Opinion

Los ‘pandemials’

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Gabriela Borunda

domingo, 11 julio 2021 | 05:00

Perdimos el tiempo en la ociosa actividad de ponerle nombre a las generaciones: la generación de acero que salvó un mundo, los “babyboomers” que pusieron en peligro al mundo aventándose de a 12 hijos por matrimonio más los de fayuca, la generación X pragmática, la “millenial” y descreída, y mientras se decidían si seguía la Y o la Z, la vida nos puso frente a los “pandemials”,  a los que llevamos al  psicólogo no porque necesiten ayuda sino para que puedan platicar con alguien diferente, forman parte de un grupo que no conocen a muchas personas y establecen compromisos con gente que no conocen a través de una infinidad de plataformas cibernéticas, nunca sobra decirles que tengan precaución, conocen los peligros de la red.

Mi hijo dejó de ver a sus compañeros de escuela a mitad del ciclo escolar de primero, ya van a tercero y lo que le sigue. Mi hija fue reina de su escuela en los primeros días de clase, hoy, ya graduada de secundaria, es la reina del teclado, le saca lumbre para conversar con sus amigos.

No es ni bueno ni malo, son diferentes, se adaptan-y con facilidad- a las circunstancias que les tocaron vivir. Los menos reacciona mal al aislamiento, seguramente porque viven en una familia violenta, de esas que todo el barrio admira y teme, y que oculta negros secretos de familia, y así algunos niños y jóvenes se ven encerrados con esos torturadores que se hacen llamar su familia.

En este contexto autoridades educativas como Carlos González Herrera o la directora general del Colegio de Bachilleres María Teresa Ortuño Gurza, mientras degustan alguna típica bebida mexicana, piensa que es urgente poner a trabajar a esos profes holgazanes que nada más cobran sin trabajar. Claro que el modelo de clases en línea fue todo un reto para los maestros, en cuya casa sólo había una computadora de uso común, para el padre, la madre y los hijos; lo primero que hicieron los docentes fue comprar con sus magros ingresos una computadora, luego hubo que aprender a manejar los grupos, pases de lista, cuestionarios, y exámenes, hay que asegurarse que los trabajos realmente lo sean y no se trate de simples copias de páginas de internet, y todo mientras los niños gritan y va pasando el camión de la basura y sin contar con el alumno que a las 10 de la noche le marca al profesor porque tiene una duda.

A pesar del inmenso trabajo y dinero que la modalidad a distancia ha representado para el profesorado, las autoridades educativas insisten en que hay que volver a clases presenciales para que los profes desquiten el sueldo, ¿cómo si fuera mucho? Ese sueldo del que además le pellizcan equipo, mantenimiento, programas y energía eléctrica, sume todo eso por cada maestro del estado y se dará cuenta de la cantidad de dinero que el gobierno chihuahuense le expropia a un gremio de por sí mal pagado.

Pero bueno, hagámosle realidad su sueño a las autoridades educativas, vamos a poner a trabajar de manera presencial a todo el gremio de maestros de educación básica. Por cierto las muy básicas autoridades creen tanto en la leyenda del monstruo del lago Ness como que los niños son inmunes al Covid.

Durante este confinamiento y a pesar de las clases en línea han muerto 25 niños y 162 adolescentes en el estado, precisamente el rango de edad que atiende el Colegio de Bachilleres. El gobierno de Ciudad de México reportó 19 contagios en la primera semana de retorno a clases presenciales. Claro nos quieren engañar con el absurdo que en la puerta van a estar los intendentes y los prefectos, que no son personal de salud, checando la temperatura y repartiendo gel antibacterial, pero cuánto van a tardar en tomarle la temperatura a un conglomerado de 3,000 alumnos en el sistema híbrido o casa y 6,000 si es presencial. Imagine cuánto tiempo necesita para tomar la temperatura y desinfectar las manos de todos estos jóvenes que jamás llegarán a tiempo a sus clases de 50 minutos.

Por otro lado, el sistema de educación en casa o híbrido pone de nuevo de moda la esclavitud, porque significa que el maestro va a trabajar sus 8 horas clase por día en el aula de su escuela y luego va a conducir rápido y furioso a su casa para conectarse e impartir las 8 mismas clases y si algún alumno asintomático asistió a la clase presencial contagiará a toda su familia, si, al perro también, porque los cánidos son sensibles al SARS-COV-2.

En este momento en México 13 estados se niegan a volver a las clases presenciales, y algunos que ya habían iniciado con el modelo híbrido y presencial han dado marcha atrás ante la evidencia de contagios, y es que no basta vacunar a los maestros para sacarles un voto en un proceso electoral, los niños deben estar vacunados. Imagine un pequeño de 27 kilos entubado a un aparato de respiración, en el hipotético caso que alcance esa atención ¿De qué grosor la garganta del niño? ¿De qué grosor son los tubos de respiración?

Este debate está fuera de lugar. No importa cuánto les interese poner a trabajar a esos maestros que según las autoridades educativas se la pasan rascándose el ombligo; entre los intereses del gobernador, del secretario de educación, de la directora del Cobach y los intereses del menor, se deben priorizar estos últimos y precisamente, para regresar a clases presenciales, los primeros en ser vacunados tendrían que ser los menores.

En términos de los artículos 4o., párrafo octavo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México y publicada en el Diario Oficial de la Federación, el interés superior de las y los menores, implica que su desarrollo y el ejercicio pleno de sus derechos deben ser considerados como criterios rectores para la elaboración de normas y la aplicación de éstas en todos los órdenes relativos a sus vidas. Los menores no volverán al aula hasta que no se cumpla con las tres V: vacunación, semáforo verde y voluntad de los tutores.

Como me gusta pensar mal me pongo a imaginar a la administración saliente deseando que todos los alumnos regresen a las aulas en agosto, y que se haga así un contagiadero casi imposible de atender por el equipo de Maru Campos, y también como en medio de esas mezquinas consideraciones quedarían atrapados los “pandemials”.