Opinion

Le pisan los callos a Javier

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Manuel Narváez Narváez

lunes, 28 noviembre 2022 | 05:00

Se le dijo tantas veces que la mentada ´operación justicia´ hedía a venganza política, pero Javier Corral Jurado, embriagado de poder siguió adelante.

A cinco años de distancia cuando comenzaron a caer los primeros funcionarios duartistas acusados de peculado y delincuencia organizada, el exgobernador texano de Chihuahua, plagia la retórica de quienes se vieron afectados por sus excesos de poder.

Tuvo la oportunidad de demostrar que, aun y cuando su elección como mandatario fue ilegal por su estatus migratorio, era un hombre de principios y no un marrullero adicto a las plurinominales.

Corral Jurado perdió ese chance que le otorgaron los chihuahuenses en las urnas y se desentendió de gobernar, para dedicarse de tiempo completo a montar un entramado político/jurídico con la idea de venderse como incorruptible, pero se conformó con ser justiciero.

En innumerables ocasiones se le advirtió que estaba usando y abusando del poder legislativo y del poder judicial para perseguir a sus odiados enemigos políticos. 

Cuantas veces se le recordó ese dicho “los matanceros de hoy serán las reses de mañana”, ¿cuántas?; sin embargo, su reacción enloquecida como hiena enjaulada, el mandatario hizo de oídos sordos y continuo con su venganza política.

Mientras que los adictos, adictas y adictes al ex multiplurinominal callaban como momias ante las presuntas violaciones al debido proceso de los imputados, él trataba con desdén a los que lo cuestionaban y maltrataba a periodistas y reporteros que no se dejaban seducir por su verborrea.

Al acercarse el final de su quinquenio quiso heredar la estafeta al delegado federal de la 4T, Juanca Loera, para eso, Javier usó de nueva cuenta al poder judicial y tratar de sacar de la contienda a la entonces alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia Campos. 

Pese a que el aparato gubernamental, y dirigidos por el ex jefe de su gabinete y actual senador Gustavo Madero, orquestaron una campaña sucia en contra de la candidata del PAN, el electorado ya tenía claro el diagnóstico del desastre financiero, de inseguridad, de casi nula obra pública y del desprestigio del poder judicial que dejaba tras de sí el paseño.

No tan solo fracasaron en el intento por encarcelar también a la ahora gobernadora, sino que perdieron contundentemente la elección. Es decir, Javier and Co. fueron derrotados por la vía legal, en la candidatura y en la elección constitucional. 

Habida cuenta de las derrotas en todos los sentidos, a Corral no le quedó más que rendirse a los designios de YSQ, al que fue a llorarle como mojina y a rogarle protección.

Como dicen los grillos “tiempos traen tiempos”, y ahora convertidos en reses los matanceros de ayer, salen de sus guaridas con las mismas banderas que sus enemigos políticos ondearon cuando la venganza política disfrazada de operación justicia les fue aplicada.

Previo a las fiestas decembrinas ya cayó el primer exfuncionario del corralato, y cayó por sacar presuntamente bajo tortura las confesiones a los señalados del atraco duartista.

Como dicen en el pueblo, “a cachetadas iguales llorar es cobardía”. Por eso nos enseñan desde pequeños “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.

Es cuanto.

P.D. Lo que a Javier le quita el sueño es que él puede ser el siguiente en ser presentado ante un juez para rendir declaración. Por lo pronto es prematuro asegurar que no pasará esta Navidad en libertad.