Opinion

Los primeros 100 días

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José Díaz López

sábado, 11 septiembre 2021 | 05:00

Los primeros 100 días de un gobierno, es la imagen que se queda en la población. Las órdenes que se transmiten los primeros minutos de ascender al poder, se deben ver en resultados tangibles para los gobernados. Eso es lo que causa una buena impresión en los gobernados. Las primeras instrucciones y sus resultados, son la imagen de ese gobierno de ahí en adelante. Por eso los resultados deben ser inmediatos e informados ampliamente por los medios, para que ese gobierno que empieza, no tenga problemas para legitimarse. 

¿Se cumplieron y hubo comunicación de los medios, en la que se veía a los funcionarios a los que se les giraron las primeras instrucciones cumpliendo rápida y eficazmente las órdenes de la gobernadora? 

Los diferentes segmentos sociales esperan con ansiedad ver los primeros cambios reales, que hagan presumir que Chihuahua empezó a caminar por la senda de la paz y el progreso. Por eso en los primeros 100 días, Chihuahua no solamente está a la expectativa, sino que requiere urgentemente ver resultados, o cuando menos un marcado estilo de gobernar distinto y mejor, al que tenía Corral. 

Cuando se asume el poder, ya no hay mucho tiempo para nadar de muertito únicamente sobre el encanto de la imagen. Los gobernados, lo que quieren es empezar a ver o a notar los resultados de los actos de gobierno: que las palabras se conviertan en resultados.

Pero el poder no siempre puede por sí solo transformar las cosas. Con solo tener el poder no se cambia la realidad. Es la acción y la voluntad de acero de los gobernantes lo que transforma la realidad. Sin esa voluntad para trabajar y hacer que las cosas sucedan, un gobierno no se legitima. Eso es lo que le pasó a Corral: no quería ni le gusta trabajar ni hacer lo necesario para que sus órdenes y planes se tradujeran en obras y resultados. 

Maru Campos repite insistentemente que “son buenos para hacer campañas electorales”; veremos si también son buenos para trabajar en el gobierno. 

¡Veremos  cómo, dónde, cuándo y por qué la gobernadora deja ver que su estilo de gobernar es distinto el estilo de gobernar de Corral! 

No hay un solo indicio que indique, que las condiciones de la imagen con la que se compite en las elecciones, resista a las condiciones en que se ejerce el poder. La imagen del gobernar se sustenta en dar resultados, no en el encanto de las sonrisas fáciles. 

Quien gobierna sí tiene legitimación legal, pero la legitimación política se construye en los primeros 100 días, principalmente, ofreciendo a la vista de todos, resultados tangibles. En eso consiste un buen gobierno en sus primeros cien días. ¡No más, no menos!

Los acontecimientos determinan la acción de los políticos. Sobre todo debe entender y buscar en el nuevo gobierno estatal y los municipales, que sus palabras en esos primeros cien días de gobernar, se traduzcan  en actos, en resultados. 

Por arte de magia o solo por estar dando órdenes sin ton ni son, o solo por estar sentados en la silla de poder, no se va a cambiar la realidad ni a resolver las necesidades sociales.

Finalmente, no vemos adecuado que con solo “decir” que con las finanzas desfalcadas que dejó Corral y por ende, los delitos que cometió, no se vayan a ejercer las acciones penales que sean necesarias para castigarlo. Visiblemente no es correcto dejar de investigar y castigar todos los delitos que se cometieron en el gobierno de Corral por él o cualquiera de sus funcionarios. 

Y menos cuando hoy sabemos que dejó una deuda de 75 mil millones de pesos, pues recibió ese dinero, pero no hay obras donde se vea que los aplicó. 

Dejar sin castigo el desfalco de Corral no debe ser posible.