Opinion

Maru Campos sin conflictos con López Obrador

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José Díaz López

sábado, 20 noviembre 2021 | 05:00

Desde su asunción al poder de Maru Campos y de Marco Bonilla, percibíamos que sus gobiernos se encontraban en una disyuntiva: o buscaban puntos de coincidencias en sus políticas públicas con las del gobierno federal; u optaban por construir en Chihuahua el último reducto del conservadurismo y continuar la confrontación con AMLO preparando el 24.

Al inicio de sus gobiernos, percibimos algunas dudas en ellos, para tomar el camino de una u otra opción. Sin embargo, al concretarse el Convenio con Gobernación Federal para terminar con el conflicto de la Boquilla y sus consecuencias de todo tipo y con la promesa de recibir 400 millones de pesos para realizar obras de infraestructura hidráulica en esa región, la opción belicosa, tuvo que ceder ante la supremacía siempre, de la negociación política.

Después del arreglo de la Gobernadora con Gobernación Federal, la relación con la Federación se distendió y entró por caminos planos de concordia y conciliación mutua. Situación que los gobernados elogiamos.

Lógicamente, la liberación de los presos que existen, derivado de los hechos de violencia por la toma de La Boquilla, tendrá que esperar para concretarse, debido a los tiempos procesales de los juzgados; los términos procesales de las carpetas penales, no responden inmediatamente a los de los arreglos políticos. Pero cuando menos, ya están puestas las bases con la buena voluntad de todas las partes, para lograr la libertad de los campesinos.

Con esos antecedentes, ahora se percibe un cambio de rumbo en la relación política del gobierno de Chihuahua con el Gobierno Federal. Aunque también es cierto, que el alcalde de Chihuahua Bonilla, antes de concretarse el convenio de La Boquilla, ya había expresado constantemente su interés de “coparticipar” en levantar listas y en la operación de los programas sociales de bienestar del gobierno federal. 

Desde hace rato, la derecha le ha buscado el cómo hacerse del prestigio político que generan los programas sociales de AMLO. Y Bonilla, raudo y veloz piensa que le encontró la solución, al intentar “coparticipar” en la propuesta y entrega de esos apoyos. Y obviamente, de esa manera intenta recibir el agradecimiento, el prestigio, el respeto y la admiración de los beneficiarios que reciben esos apoyos. La entrega de cientos de becas que puede entregar el Municipio a los ciudadanos, jamás podrán competir con los miles de beneficiarios de los programas sociales y los miles de millones que se entregan.

Muy inteligente Marco Bonilla.  Aduce que por tratarse la administración municipal de una autoridad legítimamente electa, por lo tanto sí tiene facultades legales para  coadyuvar con el Gobierno Federal, e intervenir para levantar las listas de beneficiarios de los apoyos sociales federales a la par e igual que la Delegación de Bienestar.

Bien dice el dicho “si no puedes con tu enemigo, ¡únetele!”, y más, cuando dividirlo es imposible. Y eso es lo que están haciendo Maru Campos y Marco Bonilla con el gobierno federal: unirse en las coincidencias de las políticas públicas que impliquen el apoyo a los pobres, que según estos gobernantes panistas, también equivale al “Bien Común” de su ideología. 

Ambos saben perfectamente que la viabilidad de sus administraciones, debido a la situación de quiebra que les dejó Corral, dependen mucho del apoyo federal para sacar a Chihuahua adelante y con ello a sus gobiernos.

En medio de este giro del gobierno panista para tener una buena relación con López Obrador, también se aprobó el presupuesto por el Congreso Federal ¡y viene hasta con un aumento sustancial para Chihuahua! Lo cual le da sentido y refuerza la estrategia seguida en Chihuahua. Es claro que se analizó perfectamente por Maru Campos y Bonilla que sus gobiernos no podrían salir adelante entablando el conflicto con López Obrador, y menos viendo la diferencia de su poder ante el de AMLO. Por lo cual, optaron por la mejor decisión: construir una relación de buena voluntad con el poder federal.

Se ve que el cálculo, es favorable para Chihuahua y  para los gobiernos panistas, pues les permite consolidar sus gobiernos y construir hasta sus candidaturas a futuro, ya que incluso, a Maru Campos, ya la tienen posicionada como potencial candidata presidencial.  Pero esto es muy prematuro y esa una historia que tendrá que esperar a que madure.