Opinion

Los qués y los cómos en la política pública

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Elvira Maycotte

martes, 26 marzo 2019 | 20:44

Ciudad Juárez.- Ya se nos está volviendo costumbre estar al pendiente de la noticia mañanera del día para estar actualizados y entender los comentarios que de inmediato pululan cual abejas en un panal.

Desde hace semanas que no descansa en mí la inquietud surgida por las nuevas disposiciones respecto a las estancias infantiles y aumentó más cuando se amenazó a los refugios de mujeres y sus hijos víctimas de violencia de correr la misma suerte. Pronto llegó la noticia de que los comedores comunitarios se cerrarían. 

Respecto a las estancias, ya sabemos: no hubo vuelta atrás. Bajo la línea de que se seguiría apoyando a las mujeres dándoles una cuota para que decidieran a dónde llevar a sus hijos -por cierto, insuficiente para pagar una guardería privada, ya que en las del IMSS no hay cupo o están muy alejadas-, hoy por hoy se sigue integrando el padrón y las ayudas no han llegado. Algunas otras, las menos, ya solucionaron su problema. Y si bien me pesa la insensibilidad de esta medida, más desconcierto me causan los comentarios de algunas personas que sin el menor reparo expresan “al fin las van a hacer responsables de su ‘bendición’”, “ya basta de que el gobierno les pague a esas mujeres desobligadas por dejar a sus hijos”, “por una parte sí es cierto que las maquilas han abusado y no valoran el esfuerzo, pero por otra parte ustedes fueron las que cogieron sin un condón, eso que están sufriendo ustedes se lo causaron solitas, y luego las que tienen dos o más hijos no mamen, ya es pendejo cometer el error una vez, porque a la segunda no se cuidaron más?” y otros, igual de dolorosos, de las que sólo se puede concluir que en nuestra sociedad hay quienes muestran una gran indolencia por los grandes problemas sociales que nos aquejan. No imagino el calvario que esas casi 50 mil mujeres están viviendo por tener que trabajar para alimentar a sus hijos, quizá dejándolos solos o en riesgo, cuando antes tenían la opción de dejarlos en un espacio donde socializaban con otros niños y mujeres capacitadas para ello cuidaban de su desarrollo y hasta les alimentaban. Cumplían con requisitos de Protección Civil y eran auditadas. Se mencionó como una gran ventaja que ahora las mujeres decidirán donde dejar a sus hijos, y me pregunto: ¿Qué antes no decidían? 

En cuanto al refugio de mujeres, lo mismo o aún peor: ¿a quién se le ocurre que dándoles dinero se les va a ayudar? ¡Si lo que quieren es huir! ¡Esconderse ellas y sus hijos! Para tener un momento y lugar de calma y replantear su vida. Necesitan ayuda psicológica y también asesoría legal. Hasta hoy su destino está en la cuerda floja. Sobre los comedores comunitarios, igual: desaparecieron sin preguntar y conocer circunstancias de quienes acudían a ellos. 

He cuidado hasta aquí no mencionar que ahora van a aplicar nuevas políticas públicas en estos y otros temas, porque si por un lado el hecho de que al ser directrices dictadas por el gobierno las convierten en ello, por esencia se entiende por política pública las estrategias y acciones planeadas y coherentes, al menos en intención, para distribuir los bienes cuidando de no privilegiar a un grupo determinado, y mover a otros, los más vulnerables, de una determinada circunstancia hacia otra, idealmente mejor, y de esta manera resolver un problema colectivo con la participación de los sectores sociales y privados.

Entonces estamos en una encrucijada: si bien se trata de establecer políticas públicas, no se está haciendo política pública. Porque, me pregunto ¿se habrán hecho diagnósticos adecuados? ¿Se habrán considerado los beneficios sociales marginales comparados con los de otras políticas posibles? Para diseñar una política pública cabal, primero se debe identificar y definir los problemas, percibir la problemática actual y futura, seleccionar soluciones, establecer objetivos o metas, seleccionar los medios y, por último, proceder a su implementación. No estoy segura de que existieran claridad de objetivos y tampoco de que se hayan establecido indicadores para medir la eficiencia de las nuevas medidas.

Pienso que las Organizaciones de la Sociedad Civil están siendo estigmatizadas y que dado el bajo porcentaje de las que hicieron mal uso de recursos públicos, hoy están pagando justos por pecadores, porque bajo el grito de ¡corrupción! y el deseo de acabar con ella, tan importantes son los qués, como los cómos.