Opinion

López Obrador y los créditos fiscales incobrables

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Serafín Peralta Martínez

domingo, 31 mayo 2020 | 05:00

Recuerdo perfectamente que, en varias ocasiones, en su condición de candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, señalaba que cuando fuera presidente de México iba a cobrarles los impuestos que no pagaban a las grandes empresas.

Debo confesar que cuando lo oía hablar, estaba seguro que mentía, que muchas grandes empresas no pagaban el total de sus impuestos, porque el legislador le permitían la exención o el beneficio fiscal, por haber realizado estrategias de política económica como la inversión en grandes proyectos que propiciaban la creación de un gran número de nuevos empleos.

Pensaba que al contar con un beneficio fiscal establecido mediante ley (incluidos en la Ley de Ingresos de la Federación o en un Decreto Delegado) eran acreedores a no pagar el impuesto que, si no tuvieran la protección de la exención, deberían de pagarlo. Desde luego, ésta sola condicionante de la exención, es considerada como una acción de auténticos privilegios, porque están libres de pago, es decir, las grandes empresas no pagan impuestos, no porque no deseen hacerlo, sino porque su privilegio de exención está sustentado en la ley.

Estos beneficios fiscales de que gozan o gozaban (en esta administración de AMLO, ya no se otorgarán exenciones ni beneficios fiscales) las grandes empresas con proyectos y volúmenes cuantiosos de inversión, en realidad es materia de debate en Derecho Tributario, porque va en contra del principio de capacidad económica y capacidad contributiva.

Es decir, una empresa que muestra una fortaleza económica, debe pagar sus impuestos como cualquier otra; sin embargo, al ser protegida por la ley, al otorgarle el beneficio fiscal o tributario, rompe el propio legislador con los principios tributarios antes señalados.

Como se puede ver, cuando oía hablar al ahora presidente López Obrador, me parecía que no conocía como operaba nuestro sistema tributario o fiscal. Debo confesar que me equivoqué, porque de verdad nunca me imaginé que las grandes empresas podrían evadir su obligación tributaria de pagar y ponerse al corriente con sus impuestos.

Siempre se ha dicho que nuestro sistema tributario es de los más endebles en el mundo, que su contribución por la recaudación de impuestos, antes de la reforma hacendaria de 2013, no rebasaba el 10% como proporción del PIB, con esa reforma se tuvo un incremento de 5 a 6 puntos, por lo que ahora la proporción es como del 16%; porcentaje todavía menor al promedio de 22.8% en América Latina y de 34.2% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por tanto, lo que hemos estado viendo, en este año y medio de la administración presidencial de López Obrador, es que los funcionarios encargados de operar el sistema tributario mexicano, siempre buscaron en complicidad con los grandes deudores, ocultar e ignorar los créditos fiscales que deberían de cobrarse a las grandes empresas, en tiempo y forma.

En los países desarrollados, impera la cultura del pago del impuesto, o en su caso, por el lado de la eficiencia en el cobro oportuno de impuestos darle al gasto, los recursos suficientes para sufragar sus necesidades presupuestales. Cuando menos por la eficiencia en el cobro, es lo que hasta ahora, lo está haciendo bien el SAT.

Ahora el SAT, parece que ha tomado en serio la revisión de su cartera de créditos fiscales, y López Obrador les ha exigido que se recuperen aquellos créditos o adeudos que parecían incobrables, dado que, en noviembre de 2019, el SAT informaba al presidente que había recibido una cartera de aproximadamente un millón 700 mil adeudos con un importe de 800 mil millones de pesos.

Casos como los que se han estado presentando en el cobro y recuperación de créditos fiscales, muestran que el sistema tributario puede operar con mayor eficiencia. Por ejemplo, la fiscalización a grandes empresas, se presenta en los siguientes hechos:

Carlos Slim y su América Movil pagó 8 mil 289.9 millones de pesos por concepto de multas e Impuestos Sobre la Renta (ISR) al Servicio de Administración Tributaria (SAT).

La cadena de tienda Walmart llegó a un acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y pagó 8 mil 79 millones de pesos por concepto de impuestos atrasados.

Fomento Económico Mexicano (FEMSA) pagará al Servicio de Administración Tributaria (SAT) 8 mil 790 millones de pesos para finalizar asuntos fiscales por diferencias de interpretación que existían sobre impuestos pagados en el extranjero sin recurrir a instancias judiciales.

En curso de pago están muchas otras empresas que adeudan al SAT cantidades millonarias. Si no desea aumentar los impuestos el presidente López Obrador, cuando la eficiencia en el cobro puede salvar las finanzas públicas en medio del desastre económico que está generando el coronavirus.