Opinion

Memoria y olvido

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Gabriela Borunda

domingo, 04 julio 2021 | 05:00

A veces les digo que tal o cual libro tiene como referencia la Segunda Guerra Mundial, luego pregunto ¿Qué saben de la Segunda Guerra Mundial? Y todos guardan un sólido silencio incluso el joven que trae colgando el símbolo nazi en una gargantilla.

El olvido es tremendamente peligroso, en el año 2000 llegó el PAN a la presidencia y apenas en el 2018 llegó al poder Morena, un partido que privilegia los derechos sociales, con un horroroso paréntesis entre el 2012 y el 2018 en que gobernó el priísta Enrique Peña Nieto, electo porque según dicen es más guapo que Alejandro Fernández, para recordarnos que una dictadura tiene varias caras.

El período de gozo y derroche de Peña Nieto fue uno de los más difíciles de mi vida, más que la presidencia de Calderón, los priístas volvieron con ánimo de no irse jamás ejercieron la prepotencia en todas sus formas, desde usar el avión presidencial para traer de Nueva York al tatuador más caro del mundo, alojándolo en la residencia presidencial para que hiciera un tatuaje a las hijas de Peña, hasta perseguir cualquier tipo de oposición en todas sus formas. Mi jefe directo el prisistísima, Walter Quiñónez, ordenó que me vigilaran durante mi actividad docente, ni que estuviera organizando una guerrilla; llegó al grado que una vez sonó mi teléfono mientas estaba en los baños de maestros, era la gangosa voz de la subdirectora - ¿Qué está haciendo maestra? –pipí.

¿Pero realmente estamos a salvo de la dictadura? El PRI nos regaló la guerra cristera, la masacre del 68, la masacre del 71, la guerra sucia y las desapariciones; durante el salinismo se persiguió y asesinó a cerca 600 cardenistas, y hay quienes le adjudican al expresidente tricolor los asesinatos de Manuel Clouthier y Luis Donaldo Colosio.  El primer presidente de otras siglas, el panista Vicente Fox cerró su sexenio con tortura, desapariciones y violaciones sexuales masivas a los opositores de Oaxaca y Atenco, violaron, mujeres, adolescentes y hasta ancianitos. De Felipe Calderón mejor ni hablamos, se disparó el negocio de la trata de personas, pero el problema quedó oculto por la ridícula y estéril guerra contra el narcotráfico que dejó 100,000 muertos y 22,000 desaparecidos, sinceramente nunca había llegado a un Oxxo con una pared derribada por una tanqueta.

Hay grandes esfuerzos para no perder la memoria. “La Casa de los Espíritus” de la escritora Isabel Allende usa la ficción para contarnos la terrible verdad que vivió la dictadura chilena –patrocinada por los gringos por cierto-, nos cuenta como el conservador Esteban Trueba ve al conservadurismo convierte en extremismo y violencia; el mismo senado que entregó un sinfín de atribuciones al ejército, debe tolerar que un general se yerga como presidente y disuelva el senado que pudo haber hecho contrapeso de poderes. Así el senador Esteban Trueba ve como su propia nieta es llevada a un campo de tortura, la novela es conmovedora y antídoto contra el olvido.

¿Qué puede pasar si el poder ejecutivo absorbe al INE? Ese INE innecesariamente costosísimo, pero que es el mismo que declaró todas las victorias de Morena. Es cierto que el gasto, sobre todo en nómina, de los organismos descentralizados y autónomos es insultante, pero basta con fiscalizarlos, no deben desaparecer, ni quedar absorbidos por las secretarías de Estado, porque con ello desaparecerían los contrapesos ciudadanos y la regular imparcialidad de los árbitros en materia electoral, y sería aún peor si tal desaparición llega acompañada de un drástico empoderamiento de las fuerzas armadas en la vida civil del país; facultar al ejército para tareas de seguridad pública, dotarlo de su propia fuente de ingresos, administrando un servicio como el Tren Maya, o  dejar a la Marina el control de las aduanas. 

El ejército es una fuerza letal que responde a órdenes, y que hace frente a situaciones extraordinarias cuando está en peligro la soberanía o la integridad de la nación, como ejemplo de lo segundo está el plan DNIII, aunque también tenemos una historia que revisar para que el destino de México no sea el destino de las dictaduras sudamericanas. En la obra de Isabel Allende hay personajes conservadores y reduccionistas que creen que la diversidad sobra; que hay demasiados partidos políticos y demasiados diputados plurinominales, que creen que la pluralidad es un vicio y que las minorías no deben tener derechos. Hoy, quien representa a la mayoría en México propone que la Sedena controle a la Guardia Nacional y que las diputaciones plurinominales desaparezcan. 

Me maravilla un gobierno que pone énfasis en el desarrollo social, pero me preocupa que llegue un día que nos haga recordar aquella frase que decía: Aquí vive el presidente el que manda vive enfrente.