Opinion

Le urge al consentido de él, y al gobernador un antecedente penal de Maru Campos

Javier Corral está acechando el momento en que Maru Campos deje la Presidencia, para llevar a cabo su venganza

José Díaz López

sábado, 21 noviembre 2020 | 05:00

No hay día que no se llegue, ni plazo que no se cumpla: el día fatal para conocer el desenlace de la pugna que sostienen Maru Campos y Corral  por la candidatura del PAN se acerca. La cuestión es ver si  Corral se atreve a enjuiciar penalmente a la edil de Chihuahua, quién, todo mundo afirma, menos él, que es la más fuerte candidata de su partido para refrendar la gubernatura. 

Pensamos que la decisión que está por tomar Corral no es como las que se toman todos los días, sino la más grave de todas en la carrera política de él, así como de Maru Campos, en su carácter de víctima.  

Sin lugar a dudas esa decisión es la de mayor trascendencia en esta sucesión. ¡Y la más importante de todas las sucesiones anteriores! Hegel y Cossío Villegas, cada uno con diferentes palabras decían que, “el alumbramiento de un sucesor en el poder, equivale al de un hijo”. ¡Imaginen la importancia de la decisión que está por tomar el gobernador Corral en este tema!  

Otras sucesiones han dejado proyectos muertos y amistades perdidas. Pero esta pelea por la candidatura, tiene gravísimas consecuencias tanto para el ganador como para el derrotado. Consecuencias tan graves como la de querer encarcelar a una mujer que es Presidente Municipal, y que implica para el PAN perder de antemano la gubernatura, diputaciones y presidencias municipales, y hundir al PAN por mucho tiempo. Hasta esa profundidad de desastre pueden llevar los rencores sociales contra Corral, si acaso decide castigar al PAN encarcelando a la candidata más fuerte del PAN. La opción política de resolver el enfrentamiento de forma civilizada cada día se aleja más en el discurso de Corral. Pronto veremos si su discurso lo lleva de la retórica de la guerra, a la práctica.   

Corral manda mensajes abiertos y cifrados de que no va a ceder ni un ápice, “hasta donde tope” repite, en su idea de enjuiciar penalmente a Maru Campos. Y como siempre, busca endilgar la culpa a otros de sus malas decisiones. De un día para otro le quiere dar un giro a su enfrentamiento personal: ahora quiere encontrar la circunstancia de no dejarse ver en plena acción a mitad del río, ordenando personalmente la orden de enjuiciar a Maru Campos. Ya siente los escalofríos de las terribles consecuencias que originará una decisión de tal agresividad. Pero todos vemos que tira la piedra y esconde la mano. 

Solamente él piensa que nadie lo está viendo en plena labor para enjuiciar penalmente a la edil, y de paso aplastar también al PAN en el 21. Como casi siempre está equivocado: todo mundo sabe perfectamente que él es el ordenador de la “operación justicia” contra la edil. 

Corral y Madero saben perfectamente que si Maru Campos acepta y confiesa el delito que le imputan, 'ipso facto' tendría el antecedente penal. 

Recordemos que para ser candidato a cualquier puesto de representación política la ley le exige NO TENER ANTECEDENTES PENALES. 

Lo que quieren Corral y Madero con sus traicioneras cenas, negociaciones y trampas disfrazadas como   “puentes de plata”, es obligar y chantajear a Maru Campos para que caiga en la trampa de aceptar y confesar que cometió un delito al aceptar el dinero de Duarte; esto es, obligarla a aceptar en esas cenas “de amigos de partido” la sentencia condenatoria y con ella el antecedente penal que les urge a los traidores, y que la inhabilita para ser candidata por mucho tiempo a cualquier puesto de representación política. 

Pero, dejarse ver como los verdugos que le quitaron, a la brava, la candidatura a Maru Campos, no se los perdonará nunca la militancia panista, la cual de una y mil formas le han dicho a Corral que es con ella, y nunca con Madero, con la que quieren dar la pelea y hasta la vida en el 21.  

A los panistas con mayor peso dentro del PAN lo que les queda es trabajar intermitentemente en el acuerdo y negociaciones para evitar el desastre que busca   Corral.  Sin duda, si Corral insiste en ello, mete al PAN en la tumba y a él mismo por mucho tiempo.  

La historia nos enseña que hay políticos que no aprenden de los fracasos por las peleas que constantemente crean, incluso donde no las hay ni debe haberlas. Sin embargo, a algunos les llega la circunstancia en que el peligro de perderlo todo es tan real e inminente, que se ven obligados a admitir que se han equivocado, y que deben buscar conciliarse con aquellos a los que han han ofendido. Sólo así podrán continuar su camino para seguir existiendo en el espacio público. 

Pero dudamos que Corral sea uno de ellos.