Opinion

#MeToo: EL ACOSO

“Ante la amenaza constante de acoso, la colectiva Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) señalan que la mayoría de las víctimas lo hacen bajo el anonimato, por miedo a ser despedidas, señaladas públicamente. Consideran que no hay protocolos reales que garanticen una vida libre de violencia, una ruta de hacia dónde ir, con quién acudir sin recibir maltrato o indiferencia institucional”.

Teporaca Romero del Hierro
sábado, 06 abril 2019 | 19:41

En México, el acoso sexual se incremento 433%, datos oficiales de organismos y organizaciones nacionales e internacionales lo confirman, diariamente en diversas áreas públicas o de la IP, hombres y mujeres aprovechan su posición de poder para presionar u hostigar, obteniendo un favor sexual  u otro tipo de beneficio, siempre recurriendo a la ventaja que le da la posición laboral. La mayoría de las víctimas son mujeres.

El acoso era invisible hasta que mujeres de reconocimiento público internacional denunciaron estas prácticas naturalizadas para la sociedad mediante el movimiento mundial #MeToo, artistas, deportistas, conductoras de medios, escritoras, empresarias, modelos, profesionistas,  políticas, funcionarias, sindicalistas, etc., todo a través de las redes sociales, en segundos miles de testimonios se viralizaron, seguidas por mujeres comunes sin reflectores hicieron visibles sus denuncias, y por primera vez se les tomo en cuenta.

Ordenamientos legales lo definen como la solicitud de favores sexuales para sí o para una tercera persona o que realice una conducta de naturaleza sexual indeseable para quien la recibe, que le cause un daño o sufrimiento psicoemocional que lesione su dignidad. 

Ante la amenaza constante de acoso, la colectiva Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) señalan que la mayoría de las víctimas lo hacen bajo el anonimato, por miedo a ser despedidas, señaladas públicamente. Consideran que no hay protocolos reales que garanticen una vida libre de violencia, una ruta de hacia dónde ir, con quién acudir sin recibir maltrato o indiferencia institucional. 

Hace días, la ola de denuncias que publicó #MeToo México provocaron la destitución del director de un medio, la cancelación de la presentación de un libro y la banda División Minúscula, separó a su guitarrista del grupo por la denuncia de seis mujeres, que aluden fueron víctimas de agresión sexual violación, intento de homicidio y acoso. Como consecuencia fue expulsado del grupo. El Movimiento también se vio sacudido según los dichos de las y los directivos por el suicidio de Armando Vega-Gil, bajista de la banda mexicana Botellita de Jerez, luego de ser acusado anónimamente en la cuenta de Twitter @metoomusicamx.  

La marea de denuncias visibilizo la problemática en el país, el acoso y abuso sexual en el mundo de las letras, el periodismo, la publicidad, la academia, la música y la política. El uso del anonimato para la denuncia de presuntos agresores dividió opiniones sobre el movimiento, los críticos alegan que se necesita llevar los casos ante la justicia que, con el anonimato, pierden credibilidad las acusaciones y se puede desprestigiar a personas inocentes; los defensores señalan la impunidad en los casos y el derecho de las víctimas a expresar su dolor de manera anónima, y que es una herramienta de protección ante posibles represalias. 

Lucía Melgar palacios, académica en estudios de género señala: “Es el aspecto más problemático de este movimiento. Se entiende el anonimato cuando son casos de mujeres que pueden perder el trabajo, cuando están en contacto con el agresor. Pero si es una violación se tiene que ir al Ministerio Púbico, ahorita que está muy fuerte el movimiento se puede crear una red de acompañamiento, juntar las denuncias contra una persona e ir al Ministerio Público”. 

Para la vocera de la red Periodistas Unidas Mexicanas (PUM), creada este año para exhibir el fenómeno del acoso en los medios de comunicación, y que reaccionó al movimiento #MeToo publicando denuncias con la etiqueta #MeTooPeriodistasMexicanos, no se debe poner en tela de juicio a las denunciantes que optan por el anonimato porque no tienen otra salida ante la falta de acceso a la justicia. El sondeo AcosoData  , hecho por este colectivo revela que el 73% de  mujeres que trabajan o han trabajado en medios han vivido alguna situación de acoso sexual en su trabajo.

