Opinion

México suicida

“En México, el fenómeno ha tenido un crecimiento alarmante durante las últimas dos décadas, en especial entre los adolescentes”.

Teporaca Romero del Hierro
domingo, 12 mayo 2019 | 05:00

El suicidio, uno de los jinetes apocalípticos de nuestro siglo alcanza cifras sin precedentes, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que niños y jóvenes entre 12 y 29 años registran la primer causa de muerte no natural en el mundo, cada 40 segundos se registra un deceso por esta causa, superando la tasa de homicidios y muertes por conflictos armados. En México, se registran aproximadamente 17 muertes al día, sin sumar los no registrados, más del 80% de éstos, son cometidos por hombres. Chihuahua figura entre las entidades con mayor número de casos, supera la media nacional, donde niños desde los 8 años buscan cruzar la puerta falsa. Urge una estrategia integral nacional eficaz. 

Especialistas advierten que las principales causas del suicidio en México son la depresión, violencia, problemas económicos, adicción al alcohol y a las drogas. El problema tiene varias aristas, violencia familiar y de pareja, las sustancias adictivas y el crecimiento de las enfermedades mentales, como la depresión, aseguran que no es un asunto de riqueza o pobreza, debido a que países como Japón y Francia registran tasas altísimas de suicidio.

La ONU reconoce que el suicidio es un tema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales, no hay una sola respuesta a este problema, que involucra la religión y la espiritualidad, el uso de sustancias y el papel de la personalidad en el tratamiento y la prevención en los adolescentes.

La OMS afirma que la prevención del suicidio es una necesidad que no se ha abordado de forma adecuada debido a la falta de sensibilización sobre la importancia de este problema y al tabú que lo rodea e impide que se hable abiertamente de ello. La prevención del suicidio requiere también la intervención de sectores distintos al de la salud, exige un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación coordinada del sector salud con el educativo, laboral, político, de seguridad pública, de administración de justicia, académico, así como con los medios de comunicación, quienes tienen la puerta abierta en todos los hogares.

En México, el fenómeno ha tenido un crecimiento alarmante durante las últimas dos décadas, en especial entre los adolescentes, en este segmento de la población representa la tercera causa de mortalidad, sólo detrás de las defunciones por accidentes automovilísticos y lesiones con armas de fuego.

Investigaciones periodísticas señalan que en últimas fechas, el suicidio creció 15%, en 2016, Chihuahua encabezó la lista de las entidades con la mayor tasa de suicidios. 

Médicos coinciden que implementar un programa nacional de prevención del suicidio contribuiría a bajar los índices. Censos afirman que los jóvenes son quienes más se suicidan en México. En primer lugar está el rango de 20 a 24 años; en segundo, los de 25 a 29 años; y en tercer lugar, los de 15 a 19 años. 

Emilia Lucio Gómez Maqueo, doctora en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidenta de la Asociación Mexicana de Suicidología, AC, afirma que “No todos los suicidas son depresivos ni todos los depresivos se suicidan”, la privación voluntaria de la vida es un problema de salud multifactorial que también tiene que ver con problemas de salud mental, de pobreza, de personalidad, de ansiedad y de maltrato.

La Encuesta Nacional de los Hogares 2017 Inegi, publica que el 32.5% de la población en México de 12 años y más se ha sentido deprimido, el 66.9% restante alude a no tener ese sentimiento.. Sin embargo, la OMS estableció que para 2025 la depresión va a ser la causa número uno de incapacidad de las personas “y por ende el riesgo suicida se incrementa”. 

Académicos y representantes de la sociedad civil sostienen que implementar un Programa Nacional de Prevención del Suicidio puede disminuir considerablemente la tasa de suicidios, por ejemplo en Latinoamérica, el único país que cuenta con este tipo de programa es Argentina, consideran que las leyes se concreticen con respecto al fenómeno y al problema, para que a través de dicha Ley prevenga el suicidio preparando profesionalmente a sus equipos médicos. 

De acuerdo con las cifras oficiales, los hombres mexicanos son quienes se suicidan más: los registros de 2016 plantean que del total de suicidios de 2012 a 2016, que suman 30 mil 580, un 81% representa a los hombres (con 24 mil 697 casos), mientras que 19% son de mujeres (con 5 mil 883). Esta tendencia está asociada con el método con el se comete el suicidio. 

Los suicidios, en general, se dan más en los hombres porque usan métodos más letales, como son las armas de fuego y el ahorcamiento, mientras que las mujeres usan métodos menos letales, como el ingerir medicamentos.

Durante 2016, la forma más común de la privación voluntaria de la vida en México fue el ahorcamiento, el estrangulamiento o la sofocación con 5 mil 145 casos, seguido de 741 casos por disparo y 517 casos por envenenamiento.

Los factores de riesgo más comunes entre los adolescentes y jóvenes son el maltrato, la depresión, la disfunción familiar y la ansiedad.

El doctor Alejandro Águila Tejeda, del Instituto Hispanoamericano de Suicidiología señala: “las cifras están muy alejadas de la realidad, hay muchos suicidios que no se cuantifican. Por ejemplo, los suicidios en la población indígena, la población de niños en la calle y los indigentes. Estamos hablando de personas que cambian la estadística del motivo por el cual sucedió su muerte”.

Datos de la encuesta realizada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Centro Familiar de Integración y Crecimiento afirman que en Ciudad Juárez, 33 residentes mayores de 18 años intentan suicidarse todos los días, mientras que otros 43, diariamente pensarán sobre el suicidio sin intentar el acto. 

El reto es diseñar y ejecutar políticas públicas integrales eficaces, donde participen gobierno y sociedad, que erradiquen la pobreza, la marginación, el desempleo, la discriminación, la falta de oportunidades educativas, las adicciones, la violencia, la disfunción familiar, el acoso escolar, éstos alimentan a la depresión, caldo de cultivo para quienes consideran el suicidio. Las nuevas generaciones están optando por este camino, una puerta falsa que pudo prevenirse, como padres de familia estemos atentos, alertas a cualquier indicador, dialogemos con ellos, con amor, confianza, fe, es imperante que nuestros niños y jóvenes se mantengan ocupados en actividades extracurriculares como el deporte y la cultura. Por una sociedad armónica e incluyente. Sumemos Voces de esperanza.