Opinion

¿Las vacunas son del Diablo?

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Gabriela Borunda

domingo, 07 febrero 2021 | 05:00

No tengo automóvil, siempre he sido militante del transporte público, aunque la inversión  del Vivebús me obligo a revisar mis convicciones; no había nada como esas viejas rutas donde el chofer se sentía dueño del autobús, lo decoraba con peluche rosa, le ponía el famoso letrero de “Si no vuelvo lo bautizas” y la Sonora Santanera a todo volumen,  pero los taxistas también tienen su folklor, la mayoría son hombres que dejaron trunca la universidad, y la variopinta gama de clientes les da una perspectiva social envidiable. Si un político no platica con un taxista se está perdiendo de un gran bagaje político.

Por otro lado, los Didi, los Uber y lo que le siga, me parecen aburridos, la mayoría no son buenos conversadores; tienen la edad de mis alumnos -quizá un poco más- y apenas están conociendo la ciudad, me conduelo de la bárbara explotación a la que están sujetos ellos y sus vehículos particulares.

Uno de los grandes logros de la educación mexicana es su laicismo y su perspectiva científica, tanto en la formación de los maestros como en los contenidos curriculares. Todavía recuerdo con emoción cuando en tercero de primaria me contaron la historia de Edward Jenner y la creación de la vacuna contra la viruela, y cómo un pequeño y audaz niño se prestó para el experimento.

Este laicismo costó más de lo que imaginamos, durante décadas extremistas católicos persiguieron a los maestros rurales para cortarles las orejas y violar a las jóvenes maestras, todo con la bendición de sacerdotes más interesados en el ejercicio del poder político que en la búsqueda espiritual.

Estados Unidos ha debatido varias veces poner fin a la escolarización en casa, porque ésta no sólo adelgaza el contenido del aprendizaje, además afianza la construcción de una identidad separatista donde unos son mejores que otros, y en su peor rostro se presta al maltrato del niño sin que ninguna autoridad se entere hasta el desenlace fatal.

Por otro lado, y aprovechando a la gente bien que le gusta imitar extranjeros, vale la pena recordar que Dinamarca aprobó la existencia única y exclusiva de escuelas estatales, para garantizar piso parejo a sus ciudadanos.

La función de la educación, lo he dicho mil veces, es proporcionar a la persona los conocimientos que le permitan modificarse a sí mismo e incidir en su entorno, la defensa de este proyecto nunca es fácil, soy una mujer de fe en el más estricto sentido del religare, pero mi fe viene más de la lectura de los filósofos racionalistas que de las costumbres doctrinarias o actos repetitivos.

Chihuahua fue durante mucho tiempo una ciudad de avanzada con tolerancia religiosa, por ejemplo, es muy llamativo que sobre una avenida principal, el Paseo Bolívar, se encuentren edificios de denominaciones protestantes con un luengo siglo de antigüedad; los comercios más prósperos pertenecían a alemanes luteranos; Colonia Juárez creció impulsada por la laboriosidad de los mormones, y los desiertos fueron convertidos en vergeles por los menonitas. Los proyectos educativos más pertinentes, enfocados es su momento para las mujeres, nacieron de esta diversidad religiosa, como el Colegio Palmore, con denominación protestante, que formaba secretarias y enfermeras. 

Mi abuela materna que era una convencida católica no tenía problemas en cocinar carne en semana santa, si acaso había dinero para ello, ¿qué clase de dios se llevaría al infierno el alma de una anciana pobre que por fin tuvo dinero para darse el gusto de servir algo de carne a su familia?

La intolerancia religiosa parece que toma un segundo aire y es brutal y me atemoriza, le he dicho a mis hijos que nunca hablen de religión, que contesten con evasivas y nunca contradigan a un fanático religioso, puede ser peligroso.

Justo ayer tomé un Didi, invitada a no hacerlo más, el conductor puso como fondo las reflexiones del arzobispo Vigano, un hombre que desde el retiro se ha dedicado a atacar la visión social del Papa Francisco, bueno el Papa Francisco se defiende solo, lo grave es que este arzobispo decía que la   vacuna contra el COVID estaba siendo usada como marca de la bestia, y se arranca con párrafos completo del Apocalipsis para sustentar su barbaridad, además decía el orate Vigano que la globalización es una amenaza para el mundo que sólo puede ser detenida por hombre valiente como Donald Trump y que la obligatoriedad de las vacunas precede a la llegada de la bestia, ¡ay madre!

Primero, en México la vacunación es obligatoria desde los setentas y luego, quién en su sano juicio puede considerar a Donald Trump como alguien elogiable. Ya no soporté la perorata y le dije al conductor – por favor, apague esa propaganda, usted trabaja con una plataforma global, ¿no le da pena escuchar esas tonterías?

La candidatura de Maru Campos a la gubernatura del estado es un logro democrático -espero que el PRI haga lo propio con Graciela Ortiz- muchos admiramos el trabajo que con pico y pala hizo como alcaldesa, su cercanía al panista Juan Antonio González Villaseñor, habla de su interés por los jóvenes de Chihuahua, el prietito en el arroz y lo que algunos tememos es que de llegar a la gubernatura no pueda, o no quiera, mantener su fe católica como una práctica espiritual personalísima y las prácticas religiosas se cuelen a las prácticas de gobierno en especial a las escuelas.

Resulta que los jóvenes tienen derechos sexuales, y no importa que alguien diga que no existen, tan existen que los jóvenes los ejercen, y los maestros estamos ahí para orientar, nada más. En cuanto a su promesa de dar marcha atrás a todas las políticas de la 4T, pasa por el hecho de derogar el artículo por el cual se deroga la reforma educativa peñanietista, o sea que debo entender que nos va a aplicar un examen de conocimiento con la intención de despedirnos.

La vida espiritual de Chihuahua se ha enriquecido en las últimas décadas con la presencia de una comunidad ortodoxa, musulmana, hinduista y budista, además de nuestros eternos ateos. Las posibilidades de Maru Campos de ser gobernadora son altas, pero si su discurso suelta perlitas de intolerancia que quizá pongan en peligro su candidatura, si bien en Chihuahua hay una mayoría católica, esta mayoría no debe olvidar que del pellejo para dentro todos somos libres.