Opinion
Hablando y escribiendo

Marcha y contramarcha

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Ernesto Avilés Mercado

domingo, 20 noviembre 2022 | 05:00

La marcha que se llevó a cabo el pasado domingo, tanto en la ciudad de México como en las principales ciudades del país, reiteran la postura de nuestra sociedad, respecto de que se confía en el árbitro electoral y se defiende la necesidad de mantenerlo en estas condiciones, para que organice las próximas elecciones presidenciales.

La Reforma planteada por el presidente López Obrador, representa la pérdida de la autonomía del INE, calidad indiscutible que requiere el instituto para cumplir con su responsabilidad y darle la credibilidad necesaria en sus resultados para continuar manteniendo la alternancia política en un ambiente de tranquilidad y paz social.

En el gran mosaico social, económico, cultural y político que representa nuestro país, hay temas que nos unen y hay luchas que nos hermanan.

La defensa del INE como institución, y no de quienes lo integran, ni tampoco las condiciones en las que opera, nos ha permitido entender como sociedad que las agresiones personales de quien temporalmente se encuentra al frente de la República, están orientadas a la polarización de nuestra sociedad, pretendiendo entender manifestaciones como esta, como una lucha de clases donde los buenos son quienes aceptan todo y no discrepan de nada, los ricos y pobres, los conservadores y liberales.

El tema de la marcha fue uno solo: la defensa del órgano que garantiza elecciones limpias, transparentes y creíbles, donde todos los votos se cuenten, voten por quien voten, identificando a los ciudadanos con una credencial infalsificable a partir de un padrón preciso.

La centralización de las políticas nacionales ha sido una lucha permanente de las entidades que integran la federación, particularmente las que como en el caso de Chihuahua, se encuentran geográficamente más distantes del centro.

Se puede entender y medianamente explicar que la toma de decisiones presupuestales con efectos para todo el país, se lleven a cabo en los escritorios de la ciudad de México, pero lo que no encuentra justificación, es la propuesta de desaparecer los órganos electorales en cada uno de los estados y sumarle al órgano electoral nacional, la responsabilidad de organizar todos los procesos electorales, desde los municipales, estatales y federales.

La marcha del domingo no fue en contra del gobierno en turno, ni tampoco para centralizar la defensa del árbitro electoral como bandera de oposición; los partidos nacionales deberán tener su propia agenda para trabajar en sus propósitos.

Los participantes a la marcha entendieron que una elección limpia, es una condición necesaria, para aspirar a un país en armonía, en el que sea posible caminar juntos en la búsqueda de propósitos comunes, dando prioridad a lo que nos une y no a lo que nos divide.

La coincidencia de criterios es que, si se quiere mejorar el funcionamiento del INE, se discuta, pero no cuando haya una elección inmediata y sobre todo que el gobierno en turno pretenda llevarla a cabo, para ser juez y parte del proceso.

El anuncio de la contramarcha para el próximo 27 de noviembre, encabezada por el presidente López Obrador, otorgando facilidades de traslado para quienes están obligados a participar, sin duda tendrá un costo político indiscutible, pero además en nada contribuye a la construcción de la armonía social a que sí está obligado el presidente de todos los mexicanos.

La marcha en favor del INE y la democracia fue espontánea, no hubo acarreados, fue voluntario y cada uno costeó su traslado, ningún gobierno o partido político intervino, ni tampoco se emplearon fondos públicos, nadie les entregó lonche y refresco a los manifestantes, no hubo camiones para llevarlos, como tampoco listas para comprobar asistencias ni apoyos económicos.

En cambio, para la contramarcha, todo tendrá un costo económico que saldrá del presupuesto oficial.

No es difícil advertir ni aventurado pronosticar que la contramarcha pueda superar en número a la del pasado domingo, pero la diferencia siempre será la voluntad personal de asistir y el deseo de contribuir, con lo más importante que tiene una persona que es su libre manifestación para el mejoramiento de nuestra democracia, lo demás, lo demás es otra cosa...

DESFILE JUDICIAL

Cuando se planteó la posibilidad de participar en el desfile, en la Fiscalía de la mujer, se sortearon los lugares y hubo casos donde agentes con dificultades físicas para cumplir, tuvieron que ser reemplazadas por otras compañeras.

Los cursos de inducción, que se abrieron para capacitar a los nuevos agentes, incluyeron veteranos con más de 20 años de experiencia, que bien podrían haber formado parte como instructoras, sin embargo, ante la falta de la acreditación institucional, les permitieron su incorporación.

El ambiente laboral continúa siendo difícil para todos, la falta de suministros para llevar a cabo el trabajo pareciera no ser escuchado por las autoridades centrales, sin embargo, la enorme responsabilidad que priva en todas las unidades está permitiendo que el trabajo salga a pesar de que una gran parte de los agentes permanezca ocupada con la capacitación.

*Abogado integrante de la FECHCA y la AECHIH