Opinion

Los ‘Dalí’ de El Sauz y las 'barret' vs García Harfuch

.

GPS / Dominical

domingo, 24 julio 2022 | 05:00

Casi es un héroe Omar García Harfuch en la Ciudad de México, después de sobrevivir al atentado que vimos en imágenes de video como de película, en Lomas de Chapultepec, en pleno Paseo de la Reforma.

La suburban blindada en que viajaba terminó cediendo a los 400 disparos que incluyeron barret y granadas, realizados desde la parte trasera de un camión recolector de basura y diversos frentes. Dos de sus escoltas murieron y él sufrió múltiples heridas de bala.

Menos de un año antes de los acontecimientos, casi recién nombrado, había sufrido García Harfuch una humillación al pundonor de policía, cuando fueron liberados 27 integrantes de la temible banda “Unión Tepito”.

El argumento de la liberación, parco y sin mayores detalles, menos de manera pública, fue que había inconsistencias en el engorroso y burocrático Informe Policial Homologado.

Traían los presuntos delincuentes detenidos un auténtico arsenal, armas largas y cortas, un tubo lanza cohetes, 21 kilos de cocaína, y mil 639 kilos de marihuana.

Ni una sola de esas evidencias pudo pasar la prueba de fuego ante el Ministerio Público Federal, que encontró inconsistencias en el informe de consignación y se negó a recibir a los criminales.

Se cree que no fueron los presuntos integrantes de esa célula criminal –Unión Tepito- quienes atentaron contra la vida del jefe policiaco en junio del 2020, sino del Cártel Jalisco Nueva Generación. Así lo tuiteó desde la cama del hospital el mismo García Harfuch.

En términos policiacos y de estrategia anticrimen, importantísimo saber quién perpetró el ataque, pero en términos llanos y de opinión pública de poco importa, son grupos delincuenciales que se pelean palmo a palmo el territorio del monstruo de ciudad que es la capital del país, para realizar sus actividades ilícitas.

27 presuntos integrantes de bandas criminales con poder de armamento y sumamente activos en el tráfico de drogas y demás delitos, trata de blancas, extorsiones, secuestros, todos ellos en la calle, de nuevo con libertad para moverse en lucrativo pero riesgoso negocio. Puro sicario.

Le ocurrió ese “error” a García Harfuch, con todo el dinero del mundo, probablemente en la policía más numerosa del país, casi 90 mil efectivos, con muchísima inversión en capacitación, y equipamiento, nos preguntamos, ¿qué no ocurrirá en otros lados?

Lo acabamos de vivir, a casi mil 500 kilómetros de distancia.

En El Sauz, Chihuahua, hace dos semanas, ocho presuntos delincuentes, varios de ellos menores de edad, también armados, fueron liberados por lo mismo, por un ministerio público federal que se negó a recibirlos y consignarlos a un juez por supuestas inconsistencias.

La misma historia, en que se carga a los primeros respondientes de responsabilidad en un trámite que nació para proteger el debido proceso, los derechos humanos de los detenidos, pero que se ha constituido en patente de impunidad.

Drogas, armas, cualquier otro elemento ubicado en el lugar de la detención, pasan a segundo término, ni siquiera llegan al juez, porque el todo poderoso MPF, desde un escritorio, tumba la consignación en dos patadas.

***

La policía municipal y la estatal en célula mixta instalaron un filtro de seguridad en la entrada-salida de Chihuahua-Ciudad Juárez.

En ese filtro cayeron nueve presuntos delincuentes, cuatro de ellos menores de edad, de acuerdo con el parte informativo oficial, el cinco de julio en la madrugada.

Fueron arrestados en flagrancia Daniel Aron M. A., de 21 años de edad; Josué Raymundo E.F., de 16 años; Brandon B.C., 17; Jovany R. O., de 24; Yaritza Paola M., de 16 años; Cindy Arlete M., de 17; Nadia Estrella R. U., de 18; Eduardo R. M., de 28 y Daniela Alejandra, de 14 años.

