Opinion

Los retenes en el “Año de Hidalgo”

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Héctor García Aguirre

martes, 20 julio 2021 | 05:00

“Una vez comenté con un joven punki, aprendiz de navajero, que las noches se habían vuelto muy peligrosas. Me contestó: Es cierto, cada vez hay más policías." Manuel Vicent, escritor y periodista español

Mientras las autoridades estatales y municipales, que pisan el ocaso de su administración, se dedican de lleno a cualquier menester excepto atender la seguridad pública, la policía se da vuelo instalando retenes, obviamente inconstitucionales, a lo largo y ancho del estado. Desafortunadamente esto no es nuevo, lo hacen en cualquier tiempo, pero en este año, al que tradicionalmente se le ha llamado "Año de Hidalgo", sepa usted por qué, parece más acentuada la minuciosa e ilegal revisión que llevan a cabo policías estatales, ministeriales y municipales para molestar a los ciudadanos. 

Y no, no es incorrecto utilizar la palabra "molestar", quienes cursamos la cátedra de derecho constitucional, incluidos paradójicamente los policías, sabemos que para restringir el tránsito de personas debe mediar una orden de un juez o de una autoridad administrativa. Eso lo saben, pero si usted se atreve a cuestionar su actitud, se les sube a la cara un coraje inexplicable (¿o será pena?) ante el deliberado "olvido" de sus clases de derechos humanos y derecho constitucional.

Es una pena que se gaste (y digo que se gaste porque cuando se eroga del erario y hay un resultado conforme a derecho, es una inversión, si no, es un vil gasto) en la instalación de retenes que pugnan con la Constitución Federal. Por más que disfracen como estrategias de seguridad un retén, sigue siendo ilegal. La Constitución es muy clara en el artículo 11, sólo están autorizadas las revisiones "…en los casos de responsabilidad criminal o civil…", y "…por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República, o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país…".

Es decir, el citado artículo reduce a tres hipótesis la limitación a la libertad de tránsito: a) Por cuestiones de responsabilidad penal o civil, esto es, órdenes de aprehensión o restricciones de movilidad decretadas por jueces penales, civiles o familiares, según sea el caso; b) En casos de la aplicación de leyes sobre migración (emigración o inmigración), cuya aplicación compete, en los puertos de entrada, a las autoridades de migración; y, c) Cuando la salubridad general esté en riesgo, como en el caso de la pandemia en el cual se instalaron "cercos sanitarios" a lo largo y ancho del país.

Luego entonces, la Constitución no autoriza la instalación de "puntos de revisión" (como pomposamente los llaman) sin ton ni son como los acostumbran los agentes policiacos. En este sentido la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado, en congruencia con nuestra Carta Magna, las tesis aisladas con registros digitales 2014689 y 2010961, mediante las  cuales delimita los casos específicos en que se puede restringir el libre tránsito de los ciudadanos, y desde luego ni en la Constitución Federal ni en los criterios de la Corte se encuentran los caprichosos retenes como actos legítimos de autoridad. Los servidores públicos, cuyo carácter ostentan las policías, tienen perfectamente delimitadas sus facultades, no pueden ir más allá.

Además, tanto la Carta Suprema como el código procesal penal establecen taxativamente los supuestos en que, en materia penal, una persona puede ser detenida. Básicamente, los referidos ordenamientos autorizan que una persona puede ver restringida su libertad ambulatoria en tres hipótesis, a saber: flagrancia, caso urgente o en virtud de una orden de aprehensión. 

Dicho la anterior, yo pregunto: ¿De dónde derivan las atribuciones que los agentes policiacos se toman para instalar retenes? Recordemos que el artículo 16 constitucional establece que cualquier acto de molestia por parte de la Policía, debe ser precedido de un mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. 

Dicho lo cual, jamás verán ustedes que la policía le exhiba un documento de tal naturaleza para molestar nuestro libre tránsito (si ni siquiera se identifican). A falta de técnicas de investigación, salen, literalmente, de pesca, a ver qué agarran sin tener objetivos específicos….su sueldo en esa actividad ilegal es dinero tirado a la basura, puesto que los delitos, particularmente en el Estado de Chihuahua han aumentado exponencialmente, sin que los retenes hayan servido de algo para contener la ola delictiva que azota a la entidad en estos últimos cinco años. 

Y es que los retenes han convertido a la carreteras Panamericana, corta a Parral y autopista a Cuauhtémoc en verdaderas "trampas leoneras" para los pacíficos ciudadanos que transitamos por ellas, pero aún más, y lo más vergonzoso y lamentable, para los paisanos a quienes, sin tener facultades legales, los policías les revisan documentos, carga y vehículos, y en el mejor de los casos, les exigen dinero para continuar su viaje (¡Qué lástima que la Policía no sepa con cuánto sacrificio se ganan los dólares nuestros paisanos, allende la frontera!).

Pero en fin, se impone el "Año de Hidalgo"… ¡Viva México ca…maradas!