Opinion

Luto en Bachíniva

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Isaías Orozco Gómez
lunes, 09 septiembre 2019 | 05:00

Todavía a finales del S. XX e inicios del Siglo XXI, se tenían las ganas y se sentía el deseo de viajar y acampar en la atractiva región del noroeste de nuestro extenso estado de Chihuahua. Unas veces nos trasladábamos acompañados de nuestra familia y/o amigos a lugares cercanos y no tan cercanos como Santa Isabel o General Trías, Cuauhtémoc, Guerrero, Creel, Basaseachic, Madera, Bachíniva, Namiquipa, Gómez Farías, Zaragoza, Buenaventura, Casas Grandes… Y respirábamos y dormíamos tranquilamente y en completo estado de paz, por la seguridad que nos brindaban las respectivas autoridades del lugar; y por el afecto y buen trato que la nobleza de sus habitantes mostraba incondicional y desinteresadamente.

Desventuradamente, a partir de la segunda década del siglo que corre, la presencia de bandas criminales, de cárteles de las drogas, de secuestradores, de extorsionadores, de ladrones de domicilios y de comercios, de asaltantes a transeúntes y a guiadores de vehículos particulares y del transporte de carga, etc.; generaron un ambiente de inseguridad en todos aspectos, que ya son pocas las personas, las familias, que se atreven a volver a las otrora atractivas y pacíficas poblaciones y comunidades de la citada región serrana. ¡Hoy, si se tiene necesidad de trasladarse a cualquiera  de los municipios mencionados líneas arriba, hay que andarse con cuidado! Ya que a estas alturas, desgraciadamente, son muchas las familias que se encuentran de luto por tantos asesinatos, secuestros y desapariciones forzadas generados por la barbarie criminal.

Lógicamente, se es consciente de que la sociedad humana y todo ser viviente que habita el Planeta Tierra, están sujetos a los ciclos de la vida que inexorablemente dictan las leyes de la infinitud universal, entre otras: nacer, crecer, desarrollarse, reproducirse y morir. De ahí que ya sea por enfermedad o por causas naturales, parten a la ETERNIDAD nuestros  queridos y más estimados seres, sean éstos familiares, amistades o compañeros de trabajo o profesión. Tal es el caso del penoso fallecimiento el viernes próximo pasado, del ejemplar ciudadano bachivinense HORACIO OROZCO MENDOZA, uno de los pocos buenos presidentes municipales que tuvo Bachíniva, quien siempre estuvo presto a servirles a las comunidades del municipio en donde naciera, especialmente de la cabecera municipal.

Horacio Orozco Mendoza nació el 20 de febrero de 1941, siendo hijo de don Jesús José Orozco Martínez y de doña Josefa Mendoza Gutiérrez; los cuales concibieron y procrearon además a: Soledad, Magdalena, Hortensia, Octavia, Verónica, Ofelia, Oscar, Othoniel y Francisco.

Horacio, toda su vida se dedicó a la agricultura y a la fruticultura. Se distinguió, entre otras cualidades como topógrafo nato, ya que siempre colaboró con catastro municipal en la elaboración de planos y delimitación de las propiedades particulares y públicas. Promovió, y siempre estuvo vigilante del buen uso del agua de la presa “Las Chepas” o “Los Alisos”; siendo presidente –por varias ocasiones– de la Asociación de Usuarios de la presa Las Chepas.

Postulado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue electo presidente municipal para el período 1983-1986, en cuya administración y gestión pública, se lograron los siguientes resultados: Convirtió  la escuela secundaria particular en pública, logrando su federalización. Pidió al profesor Octaviano Calderón que realizara el escudo del municipio de Bachíniva (siendo uno de los más representativos de la heráldica de los 67 municipios de la entidad), su lema o leyenda: “Arraigo a la tierra y Amor a la Patria”, es de la autoría del propio Horacio Orozco Mendoza. Llevó los símbolos patrios para que los admiraran de cerca los bachivinenses. Se fundó el DIF municipal. Apoyó al estudiantado de la Escuela Normal del Estado, para que realizaran sus prácticas pedagógico-didácticas en el municipio.

En materia de obra pública: Dio inicio a la construcción de la red del agua entubada y del drenaje, así como del alumbrado público. Empedró algunos metros de la calle principal y de algunas callejuelas del lugar. Deslindó por primera vez el fundo legal de Bachíniva, expidiéndose el primer título de propiedad en el año de 1983. Lotificó y tituló la colonia Primero de Mayo, considerada la parte moderna de la cabecera municipal, ya que cuenta con alumbrado público, agua entubada y drenaje; y tiene pavimentadas algunas de sus anchas calles.

Como ciudadano, políticamente siempre militó en el PRI, siendo reconocido y respetado como un hombre liberal, de ideas progresistas y avanzadas, de izquierda. Como lo fue también su siempre bien recordado y muy estimado hermano, el profesor Jesús Orozco Mendoza, quien diera muestras fehacientes de total entrega profesional a la educación pública, y auténtica y comprobada honradez en la defensa de los intereses del magisterio federal, mayormente durante su gestión como secretario general de la Sección VIII del SNTE.

Mi total solidaridad en momentos de aflicción, de duelo,  para las familias OROZCO MENDOZA Y OROZCO WISSAR.