Tenían en su poder tres armas cortas calibre .40, una Ruger con 12 cartuchos en el cargador, una Smith & Wesson con cargador abastecido con 14 cartuchos y una Colt sin cargador, un par de celulares, dos máscaras de la exitosa serie “La Casa de Papel” de Netflix y una pipa de plástico.

Las imágenes dan cuenta de las armas, las máscaras y demás, así como el rostro protegido por cinta negra de los detenidos, que fueron puestos en poder del Ministerio Público Federal, mediante un aparatoso operativo.

Evidentemente, armas y máscaras, insumos esenciales para realizar su actividad delictiva, cualquiera que esta fuera.

Pues ninguno de los elementos encontrados valió para que pudieran ser llevados ante un juez. Se envió un escueto boletín de prensa, el DPE/1841/2022, por parte de la Fiscalía General de la República, en el cual simplemente se informa que han sido liberados, sin dar razón de fondo, cero detalle.

“La Fiscalía General de la República (FGR) a través de la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) en su Delegación de Chihuahua, informa sobre la liberación por violaciones al procedimiento penal, de nueve personas que fueron detenidas por la probable comisión de los delitos de portación de arma de fuego y posesión simple de marihuana”.

“En atención a lo dispuesto en el Código Nacional de Procedimientos Penales, esta Representación Social de la Federación examinó las condiciones en que se llevó a cabo la detención de los imputados y pudo constatar que se realizó en circunstancias de modo, tiempo y lugar diversas a las narradas en el Informe Policial Homologado (IPH)”.

“Al no realizarse la detención conforme a lo previsto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la legislación citada se determinó la libertad provisional de las personas y se dio vista con el actuar de los primeros respondientes a la Fiscalía local para la aplicación de las medidas y sanciones administrativas y/o penales a que haya lugar”.

Ninguna otra explicación. Es más, la misma FGR inició una carpeta de investigación en contra de los primeros respondientes por la posible conducta ilícita de competencia federal en que pudieron incurrir los captores, sin perjuicio de continuar la indagatoria respecto del tema original que podría generar la acción penal. No fueron contra los presuntos delincuentes, fueron contra los policías.

No habían pasado más que unos días de la liberación cuando dos de los jóvenes detenidos se vieron involucrados en un enfrentamiento armado, donde uno de ellos resultó lesionado y hasta donde sabemos, murió por las heridas de bala. Sólo lo liberaron para eso.

***

Desde que se adoptó el Informe Policial Homologado hace más de una década, se ha convertido en un dolor de cabeza para las corporaciones policiacas, aun para las que cuentan con la mayor cantidad de recursos económicos, reflejado en personal, profesionalización, y especialización. Ahí está CdMx como ejemplo.

La mayoría de los cuerpos policiacos primeros respondientes tienen bajísimos salarios, mucha carga de trabajo, riesgo en sus comunidades, el llenado de 15 hojas altamente técnicas hasta por lo cuadrado del informe, es terrorífico, porque incluso llevan responsabilidad penal. Sólo hay que voltear a Urique, Gran Morelos, Coyame o a cualquiera de nuestros recónditos municipios, en sus condiciones con esta gravísima responsabilidad.

Tienen que manejar aspectos de cadena de custodia, cuestiones legales para saber que poner en cada caso concreto de detención, datos personales de la persona detenida, vehículos y un largo etcétera. Y deben hacerlo ellos mismos.

Un errorcito es pretexto para que cualquier MP tumbe el asunto. Imposible no pensar en complicidad.

Todo ello habla de lo mal que están las cosas, en cómo se procesan mal las consignaciones, pero en el colmo, nadie explica qué fue lo que estuvo mal de frente a la sociedad, que se queda con agrio sabor de boca por la puerta giratoria que da pie a la impunidad.