Opinion

Leyes e instituciones: laxitud y solidez

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Jorge Fernández Menéndez

sábado, 02 marzo 2019 | 00:18

Con el rápido fast track legislativo dado al nacimiento de la Guardia Nacional, luego del acuerdo unánime del Senado de la República, se espera que hacia finales de marzo la nueva institución pueda ser ya una realidad. El tiempo es muy corto, pero los avances ya son muchos, y el modelo diseñado tiene, sin duda, aspectos aún por definir, pero también muchas virtudes, y la principal es que otorga un marco legal sólido, pero al mismo tiempo permite moldear la nueva institución de acuerdo con las exigencias de la seguridad pública del país.

Se dice que el mejor sistema de justicia es aquel que tiene leyes laxas que se aplican de forma estricta, y que el peor es el que tiene leyes estrictas que se aplican de manera laxa. En nuestro país estamos en la segunda categoría. Si faltara algo para demostrarlo ahí está el informe anual del World Justice Project, una organización independiente con sede en Washington, que trabaja para fortalecer el Estado de derecho en las diferentes naciones. Entre los 126 países estudiados, México se coloca en el lugar 99 por el poco respeto a sus propias leyes. El tema no es de leyes, sino del incumplimiento de las mismas, y eso mismo se suele aplicar a las instituciones creadas con base en esas leyes: las normas suelen ser tan estrictas que dejan de ser funcionales, o por el contrario, se dejan vacíos que hacen escapar su funcionalidad.

La norma constitucional aprobada para la Guardia Nacional, decíamos, es lo suficientemente laxa para moldear la institución y al mismo tiempo, lo suficientemente firme como para evitar que el esfuerzo se diluya. Lo más importante es que en un transitorio, se logró, en apenas unas líneas, darle a las Fuerzas Armadas la seguridad jurídica que no habían tenido durante tres sexenios, al presidente la oportunidad de disponer de esas fuerzas cuando sea necesario en tareas de seguridad pública y a la nueva Guardia Nacional, se la potencia mucho más allá de los límites estrictos de sus propios cuerpos operativos.

Con las nuevas normas, por ejemplo, cuando el gobierno federal detecte la necesidad de esfuerzos adicionales, las Fuerzas Armadas podrán comisionar (y hacerlas transitoriamente parte de la Guardia Nacional), a fuerzas que van más allá de las policías militares. Esas fuerzas se encuadrarán bajo los mandos, normas y criterios de la GN, pero no serán definitivas, podrán de alguna manera, porque la ley así lo permite, por lo menos en los próximos cinco años, entrar y salir de la institución de acuerdo con las exigencias de la seguridad y la coyuntura.

Hay varios otros puntos que son interesantes y que no han sido suficientemente divulgados. Uno de ellos es el de la Policía Federal. Esa institución, en principio, ni desaparece ni todos sus elementos pasan a la Guardia Nacional. Las áreas operativas sí serán parte de inicio de la nueva institución, pero otros sectores de la Policía Federal seguirán funcionando con autonomía, incluso áreas como antisecuestros o inteligencia, estarán de inicio en el ámbito de la PF. Se puede suponer que más temprano que tarde, sobre todo las áreas de inteligencia, se tendrán que ir fusionando. Pero la idea que está madurando es que no es necesario desaparecer la Policía Federal, ni diluir en la GN todas las labores que ésta desarrolla en la actualidad. El tema central será, como en otros ámbitos la coordinación establecida en la propia ley.

Por lo pronto, para solucionar el tema de la jurisdicción de la Guardia Nacional y de sus elementos militares, sus normas de legalidad interna serán las mismas que las de las Fuerzas Armadas y ellas se aplicarán a todos sus miembros, insistiendo en que no serán juzgados por el fuero militar, pero sus normas internas serán homologadas.

También los salarios y las prestaciones sociales se homologarán para policías, soldados y marinos que confluyan en la GN: hoy los primeros son más altos para policías y las segundas más sustanciosas para los soldados y marinos. La idea es que los futuros guardias nacionales tengan los salarios más altos y al mismo tiempo las mismas prestaciones que en el Ejército y Marina.

Algo similar sucederá con las carreras. Los oficiales y soldados de las Fuerzas Armadas que se incorporen a la Guardia Nacional y que por la razón que sea deseen regresar a la institución militar, podrán hacerlo sin perder derechos ni antigüedad por el tiempo transcurrido en GN. Me imagino que algo similar podrá ocurrir con los policías federales que vayan a la Guardia.

El modelo es lo suficientemente sólido en términos legales como flexible en sus capacidades de operar y moldear la institución. Eso es lo que puede hacerlo más valioso y más eficiente. Muy probablemente antes de que termine este mes podremos verlo ya en operación.

La otra cara

Se confirmó que se acabaron los estímulos al arte y la cultura. Si se concreta será un gravísimo error. Esos estímulos son los que han permitido, por ejemplo, el despuntar del nuevo cine mexicano y de muchas figuras que hoy nos enorgullecen. El arte y la cultura nos alimentan el alma y el espíritu: abandonarlos desde el Estado sería un error demasiado costoso.