Opinion

Maestras reprimidas

“Mi más sentido pésame para la familia Orozco Wissar, por el lamentable fallecimiento del apreciado bachinivense Sr. Horacio Orozco Mendoza”.

Benito Abraham Orozco Andrade
martes, 10 septiembre 2019 | 05:00

Concluir una carrera con la esperanza de obtener un empleo para mejorar las condiciones de vida personales o familiares, y enfrentarse con que existe la oferta de trabajo de parte del gobierno, pero a través de procedimientos impregnados de opacidad en la selección de las personas a contratar, por supuesto que motiva exigir reglas claras que se cumplan cabalmente, a la vista de cualquiera.

Pero cuando se acude ante las instancias correspondientes en busca de diálogo y las demandas no son atendidas, o simplemente ni siquiera se logra el ser recibidos por funcionario alguno con las atribuciones suficientes para brindar una solución satisfactoria, esto provoca tomar otro tipo de acciones tendientes a lograr una solución efectiva a esa problemática, sin que necesariamente sean transgresoras del orden (o al menos de manera grave).

Hemos visto cómo en los ámbitos nacional, estatal y municipal, se presentan diferentes manifestaciones de personas exigiendo el respeto a sus derechos y/o el cumplimiento de las obligaciones por parte de las autoridades, siendo en algunos casos a través de la violencia hacia las personas y/o hacia los edificios públicos o privados, perjudicando incluso de manera significativa la economía de las poblaciones o regiones del país donde tienen lugar, incluso sin que la autoridad correspondiente mueva un dedo, justificándose en no llevar a consecuencias lamentables su intervención, o evitar ser considerada como represora.

Pues bien, el pasado sábado al encontrarse un grupo de maestros (principalmente del sexo femenino) manifestándose en las instalaciones de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH), por la falta de transparencia en la asignación de plazas, y hasta donde se ha podido saber sin estar haciendo desmán alguno, fueron desalojados por elementos policiacos, habiendo sido detenidos 3 docentes.

Los maestros no pintaron o dañaron de manera alguna un monumento histórico o edificio público. No entraron con caballos al Palacio de Gobierno estatal perjudicando el piso, ni tampoco quemaron la puerta de Palacio Nacional. Se encontraban en una manifestación pacífica y, sin embargo, recibieron un trato de revoltosos.

Además, hay que considerar que ellos se vieron orillados a realizar dicha manifestación ante la falta de atención y solución a sus legítimas exigencias (según lo reportado por distintos medios de comunicación). Esto es, que los responsables de que se hayan plantado en las instalaciones de los SEECH (o en alguna otra) fueron las propias autoridades que debían entablar un diálogo -¿responsable?- con los citados maestros.

Sería conveniente saber quién o quienes dieron la orden de desalojo, así como la responsabilidad que pudieran tener en el trato tan indigno que se les dio a los manifestantes.

En lugar de ser el brazo represor del pueblo, con esa misma decisión los cuerpos policiacos deberían garantizarnos a los mexicanos la tan necesaria y anhelada paz pública.