Aseguró que en su página solo publican los casos en que las supuestas víctimas son las propias denunciantes, dice: “Las denuncias tienen que ser de una víctima directa, no por terceros. Creemos en ese testimonio. Defendemos el anonimato por la situación tan delicada que implica vivir en un país con estos niveles de impunidad como México. Fuimos puliendo el filtro poco a poco, fuimos descartando casos. Venían muchas denuncias de relaciones tóxicas, entonces esas sí las descartábamos, les explicábamos que de lo que se trataba era de que fueran denuncias en un contexto laboral”. 

La muerte del músico Vega Gil agudizo más el debate, según medios informativos nacionales, en la carta en la que anuncia su suicidio, el músico asegura que no responsabiliza a nadie de su decisión de quitarse la vida, pero dice que fue orillado a ello porque su carrera se iría en picada por las acusaciones en su contra del presunto acoso de una menor, en su cuenta de Twitter escribió: “No se culpe a nadie por mi muerte, es un suicidio, una decisión voluntaria, consciente, libre pensada. La denuncia que se hace en #MeTooMusicosMexicanos es anónima y quien la lanza en redes está en su derecho de hacerlo así, pero esto pone en entredicho toda mi carrera. Insisto, no ocurrió”.  

La cuenta desde donde fue señalado Vega Gil @metoomusicamx fue dada de baja el lunes 1 de abril por varias horas, junto con decena de acusaciones contra otros músicos. Horas después volvió a estar disponible. Administradores de la cuenta en un comunicado de prensa señalaron que “Hemos recibido múltiples ataques contra la cuenta y el día de hoy, tras un intento de hacking, finalmente han logrado vulnerar la seguridad. Debido a la sincronía de este evento con la lamentable muerte de uno de los acusados, Armando Vega Gil, creemos que se trata de un intento de censura”. 

La cuenta oficial del Fondo de Cultura Económica (FCE) que dirige el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II se publicó un polémico tuit lamentando la muerte del músico y estigmatizando el movimiento #MeToo. También con la etiqueta. En estos días, sigue el apoyo de cientos de mujeres y hombres al movimiento, pues lo que había sido silenciado en las redacciones de los periódicos, en los estudios de grabación, en las aulas y las oficinas encontró salida en Twitter ante la falta de acceso a la justicia de las víctimas que denuncian y protocolos en las instituciones, para que las personas puedan desempeñar sus labores en espacios libres de violencia. 

A pesar de la vasta legislación, las estadísticas muestran que las personas víctimas de estos delitos no denuncian. De 2015 a la fecha se han denunciado 7 mil 251 casos de acoso sexual y 4 mil 216 por el delito de hostigamiento sexual, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). México país de leyes, donde lamentablemente no se aplican porque la mayoría de quienes imparten justicia no están capacitadas bajo los lentes de género. 

Marta Lamas, doctora en Antropología por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e involucrada desde 1971 en el movimiento feminista, considera que #metoo  mexicanos, como los de otras partes del mundo, lo que nos están hablando es de la existencia de una cantidad de prácticas nefastas de abusos y acoso, "Hay muchos tipos de denuncias, hay denuncias más serias, hay denuncias anónimas -de las que yo discrepo- y hay denuncias que son hasta una frivolidad; hay una mezcolanza…Pero al decir basta ya con el acoso, lo que están diciendo las mujeres es  basta ya de prepotencia machista, basta ya de desigualdad, basta ya de una serie de prácticas laborales muy perversas, de poner a las compañeras a trabajar y ellos apropiarse del trabajo, de condicionar el empleo a los favores sexuales".

Desterrar el acoso y la agresión sexual es tarea de todos, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, medios masivos de comunicación, IP y sociedad en general, en México, el marco legal debe evolucionar a la par de la realidad, administrando justicia con prontitud, sin excesos, sin discriminación; los medios tienen la enorme responsabilidad de generar conciencia. La denuncia es fundamental para caminar por la senda de la democracia y el respeto mutuo, alcemos la voz, no bajes la guardia, denuncia. Sumemos Voces.