Opinion

Lo que el tiempo no se llevó

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Gabriela Borunda

domingo, 17 julio 2022 | 05:00

La muerte de Luis Echeverría Álvarez es un girón de historia que se lleva el viento, es un trozo de tela arrancada del vestido de una mujer, y el viento se llevó lo mismo ese trozo de tela y el nombre de esa mujer, la muerte de Luis Echeverría Álvarez no es otra cosa que la sangre que el agua se llevó.

Es difícil incursionar en el sindicalismo, las nuevas democracias incluyentes y las formas pacíficas de resistencia, acompañadas de millenials fervorosos-tan apasionados como individualistas- que proyectan en su cabeza una heroica película, donde ellos son la estrellas que llevan a las masas oprimidas a un mundo de libertad y justicia, el concepto de “huelga” les genera adrenalina, a mí me produce pavor.

Luis Echeverría Álvarez fue el Secretario de Gobernación durante el sexenio de Díaz Ordaz, y por ello el responsable directo de organizar la sangrienta represión al mitin estudiantil convocado en la plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968.

PRI, PRI y más PRI, que cada quien cargue con sus muertos. No porque mi mejor amigo milite en el PRI voy a negar un multihomicidio; no porque alguna vez y casi sin querer hayan beneficiado a la sociedad me voy a hacer la olvidadiza de tanta muerte. El secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez con el visto bueno del presidente Díaz Ordaz orquestó y ejecutó el multihomicidio del 2 de octubre de 1968.

La represión policial, la falta de expectativas democráticas, la persecución a los sindicatos, llevaron a los estudiantes de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, las prepas de la UNAM, y algunas otras universidades a llamar a una huelga total y radical. Exactamente ¿qué pedían los líderes de este movimiento?  El Consejo Nacional de Huelga, órgano creado para coordinar todas las movilizaciones y protestas de los estudiantes, presentaron al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, un pliego petitorio de seis puntos:

1.Libertad de todos los presos políticos.

2.Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal, el cual regulaba los delitos de disolución social, que se entendían como la difusión de ideas que perturben el orden público o afecten la soberanía nacional.

3.Desaparición del cuerpo de granaderos (grupo policial participó en varios actos de represión estudiantil previos al 2 de octubre).

4.Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto y Raúl Mendiolea, quienes fungían como el jefe y el subjefe de la policía capitalina respectivamente y habían tenido roces con los estudiantes en varias ocasiones.

5.Indemnización a las víctimas de los actos represivos.

6.Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos de violencia contra los estudiantes.

El 2 de octubre de 1968 se reunieron cerca de 10,000 personas entre estudiantes, trabajadores, amas de casa, un conglomerado social que esperaba una apertura democrática, a las 17:00 horas los representantes del Consejo Nacional de Huelga tienen sospechas de que algo no está bien, pero que podía estar bien en ese momento, a las 17:30horas anuncian a la multitud que se cancela la marcha programada al terminar el mitin, a las 17:55 horas dos bengalas iluminan el cielo y el Batallón Olimpia empieza a disparar contra la multitud, los disparos continuaran toda la noche, los agentes del Batallón Olimpia entran en las calles cercanas, buscan bajo los autos, entran a los departamentos y casas cercanas para rematar a los que huyen, la persecución seguirá durante los siguientes días.

A la mañana siguiente los periódicos y noticieros dirán que en una escaramuza entre estudiantes y elementos de seguridad pública dejó el saldo de 44 personas muertas, pero testigos y corresponsales extranjeros que se encontraban en el país para cubrir los preparativos de los Juegos Olímpicos de México 1968, atestiguan cientos de cadáveres, se estima que esa misma noche murieron más de 400 personas entre jóvenes estudiantes, mujeres y niños.

Díaz Ordaz asumió total responsabilidad por los actos del 2 de octubre con su triste saldo de 44 muertos, tratando de exculpar del todo a Luis Echeverría y allanarle el camino electoral rumbo a la Presidencia de la República entre 1970 y 1976, cuando persiguió, reprimió, torturó, infiltro los grupos opositores y asesino toda forma de oposición, fuera pacífica o armada.

Limpiarle la imagen al candidato del PRI era un acto innecesario, insultante y vulgar, los procesos electorales eran organizados por la mismísima Secretaría de Gobernación y operados por sus agentes. Aún recuerdo a mis jovencísimas tías arriesgando su vida para votar por la izquierda de entonces el PSUM, iban de una casilla a otra, en cada una les decían, no, usted no está en la lista de votantes y rápidamente eran sacadas de la casilla. Ese México de 1968, fue el México de 1970 a 1976.

Fue hasta 1989 que un panista asumirá una gubernatura por primera vez: Ernesto Ruffo Appel en Baja California; El primer triunfo de la izquierda mexicana es ambiguo, sabemos que Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Presidencia de la República contra Carlos Salinas de Gortari, porque los primeros conteos le daban la victoria, pero en algún momento el sistema se “cayó” y cuando por fin se reanudó el conteo mágicamente Carlos Salinas de Gortari iba a la cabeza, esa fue una victoria fallida. La izquierda llegó formalmente al poder con el PRD en una elección para el gobierno de una entidad federativa por primera vez en 1997, en el Distrito Federal con el mismo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

La llegada al poder del candidato Vicente Fox, no significó la llegada de la justicia; para personajes como Luis Echeverría Álvarez, quien murió en paz la madrugada del sábado 9 de julio del 2022 -con más de cien años y más de cien muertes ligadas a su nombre- no existió ninguna condena.

Por eso siempre le tengo que recordar a mis fervorosos millenials, que lanzarse a los movimientos radicales es la mejor manera de lastimar a la sociedad, que siempre es mejor apostar por una resistencia pacífica, por más larga y cansada que sea. Al final la paz y la democracia dan sus frutos.

De Luis Echeverría Álvarez sólo puedo decir que ahora está a merced de la historia y sus juicios, que ahora está frente a la justicia divina, esa que no tiene ningún acuerdo firmado con ningún partido, y que le deja a su partido el PRI, una siniestra reputación difícil de limpiar.