Opinion
Contraportada

Lo chueco de los “chuecos”

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José Luis García

lunes, 08 noviembre 2021 | 05:00

Que nadie se haga bolas: la regularización de autos extranjeros no es un negocio para ninguna organización de esas que aparecen como por arte de magia para tratar de solucionar un problema que no es problema.

Lo chueco de los chuecos, aunque pareciera, no es un juego de palabras. El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF: 18/10/2021), con el que el presidente López Obrador instruye a las secretarías de Hacienda, Economía y Seguridad y Protección Ciudadana a instrumentar un programa para regularizar vehículos extranjeros, tiene sentido y, creo, por vez primera, que es una acción federal clara y contundente.

Pero aquí está lo interesante: por claro y contundente, este acuerdo puede ser manipulado -o manoseado- por quienes, desde hace más de 30 años, han dedicado su vida a hacer dinero a partir de la necesidad de la gente que busca una mejoría en su patrimonio familiar.

Las letras chiquitas quizá están más pequeñas de lo acostumbrado en acuerdos como éste, pero, insisto: “no se hagan bolas”, diría Carlos Salinas de Gortari, cuando presentó de facto a Luis Donaldo Colosio como el candidato único a la Presidencia de la República, ante la resistencia de Manuel Camacho Solís, el renegado salinista. Pero ese es otro tema.

Observemos bien el texto inicial del acuerdo: “Se instruye a las secretarías de Hacienda y Crédito Público, de Economía y de Seguridad y Protección Ciudadana, dentro del ámbito de sus competencias, a elaborar un programa que incentive a las personas físicas que residen en la región fronteriza norte, que comprende los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y en el estado de Baja California Sur, para llevar a cabo la regularización de los vehículos automotores usados, de procedencia extranjera, que se encuentren en dichos estados, con base en el Decreto por el que se regula la importación definitiva de vehículos usados vigente”. Fin de la cita.

Ojo con esto que se agrega al acuerdo: "Regular la importación definitiva de vehículos usados que se encuentren en territorio nacional a la entrada en vigor del presente Acuerdo…” Leímos bien: QUE SE ENCUENTREN YA EN TERRITORIO NACIONAL”. Lo escribo con mayúsculas, por aquello de que algunas organizaciones vayan a medrar, como acostumbran, con esta medida que pretende beneficiar a las familias cuya economía no alcanza para adquirir un vehículo nacional nuevo.

Más claro ni el agua, cito otra parte del acuerdo: “Las facilidades que se establezcan conforme a lo ordenado en el presente Acuerdo, serán aplicables únicamente respecto de los vehículos que, hasta la fecha de entrada en vigor del presente instrumento, se encuentren en la región de aplicación de este Acuerdo, incluyendo el estado de Baja California Sur”.

¿Alguna duda? ¡Ninguna! Se trata de vehículos que ya están en territorio nacional, no que se puedan ingresar descarada e impunemente por vividores que, una vez conocido el Acuerdo, reinicien con el acostumbrado tráfico de chuecos.

Y luego salta la duda: ¿qué hacen todas esas caravanas de vehículos sin placas por las carreteras federales? ¿Cómo llegan a las ciudades mexicanas? ¿Volando? ¿Salen de un sombrero mágico? ¿Los tianguis de autos extranjeros están ahí por gracia del Espíritu Santo? (con todo respeto a la iglesia).

A partir del 18 de octubre, fecha de la publicación del Acuerdo presidencial, de nuevo se llenaron las carreteras de vehículos chuecos, algunos de los cuales, si no es que la mayoría, muestran graves y severos daños que serán maquillados para venderse como un producto de buena calidad.

Recordemos que la mayoría de estas unidades son parte de lotes de aseguradoras norteamericanas que decretaron pérdida total y, como siempre, habrá quien las compre como chatarra y las venda con llantas nuevas y carrocería medianamente presentable.

El Acuerdo dice que podrán ser regularizados aquellos vehículos que ya se encuentren, al momento de publicarse en el Diario Oficial de la Federación, en suelo mexicano, pero como siempre, habremos de observar con mirada inocente, cómo se hinchan de dinero los bolsillos de tiaguistas y líderes que ya quieren su mochada en este proceso.

Y aparecieron de la noche a la mañana. Ya al menos tres organizaciones “sociales” se adjudican la bendición del presidente para ser intermediarios en la regularización, cuando el mismo gobierno federal advirtió que cada ciudadano pagará 2 mil 500 pesos por unidad y sin que nadie más que el interesado intervenga. Pero ya empezaron a llegar los oportunistas y expertos en el zanganismo económico para darle ese toque de corrupción porque serán parte de lo chueco de los chuecos.

Ahora vendrá lo extraño, porque, al menos la semana pasada, unas 20 caravanas de vehículos -discretamente de 5 a 10 unidades cada una-, pudieron trasladar sus unidades sin problema de vigilancia de Juárez a Chihuahua. Hay, sabemos, la importación legal de unidades, pero… ¿masivamente? Digo, se trata de beneficiar a las familias que no pueden comprar un auto nuevo, pero que no se pervierta un decreto que lleva buenas intenciones, sin embargo, en el fondo, hay letras chiquitas que no se han entendido, ¿o nos estamos haciendo bolas?