Opinion

Luchemos por humanizar el trato a los enfermos renales

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Omar Bazán Flores

sábado, 03 septiembre 2022 | 05:00

Los datos emitidos por la Fundación Mexicana del Riñón y la evidente dificultad de las personas con Enfermedad Renal Crónica (ERC) para  acceder a tratamientos de hemodiálisis o diálisis son altamente preocupantes.

Resulta un acto deshumanizado que los tratamientos, que son de extrema importancia para conservar buena salud, y la vida, no se ubiquen dentro del catálogo de gratuidad. 

Por eso, presenté una iniciativa con carácter Decreto con el propósito de reformar la Ley Estatal de Salud, a fin de que se incorpore en el cuadro básico de los servicios la atención gratuita dichos procedimientos. 

La enfermedad renal crónica (ERC) se ha descrito como la enfermedad crónica más olvidada, y representa una lo de los problemas de salud pública más graves en México. 

La ERC no es otra cosa que el daño que modifica la estructura y funcionamiento de los riñones.

La realidad es que al ser un trastorno de origen multifactorial y estar fuertemente asociado a las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en nuestra población (diabetes e hipertensión), su impacto en la salud pública se refleja en la alta demanda de recursos humanitarios, económicos y de infraestructura que su tratamiento requiere.

Según datos oficiales, es la segunda causa más importante de años de vida restados a los seres humanos en Latinoamérica. Y a nivel mundial se estima que existen alrededor de 200 millones de personas que viven con enfermedad renal crónica.

Este padecimiento es asociado con un impacto indirecto en la morbilidad y mortalidad global.

Lo anterior porque aumenta el riesgo de padecer otras cinco patologías: enfermedades del corazón, diabetes, hipertensión, infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y malaria.

Tan solo en el 2017, se reportó una prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica del 12.2% y 51.4 muertes por cada 100 mil habitantes en México. 

Actualmente, sigue siendo un problema de salud pública que afecta a alrededor del 12.2% de personas en nivel nacional. De acuerdo con el INEGI, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) ocupa el 11° lugar en mortalidad de nuestro país y está asociada a personas con otras patologías como diabetes mellitus e hipertensión y enfermedades del corazón. 

Uno de los principales problemas, al igual que en otras enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), es su diagnóstico tardío debido a la ausencia de síntomas en las etapas tempranas.

Se ha estimado que, en la actualidad, alrededor de 6.2 millones de mexicanos con diabetes tienen insuficiencia renal en sus distintas etapas, sin que necesariamente todos ellos sepan que la padecen. 

Hasta 98% de las personas con ERC por diabetes en México se encuentra en etapas tempranas, cuando por fortuna la ERC es todavía controlable y reversible. Se estima, además, que aproximadamente 58 mil pacientes reciben tratamiento renal sustituto con diálisis y que al menos la misma cifra no tiene acceso a este tipo de tratamiento, según datos de la Fundación Mexicana del Riñón.

Sin embargo, en estos datos no incluye a los enfermos que, por otras causas como hipertensión arterial sistémica, enfermedades autoinmunes, infecciones, antecedentes congénitos, problemas obstructivos y daño por fármacos, también desarrollan ERC en forma progresiva hasta llegar a las etapas tardías y que, en la mayoría de los casos, lo hace de manera silenciosa.

Es en virtud de las cifras, es inminente que se reconozca primero a la enfermedad como un problema de salud pública.

Luego tratar de reducir las cifras y brindar un servicio de calidad al gran número de personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad y no pueden acceder a estos tratamientos por los altos costos que tienen, pues esta enfermedad está reconocida como una de las más gravosas para las familias mexicanas.