Opinion
Jaque Mate

Los incompetentes

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Sergio Sarmiento

miércoles, 15 septiembre 2021 | 05:00

"No sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, que esto también es corrupción".

Alejandro Martí

Ciudad de México.- Es falso que no tenga mucha ciencia gobernar. Si fuera tan fácil, muchos más países del mundo serían como Dinamarca: prósperos, eficientes, con instituciones sólidas, respeto a los derechos individuales y magníficos sistemas de salud. Pero no, la mayoría sufre las consecuencias de tener gobiernos ineptos que no saben construir prosperidad, que impulsan políticas que destruyen valor en vez de crearlo, que ponen obstáculos a las fuerzas productivas de empresas y ciudadanos, y que ponen a incompetentes en los cargos de responsabilidad solo porque son cercanos a quienes están en el poder.

En México hemos sido víctimas de muchos de estos malos gobiernos. Por eso el país es tan pobre, a pesar de su potencial natural y del talento y laboriosidad de su pueblo. Cada determinado tiempo ha llegado a la Presidencia un nuevo político que ha prometido cambiar todo de raíz. Vicente Fox afirmaba que bastaba con sacar al PRI de Los Pinos para tener un gobierno honesto y eficaz, Enrique Peña Nieto dijo que los priistas sí sabían gobernar, por lo que simplemente había que regresarlos al poder para tener un mejor gobierno, Andrés Manuel López Obrador prometió que acabaría con la corrupción como se barren las escaleras, de arriba para abajo, pero tampoco hemos visto, no por lo menos hasta ahora, una mejora en la calidad de gobierno. Por el contrario, se nota un deterioro, y no sorprende. Es en parte consecuencia de una política de seleccionar no a los más capaces sino a los más leales para los cargos públicos relevantes.

La lista es enorme. La ayudantía del presidente López Obrador se ha convertido en el semillero de funcionarios, como Pamela López Ortiz, que ha sido designada titular del programa La Escuela es Nuestra que cuenta con un presupuesto de 12 mil millones de pesos anuales; Octavio Almada Palafox, titular de Conapesca; Javier Portugal Dorantes, administrador central de servicios del SAT; o Ángel Carrizales, titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, cargos para los que ninguno contaba con experiencia ni con conocimiento. Pero ¿qué podemos esperar de un gobierno que nombra a un agrónomo, Octavio Romero Oropeza, como director general de Pemex, o que manda a un gobernador sin experiencia diplomática, Quirino Ordaz, a Madrid para convertirse en el tercer embajador de México en España en el sexenio. Ahora el presidente le está buscando un puesto al gobernador saliente de Nayarit, Antonio Echevarría.

La falta de funcionarios capaces y conocedores en los temas que deben manejar es una de las razones por las que hemos tenido un gobierno de buenas intenciones y malos resultados. Nadie pudo o se atrevió a advertirle al presidente acerca de las consecuencias de cerrar los oleoductos en 2019, lo cual provocó una grave escasez de gasolina, o de cancelar las compras consolidadas de medicamentos que realizaba el IMSS, cosa que nos ha traído una fuerte escasez de medicinas y ha obligado al gobierno a salir al extranjero a comprarlas más caras y con arribos a cuentagotas. Un equipo más experimentado habría podido decirle al presidente que los nuevos censos y procesos de distribución de los programas sociales resultarían en que un menor número de personas en pobreza extrema recibiera beneficios.

Es falso que todos los mexicanos capacitados para las funciones de gobierno sean corruptos. Al contrario, contratar a personas sin capacidad ni experiencia para cargos de responsabilidad es una forma más de la corrupción.

Sin citas

Acerca de mi artículo de ayer sobre la simplificación fiscal, me escribe un lector: "Mi hijo tiene año y medio tratando de dar de alta una empresa. Le ha sido imposible. Le quieren cobrar 10 mil pesos solamente para darles cita [en el SAT]. ¡Qué bueno que ya no hay corrupción!"

Twitter: @SergioSarmiento