Opinion

Mejor un acueducto de Tabasco a Chihuahua

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Manuel Narváez Narváez

martes, 30 marzo 2021 | 05:00

El presidente López Obrador arremete nuevamente contra la iniciativa privada, ahora por el tema del agua.

Después de su visita relámpago a ciudad Juárez, donde al parecer ya hizo las paces con el mandatario estatal, el titular del poder ejecutivo  federal denunció que las cerveceras y las empresas lecheras consumen enormes cantidades del vital líquido, dejando a la población con raquíticos niveles para el consumo humano.

Antes fue la “guerra” del agua el año pasado cuando la paraestatal Conagua apuró el pago de la cuota quinquenal de agua que México debe pagar a los Estados Unidos, según lo estipulado en el Tratados de Aguas de 1944, lo que generó un fuerte conflicto con los productores de la región centro-sur del estado.

Andrés Manuel señaló entonces que tras el movimiento de los productores estaban potentados productores de nueces, que indebidamente han utilizado monumentales cantidades de agua para regar los millones de árboles del fruto, los cuales se requieren para su riego. 

Pero más atrás en el tiempo, el tema del agua, insuficiente en un estado desértico como Chihuahua, ha generado encontronazos entre la federación y la entidad, incluso, ha sido motivo de denuncias por la instalación ilegal de pozos y la consecuente sobreexplotación de los manos acuíferos.

La batalla ha sido continua, y no inició en este sexenio, sino que desde hace muchos años la industria cervecera, lechera, refresquera, ganadera, minera y agrícola han crecido al amparo de la corrupción y la impunidad de funcionarios federales que han sucumbido a los cañonazos en efectivo provenientes de los grandes corporativos que no se ciñen a la Ley, ni les interesa la escasez del vital líquido.

Históricamente las civilizaciones han surgido a los márgenes de los ríos, Chihuahua no es la excepción. 

La guerra también ha estado presente a través de los siglos, y el estado no es ajeno a los conflictos, como el que mantienen desde hace años los Lebaron y el Barzón, dos grupos antagónicos que se dan con todo por acaparar el agua.

Extraer el agua cada vez es más costoso, cuya inversión la hace el Estado con recursos de los contribuyentes, porque las industrias solo pagan lo que dicen que consumen, obteniendo ganancias multimillonarias que no se desparrama proporcionalmente entre sus trabajadores, ni garantiza el abasto, ya no al mediano plazo, sino al corto. 

El problema es complejo para solucionarse y complicado para las generaciones en desarrollo que requerirán del agua para cubrir sus necesidades básicas.

Que la industria genera miles de empleos, sin duda. Además, han contribuido con decenas de miles de empleos por muchas generaciones, pero su uso ha sido irracional por lo que hoy en día estamos cerca de un colapso económico y un frenón en el desarrollo humano de proporciones inimaginables.

Cuando AMLO dice que las cerveceras y las lecheras deberían trasladarse al sureste mexicano porque allá hay agua de sobra, suena descabellado, pero no debería serlo tanto.

Habría que encontrar un punto medio para no afectar el empleo ni la producción, porque elevaría el nivel de pobreza y afectaría los ingresos de las arcas públicas.

Ahora bien si López ya sabía que tenemos problemas por la falta de agua, debió pensar en la construcción de un acueducto desde Tabasco o Chiapas para compensar la sobreexplotación, con cargo a los corporativos. Hubiese sido una obra monumental con altura de miras.

En conclusión, la poca agua que hay en Chihuahua debe ser garantizada para el consumo humano, después, para dotar, a cambio de cumplir parámetros legales de cuidado del medio ambiente y pago de salarios proporcionales a las ganancias que generan, a la industria cervecera, lechera, minera, refresquera y agrícola.

El presidente desea, quizás, de buena fe, arreglar el conflicto del agua, pero la virulencia verbal que utiliza no genera confianza para aterrizar un gran acuerdo, y en el contexto de las elecciones en puerta, solo contribuye a la división y a mantener la crispación para beneficio de su proyecto personal.

El agua es poca, la codicia es desproporcionadamente mayor, en la industria y en la política.

Es cuanto.

P.D. La vacunación en las grandes urbes del estado ha fluido bien. No es gracia de un individuo o concesión de un grupo oligárquico, sino derecho humano. Su costo ha sido cubierto con el pago de los contribuyentes, chicos y grandes. Así de simple.

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com