Opinion

Los 'autónomos' en la mira

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 11 julio 2021 | 05:00

Después del resultado electoral del 6 de junio, en Chihuahua empezaron las “apuestas” sobre las definiciones que se tomarán en los próximos meses en los demás organismos públicos, desde los “autónomos”, hasta dentro de los otros dos poderes del estado.

Claro que tanto en el Poder Legislativo como en el Judicial se supone se organizan y definen su autoridades de manera “autónoma” e independiente, pero nunca en todo su existencia esto ha sucedido de esta manera, con diferentes matices y formas siempre la autoridad ejecutiva ha tenido mano en esas definiciones, y hoy no será la excepción.

Es importante señalarlo; aún no hay indicios del cómo la hoy gobernadora electa, Maru Campos definirá la forma en que los dos organismos compartirán el poder en el estado, en una definición que determinará la política interior en esta nueva administración, y claro, cómo se trabajará en la gobernabilidad tan necesaria para el buen desempeño del gobierno.

Cada uno de los otros dos poderes merecen un análisis individual: en el Congreso del Estado la definición de las diputaciones plurinominales que en los próximos días debe decretar la autoridad electoral determinará la forma de las negociaciones internas, pero ya existen algunos indicios del cómo se repartirán tanto las principales comisiones como las oficinas de control legislativo, donde habrá sorpresas porque aunque siguen siendo el PAN quien mantiene la mayoría, son grupos distintos quienes llegan al poder.

Este será sin duda la primer gran tarea que tiene en manos el seguro coordinador de los diputados Mario Vázquez, quien hasta el momento ha mostrado control con los suyos y no hay nadie que se atreva a levantar la mano, pero la prueba será con los coordinadores de los otros partidos, sobre todo con los que llagarán de Morena y que en el silencio mostrado hasta hoy no dan indicios del cómo negociarán… los demás incluidos los del PRI tendrán que doblar las manos con lo que les dejen.

Donde se espera un proceso nada terso será en el Supremo Tribunal de Justicia; no es un secreto que fue desde este poder donde se orquestaron y realizaron estrategias para tratar de descarrilar a la hoy gobernadora, y no será un proceso de venganza, pero sí de entendimiento, control y hasta gobernabilidad.

La mayoría de los magistrados fueron institucionales e hicieron su trabajo, pero algunos sobre todo los que fueron elegidos en estos cinco años de la administración estatal que está a punto de terminar, no deben estar muy tranquilos.

No es un secreto que hubo un manejo muy sucio dentro del Poder Judicial, sobre todo por la influencia y acción del Consejo de la Judicatura en los primeros años que trató de imponerse y ser comparsa de las definiciones del palacio de gobierno estatal, y por las vísperas se esperan cambios que de nuevo hagan temblar al edificio judicial.

Tanto de la conformación del Congreso del Estado, cómo del Supremo Tribunal de Justicia en subsecuentes entregas habremos de hacer un análisis sobre su futuro.

Ahora bien, la gobernabilidad del estado si bien no debe estar en manos de una sola persona, es importante entenderla desde la participación de diversos actores políticos y organismos que participan en ese esquema denominado poder estatal.

Ahí residen todos esos organismos públicos autónomos que en las últimas décadas han compartido parte de ese poder, como la Auditoría Superior del Estado, donde sus autoridades, concretamente el auditor superior, Héctor Acosta definirá su permanencia en este organismo en la revisión de las cuentas y acciones del gobierno que termina.

Hasta el momento, no se observan problemas para que sea el primer auditor que pueda terminar su periodo completo para el que fue electo, pero aún falta ver si puede entender a la nueva administración.

Y así podemos seguir con los demás organismos, como el Instituto Estatal Electoral que aún sigue sin presidenta, o el casi desaparecido Instituto Chihuahuense para la Transparencia y Acceso de los Datos Personales que en los cinco años prefirió “nadar de muertito”, y los nuevos organismos anticorrupción que nacieron con la administración y su permanencia para acabar, al menos de los que las dirigen.

En la lista de esos organismos autónomos claro que están las Universidades Autónomas de Chihuahua y Ciudad Juárez, que sin ser propiamente una organización de gobierno su actuar impacta directamente en esa gobernabilidad de la que hablamos.

Para la UACh, falta poco menos de un año para que defina quién será el nuevo o nueva rectora, pero antes de ello tendrá que determinar si sigue o no con esa “Renovación Universitaria”.

Al momento no se observa quién pueda llevar las riendas de la educación pública en el gobierno que iniciará en el mes de septiembre, y con ello poder visualizar la permanencia o declive de esa renovación.

Así que en estas fechas no se trata sólo del proceso de entrega recepción de los gobiernos entrantes y salientes, es importante ir analizando la nueva forma de gobernar.