Opinion
Periscopio

Los impugnadores del cambio tecnológico

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Armando Sepúlveda Sáenz

miércoles, 06 enero 2021 | 05:00

La historia registra que ante los cambios técnicos y tecnológicos invariablemente hay grupos sociales que se oponen a ellos, unos porque se ven afectados sus intereses, económicos o políticos, esto es por el cambio en el poder; otros por miedo al cambio, dado que pone en cuestión los eslabonamientos de su ideología, los integrantes de estos grupos ven con incertidumbre los efectos del cambio. 

El trasfondo neurológico es de pulsión de miedo. Cuando estos grupos se organizan sus conductas pueden ser destructivas, de bienes y vidas. Los cambios introducidos por la primera revolución industrial, en el último cuarto del siglo XVIII, los economistas se han encargado de darle relevancia e inscribirlo en los textos de historia universal. 

Como el movimiento de protesta obrero, denominado por los obreros como ludista – en reconocimiento de Ned Ludd, quien rompiera dos telares en 1779--. Su motivación puede resumirse en que la mecanización de los procesos manufactureros, en particular y originariamente por la introducción de los telares y la máquina de hilar industriales amenazaban con reemplazar a los artesanos con trabajadoras menos cualificadas y que cobraban salarios más bajos, dejándolos sin trabajo. 

Otro efecto fue que se podía producir lo mismo con menos trabajadores, fue un cambio drástico en la productividad. Las habilidades que se requerían en el proceso productivo tradicional se volvieron inservibles. El cambio fue tan generalizado y vertiginoso que fueron necesarias la Leyes de Pobres para paliar los efectos perniciosos de la Revolución Industrial. Sin embargo, el efecto generalizado de ésta fue un incremento acelerado y sustancial del ingreso real. Toda la población podía adquirir más y mejores satisfactores por unidad monetaria, restada la inflación. 

En los tiempos que corren ante los cambios a los procesos productivos que generan desempleo tecnológico, otra innovación que permite aumentar notablemente la productividad con el efecto de aumentar el ingreso real y la calidad de vida. Ahora para enfrentar el desempleo se institucionalizan los seguros de desempleo, leyes de salario mínimo, sindicatos.

Los campos de la innovación son todos, no hay ámbito en donde la ciencia aplicada y la tecnología haya sido afectado por su impulso transformador. Estamos en el arranque de lo que se ha denominado cuarta revolución industrial (un nombre pobre para un proceso de transformación total). El proceso ha generado grupos que confrontan los avances científicos, principalmente en la aplicación de tecnologías al espacio biológico. Insumos para el proceso agrícola (semillas transgénicas, en menor grado insecticidas y escasamente fertilizantes y aplicación de maquinaria). Un vacío evidente lo constituye el uso racional del agua. 

Los antagonistas de las plantas transgénicas y sus semillas, dado que incorporan genes de otras plantas o animales para modificar las características de su genoma y su función, y lo consideran el procedimiento aplicado por la ingeniería biológica como contranatural; en cuanto los efectos perniciosos de los transgénicos jamás han podido demostrar con base en métodos científicos, la afectación de otros cultivos o insectos.

En el artículo publicado por el autor en este espacio, bajo el título, "Los humanos somos mutantes" se efectuó una descripción somera de la intervención de procedimientos de bioingeniería mencionados.  Sin embargo, el propósito del artículo era reseñar reciente, en cuanto que nuestro organismo ha asimilado genes de virus, y en consecuencia, los humanos sin necesidad de ingeniería genética tenemos un genoma transgénico y por consiguiente nosotros somos animales transgénicos (El descubrimiento se realizó por un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford en 2015. (The primate-specific noncoding RNA HPAT5 regulates pluripotency during human preimplantation development and nuclear reprogramming. Nature Genetics, january 2016). 

En este espacio, mencionamos el logro de maíz sisgénico (6 de febrero de 2013): En este contexto se dan los desarrollos de maíz genéticamente modificado realizados por el Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional.  Han logrado obtener un maíz GM resistente a la sequía, en su modalidad “sisgénica”. Esto es, el nuevo maíz de alta resistencia es el resultado de trabajo biotecnológico, pero no puede ser considerado, según afirman los investigadores del Departamento, como un transgénico sino un “sisgénico” ya que para obtener la mejoría en sus funciones no se usaron genes de bacterias, microbios, insectos o vegetales, sólo se “reacomodaron” algunas funciones que ya desempeñaba el propio ADN del maíz blanco. La función afectada es la relativa al procesamiento de la “trehalosa”, una forma de azúcar, que se encarga de mantener agua en los tejidos de la planta y también contribuye a aumentar el proceso de la fotosíntesis. Una de las causas por las que la “trehalosa” no otorga mayor protección a las variedades de maíz tradicionales es porque este azúcar es degradado por una enzima llamada “trehalasa”, causando que el maíz devenga susceptible a la sequía y a las altas temperaturas. Se desconoce la suerte de las semillas con este gen atenuado, pero no se ha visto en circulación como semilla desde 2015 (Aún en parcelas de experimentación).

Nuestros “ludistas” de nuevo cuño, cuyo objetivo de lucha son los Organismos Genéticamente Modificados deliberadamente por los tecnobiólogos, al modificar el ADN de la planta insertando en él, genes de otros organismos ¿qué actitud asumirán ante los sisgénicos?.

Los organismos sisgénicos por biotecnología, no son una novedad y en el futuro lo serán menos, merced a los extraordinarios avances en la tecnología y el conocimiento del genoma. 

Con el advenimiento de la tecnología CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats) que en español significa repeticiones palindrómicas cortas, agrupadas y regularmente interespaciadas, y su perfeccionamiento en la CRISPR-Cas9 (reconocida con el premio Nobel), la precisión y riesgos indeseados se reduce significativamente. Esta técnica de edición genética facilitará tanto la producción de plantas transgénicas como sisgénicas.  En una entrevista para un reportaje, a Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los referentes sobre CRISPR en España, mencionó que   CRISPR “está permitiendo producir con mayor seguridad plantas transgénicas, lo que lleva a conflictos legales, ya que en realidad no se introduce ningún gen, sino que se modifica uno ya existente. En EE UU, donde no se someten a una regulación especial, ya se venden cultivos editados, como champiñones que se conservan durante más tiempo. La Unión Europea no se ha pronunciado al respecto. “Solamente Suecia ha determinado que los organismos editados con CRISPR no son organismos modificados genéticamente” (https://www.agenciasinc.es/Reportajes/El-editor-genetico-CRISPR-explicado-para-principiantes). 

Cabe preguntarse ¿cuál será el argumento de los adalides de la lucha contra la biotecnología aplicada a la producción de organismos sisgénicos? Pese al conocimiento de que los humanos somos transgénicos por vía natural y sufrimos continuamente mutaciones en nuestro genoma ¿a quién denunciarán?