernadora electa, el proceso de selección se ha centrado en dos escenarios: cumplir con los compromisos de campaña y empezar un nuevo panorama bajo un contexto nacional que se abre de manera interesante para quien ganó no sólo contra la aplanadora de la 4T, sino también del gobernador que cuenta los minutos para salir de Chihuahua y el país.

Si bien es cierto, la baraja que mueve la gobernadora es muy extensa, considerando no sólo los espacios que se abren en el gobierno estatal, sino también el refrendar y mover las fichas en el gabinete municipal, al parecer no le alcanzará para cumplirles a todas y todos que piensan tiene un espacio asegurado.

Lo complicado de su decisión se puede observar en el anuncio de la misma gobernadora electa de Chihuahua, de que presentará a su gabinete legal uno o dos días antes de que se celebre su toma de protesta, sino que el mismo día.

Nadie duda que la decisión final caerá directamente en ella, pero para nadie es un secreto que ha planteado ese fallo en tres de sus más cercanos consejeros: César Jáuregui, Mario Vázquez y Luis Serrato, quienes debaten entre cumplir con los compromisos, mantener la gobernabilidad y subirse al escenario nacional.

A unas horas de ese anuncio, algunos aseguran que ha ganado la visión nacional, y al menos cuatro de las principales posiciones serán entregadas a personajes de talla nacional, concretamente a figuras cercanas a la administración del expresidente de la república Felipe Calderón.

Sin necesidad de dar nombres por el momento, se habla que serían las áreas de la Fiscalía, así como las Secretarías de Salud, Desarrollo Social y Hacienda las que pudieran ser manejadas por esos personeros, aún con el riesgo que pudiera representar las “molestias” a la Cuarta Transformación.

Claro que esta determinación pudiera afectar algunos acuerdos previos, tanto de activistas del mismo Partido Acción Nacional, como de actores políticos que se la jugaron y ya se hacían en dichas posiciones.

Hay que tomar en cuenta que la definición del gabinete no sólo se ve en quienes hicieron méritos y trabajaron para obtener el triunfo, o quienes cubren de mejor manera un perfil, sino también de quienes garantizan alianzas importantes que puedan ayudar primero a la gobernabilidad, y posteriormente a un futuro político prometedor.

En este espacios señalamos que con la llegada de Maru Campos al Gobierno del Estado no sólo era momento de mantener el poder en la entidad, sino de iniciar un proceso de reconciliación al interior de las filas del Partido Acción Nacional; reencontrar en el ejercicio del poder los fines que se encuentran plasmados en sus principios doctrinales.

Claro que dicha reconciliación se observa inevitable luego de cinco años de un gobierno corralista que tuvo de todo, menos cercanía y respeto por su partido.

Durante casi cinco años pocos se atrevieron a señalarlo: la llegada al Gobierno del Estado de Javier Corral Jurado no era lo que esperaban; transitaron con lo más duro de la izquierda de Chihuahua, con actores como Lucha Castro y Víctor Quintana Silveyra que no comulgan con sus postulados y por lo tanto el ejercicio del poder nunca fue de la mano con los postulados albiazules.

El mantener el poder en el estado le ofrece al panismo un panorama nunca antes presentado en la entidad, luego de que hace ya muchos años, en 1998, Francisco Barrio, rompió desde el norte el control priista hubo de entregar de nuevo el poder al PRI con Patricio Martínez, dejando de lado la posibilidad de consolidar un sistema político.

Pero tampoco se puede negar que el triunfo de Maru Campos le ofrece un escenario envidiable que se debe aprovechar; logró mantener en color azul un estado que intentaron por todos los medios sumar a esa ola guinda que siguió conquistando espacios en otros estados.

El panismo a nivel nacional requiere de nuevos liderazgos que ofrezcan un respiro ante ese manejo autoritario desde la Presidencia de la República, que ha encontrado en los albiazules a sus principales enemigos. 

Por ello el proceso de pacificación del panismo no sólo está sujeto a los límites en la entidad, Maru Campos está buscando borrar el mal sabor de boca que deja su antecesor a nivel nacional.

Así que Maru Campos ya cumplió al permitir el manejo en el ayuntamiento de Chihuahua con Marco Bonilla al frente, y hoy tiene en sus manos el fortalecer su presencia a nivel nacional y mantener la gobernabilidad en la entidad.