Opinion
Periscopio

Los promotores del dióxido de cloro

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Armando Sepúlveda Sáenz

viernes, 09 abril 2021 | 05:00

El lento avance en la vacunación contra la pandemia de la Covid-19 ha servido, entre otras cosas, para alentar a la población menor de 65 años a experimentar con soluciones milagrosas de todo tipo, en particular a recurrir a la ingesta de un compuesto que las autoridades de salud han declarado nocivo para la integridad biológica de los individuos e incluso su producción y distribución, está sujeta a sanciones penales. El dióxido de cloro o MMS (Miracle Mineral Solution, también Miracle Mineral Supplement) es una solución 28% de clorito de sodio (NaClO2) en agua destilada que al mezclarse con un ácido, ya sea ácido cítrico o el ácido clorhídrico en el jugo gástrico, reacciona formando dióxido de cloro, un agente oxidante.  Su aplicación en forma de solución pura es ampliamente usada en la desinfección en ambientes domésticos e industriales para superficies y blanqueamiento de papel y tratamiento de aguas residuales o contaminadas.

En Europa la pandemia se ha presentado como una tercera ola, mientras que en México aún no salimos de la segunda, de modo que estamos en riesgo de volver a sufrir su impacto, dando lugar al repunte de la pandemia, con todos sus nefastos efectos: mayor número de casos positivos y creciente índice de mortandad, con políticas sanitarias que frenan las actividades económicas, inducen desempleo y caída de los ingresos familiares. Este indeseable panorama, en forma de premonición, impulsa a mucha gente a recurrir a las soluciones mágicas preventivas y curativas de la Covid-19, poniendo en riesgo su salud y descuidando su responsabilidad en la aplicación de las medidas preventivas recomendadas por las autoridades sanitarias.

En este ambiente propicio navegan los irresponsables, inescrupulosos mercaderes y sus seguidores, promotores del daño biológico, los reconocidos promotores y vendedores de la solución maravillosa citada. 

En Estados Unidos se ha usado en la potabilización del agua, pues dada su estabilidad puede ser un eficaz bactericida. La autoridad ha fijado en este caso, el límite en la solución en máximo de 0,8 mg/L. Por encima de este nivel de dióxido de cloro, el agua deja de ser considerada apta para el consumo. La cantidad recomendada en el etiquetado del MMS es 200 veces superior a la ingesta diaria máxima. La FDA (Federal Drugs Agency) ha publicado varias advertencias La preocupación en Estados Unidos es patente “La FDA continuará siguiéndole la pista a quienes vendan este peligroso producto, y tomará las medidas coercitivas correspondientes contra aquellos que intenten evadir los controles de la FDA y comercializar productos sin aprobar y potencialmente peligrosos para el público estadounidense. Nuestra prioridad absoluta es proteger al público de los productos que ponen en riesgo su salud, y enviaremos el mensaje fuerte y claro de que estos productos tienen el potencial de causar daños graves”. 

Sin embargo, los perniciosos e inescrupulosos promotores del uso de dióxido de cloro persisten en su irresponsable producción y venta del compuesto, ahora presumiendo que la FDA ha autorizado su uso. Afirmación carente de todo sustento. Usted puede verificar la permanencia de la prohibición: https://www.translatetheweb.com/?from=en&to=es&ref=SERP&dl=es&rr=UC&a=https%3a%2f%2fwww.fda.gov%2finspections-compliance-enforcement-and-criminal-investigations%2fwarning-letters%2fdr-pauls-lab-612964-02162021 .

Ni las autoridades internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como las autoridades nacionales de los países integrantes de la Unión Europea. Ni las autoridades nacionales de salud latinoamericanas han suspendido la prohibición de producción y distribución del compuesto de dióxido de cloro para uso humano.

Al ser una sustancia tóxica hay límites muy definidos para cualquier persona que la tenga que manejar en su trabajo con lo que resulta aún más espeluznante que haya quien proponga bebérselo y aún más aterrador, que algunas personas lo beban o se lo den a beber a sus hijos, o lo recomienden a sus allegados.

En resumen, si usted es ingenuo y no desea, por la razón que quiera, indagar los resultados de investigación de las entidades responsables de la mayoría de los países y las instituciones internacionales, tome nota de lo previamente expuesto. Si resuelve recurrir a las pociones maravillosas, tal vez el daño no sea significativo. Lo instamos a no poner en riesgo su salud y su vida, y mucho menos las de sus hijos y esposa, sus parientes y de las personas que valora.