Opinion

México tiene todo para solucionar sus problemas y ser la primera economía de Latinoamérica

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Isaías Orozco Gómez

lunes, 27 julio 2020 | 05:00

En torno al rubro de la salud del pueblo mexicano, agravada entre otras causas por la carencia de algunos medicamentos y el alto costo de los mismos, en anteriores colaboraciones hemos sugerido que con el propósito de aminorar o solucionar ampliamente ese sentido problema que lacera principalmente a los trabajadores y su familia, tanto del medio urbano como del medio rural, que las dependencias gubernamentales correspondientes, aprovechen ese potencial de cerebros: científicos, investigadores de laboratorio y de campo, académicos, técnicos… con que cuentan reconocidas instituciones de Educación Superior como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), para la producción de medicamentos, fármacos y diversas prótesis, como desde hace algunos años, lo han venido haciendo.

Y parece ser que estamos bien situados con tal sugerencia. Es decir, sí es posible, sí se puede y se debe fabricar, se debe producir las medicinas y… necesarias y suficientes para la conservación y/o restablecimiento de la salud, así como prevenir y curar las enfermedades endémicas, estacionales y pandémicas que azotan a los mexicanos; pues ante la penosa presencia de la pandemia ocasionada por el coronavirus (Covid-19), esperanzadoramente nos levantó el ánimo al leer en La Jornada (martes 14 de julio de 2020) la nota de Alma E. Muñoz, titulada: “Inicia el país la producción de ventiladores a bajo costo”, informando  que “Especialistas del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial  (Cidesi), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), desarrollaron dos modelos de ventiladores, con patente del Estado mexicano, denominados Ehécatl 4T y Gätsi, para atender a los enfermos graves de Covid-19, con un ahorro de 70 por ciento en precio promedio de mercado.

[Lo que] “Para el gobierno federal representa el nacimiento de una industria nacional para salvar vidas y garantizar la independencia tecnológica y la soberanía nacional. De cada uno de los modelos se han producido, en un primer lote, 500 unidades.

[…] “para el desarrollo de los modelos mexicanos la Secretaría de Salud y el Instituto de Salud para el Bienestar invirtieron 227 millones 391 mil 592 pesos, mientras el Conacyt aportó 111 millones 960 pesos. Los ventiladores mecánicos invasivos fueron creados en cuatro meses, en vez de los tres a cinco años que normalmente toma un proyecto de esta envergadura.

“El Ehécatl (en náhuatl, Dios del Viento) tuvo un costo de producción de 230 mil pesos por unidad y por el total de los primeros 500 ventiladores de este modelo fueron 115 millones.

“En el Gätsi (suspiro, en otomí) hubo participación conjunta entre el Estado y la iniciativa privada. Hace unos días, la directora general de Conacyt, María Álvarez-Buylla, señaló que fue desarrollado por la empresa DTM Tecnologías y puesto a disposición del Estado mexicano. El consejo lo revisó a detalle, validó e integró la red de ensamblaje y proveeduría para fabricar 500 equipos. 

“La funcionaria detalló que su costo oscila entre 9 mil 600 y 11 mil 400 dólares, mientras los modelos comerciales adquiridos en China tienen costos  de entre 20 mil y 50 mil dólares.

“A principios de mayo, el canciller Marcelo Ebrard informó sobre los precios de cuatro modelos de ventiladores comprados en Estados Unidos: T-1 Militar, de 21 mil dólares (en el mercado es superior a 37 mil); T-1, 19 mil dólares (su costo normal es de más de 25 mil); C-1, 16 mil dólares (habitualmente cuesta casi 19 mil), y C-3, adquirido a 24 mil dólares, cuando su precio es de 25 692 dólares.

“En el diseño y fabricación de Ehécatl y Gätsi hubo trabajo conjunto de la academia, el gobierno federal y la iniciativa privada SIN FINES DE LUCRO, utilizando tecnología mexicana, con alta calidad y seguridad biomédicas, ingeniería avanzada y serán accesibles para todos”.

En concordancia con el título de la presente colaboración y la sugerencia precedente, considérese la producción de ventiladores… como ejemplo concreto, de que, históricamente, México ha contado y  cuenta con un amplio potencial humano con demostrada capacidad y habilidades en lo intelectual, científico, técnico, tecnológico, artesanal, artístico, deportivo, etc. Como el caso concreto de nuestra respetable paisana,  científica e investigadora: doctora Esther Orozco Orozco.

Es de esperar que el régimen de la Cuarta Transformación, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, como Presidente Constitucional Legal y Legítimo de los EUM, nos lea, y tome en cuenta la importancia que tendría el que la UNAM, el IPN, la UA de Ch., y algunas otras instituciones de Educación Superior, públicas y/o privadas, elaboraran, produjeran o fabricaran en sus anexos o áreas de investigación, las vacunas, medicinas, la variedad de prótesis requeridas, para ampliamente dar oportuna y eficiente solución (Artículo 4º de la CPEUM) al ancestral problema de la carencia de esos tan esenciales artículos médicos para la salud del pueblo en general y para los derechohabientes del IMSS, del Issste, de Pensiones Civiles de las entidades federativas y de los municipios.    

Fuera de chovinismos, de patrioterismos. Sin lugar a dudas, México tiene todo para la solución de sus problemas y ser la primera economía competitiva de Latinoamérica y del Caribe. Perspectiva, que incluso en algunos Estados-Nación de Sudamérica como Argentina, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Uruguay…, perciben. Y opinan, que nuestro país tiene evidentes posibilidades de constituirse en una gran potencia, en el “hermano mayor”, en la cabeza de Latinoamérica y el Caribe, como fue considerado por años, antes de que el SALINATO lo sometiera a la nefasta política del imperio capitalista neoliberal globalizador.  

Por su parte, el banco Mundial considera a los EUM, como el mejor país de Latinoamérica para hacer negocios por delante de Brasil y Chile.

Asimismo, Corea del Sur y Japón, afirman que México es el país de moda para invertir.

Y no es poca cosa, que nuestra nación, que nuestra patria mexicana, esté conectada a 46 países del mundo a través de 12 tratados de libre comercio y ocupe el lugar 15 en el ranking (lista o relación ordenada de cosas o personas) de las mayores economías del orbe.

Alentadoramente, México está calificado como la primera economía de Hispanoamérica y la segunda de Latinoamérica, después de Brasil.

Un dato más: los EUM intercambian más de 1.5 millones de dólares en comercio internacional cada minuto, y sus industrias forman una parte esencial de las cadenas globales de valor. Además, es el país más visitado del mundo.

Claro, que nuestro todavía rico territorio nacional en recursos humanos y recursos naturales, tiene todo para constituirse en una gran potencia. Sólo es cuestión,  de que tengamos presente y estemos convencidos de la proclama hecha el 6 de marzo de 1994 por el sacrificado candidato del PRI a la Presidencia de la República,  Luis Donaldo Colosio:

“¡ES LA HORA de cerrarle el paso al INFLUYENTISMO, a la CORRUPCIÓN  y a la IMPUNIDAD! ES LA HORA DE LA NACIÓN”. 

¡ES LA HORA DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO!