Opinion

Mi amigo Juan Pueblo

.

Catón
jueves, 04 abril 2019 | 19:35

Ciudad de México.- El recién casado llevó a su noviecita a conocer las Cataratas del Niágara. Comentó ella, desdeñosa: "¡Bah! ¡Otra de las cosas que no son tan grandes como yo creía". La esposa del Lic. Ántropo contrató a una empleada a fin de que aseara la oficina del abogado. Le dijo: "Se encargará usted de limpiarle el bufete a mi marido". "¡Ah no! -respondió con enojo la mujer-. ¡Eso que se lo limpie él mismo!". Don Añilio cumplió 40 años de casado. Al día siguiente de la celebración comentó: "Cuando nos casamos mi mujer no hallaba cómo contenerme. Anoche no hallaba cómo consolarme". Este amigo mío no es político (¡Líbreme Dios!", dice). Tampoco es empresario, comerciante o industrial. No es comunicador, intelectual o artista. No hizo una carrera universitaria. Mi amigo fue maestro de banquillo. Maestro auténtico, no como ésos a los que AMLO protege  y a quienes brinda impunidad aunque le den patadas una y otra vez. Por casi medio siglo mi amigo estuvo frente al grupo. Primero educó a niños; después a adolescentes. Jubilado ya, vive de su modesta pensión de profesor. Él no lo sabe, pero es mi asesor o consejero. Lo invito a desayunar o a comer, y después de un rato de conversación sobre esto y sobre aquello le pregunto cómo ve al país. Y es que pienso que mi amigo representa al pueblo. No al de la demagogia electoral -o reelectoral-, sino a la gente común, la de todos los días, la que va al Seguro o al ISSSTE, la que se preocupa por lo elevados que llegaron los recibos este mes y por lo mucho que han subido las cosas en el súper. Mi amigo no se llama Juan, pero es Juan Pueblo.  Su voz es la de aquéllos que no tienen voz. Ayer me dijo algo muy interesante: ha dejado de ver las conferencias mañaneras de López Obrador. "Ya me cansaron -dice-. Reconozco que es el primer presidente que da la cara todos los días y hace frente a las preguntas y comentarios de los periodistas, pero ya me aburrió su lentitud en el hablar; me disgustan su actitud personalista y las constantes ocurrencias que debe anunciar para justificar su comparecencia cotidiana. Ya no lo veo. Ya me pasó la novedad". Si AMLO oyera las opiniones de mi amigo seguramente lo tildaría de conservador y lo llamaría fifí. No es ni una cosa ni otra. Es liberal en el sentido mejor de la palabra y pertenece al común de la gente. Encuentro una buena dosis de razón en lo que dice acerca de las conferencias matutinas de AMLO. El público en general termina por cansarse de ver y oír al mismo personaje cada día. Y ni modo de que el presidente amenice sus presentaciones con algún grupo musical o coreográfico. Bueno sería que empezara a buscar alguna otra manera de hacer campaña. Don Chinguetas llegó a su casa entrada ya la noche. Su esposa, doña Macalota, lo esperaba vestida vaporoso negligé, medias de malla con liguero y pantaletita crotchless. Además había puesto a helar una botella de champaña. "¡Carajo! -exclamó don Chinguetas irritado-. ¿Otra vez chocaste el coche?". La mamá de Pepito lo llevó con un especialista, pues el pequeño presentaba cierta dificultad de movimientos. El facultativo procedió a examinarlo. Le preguntó: "¿Dónde está la nariz?". Pepito se llevó un dedo a la nariz. "¿Dónde están las orejas?". El chiquillo se llevó las dos manos a los oídos. "¿Dónde están los ojos?". Pepito le dijo a su mamá: "Vámonos, mami. Este pendejo no sabe ni dónde están las cosas". El doctor Ken Hosanna amonestó a su enfermera: "Es cierto que el paciente presenta riesgos de contagio, señorita Florencina, pero eso no justifica que le aviente usted el supositorio con cerbatana". FIN.     


MIRADOR.         

Por Armando FUENTES AGUIRRE.     

El Hotel Colonial San Miguel es uno de los más bellos sitios de Saltillo.     

Su fundador, el empresario y filántropo Davíd Valdez Jaramillo, adquirió una casona señorial por la antigua calle de Santiago, ahora General Cepeda, y la convirtió en un hotel boutique que encanta a todos sus huéspedes y visitantes.  Ayer se rindió homenaje ahí a Edmundo Arizpe, actor de teatro y de televisión. Su trayectoria es ejemplar; se le quiere y se le admira. Por más de 50 años ha estado ante las cámaras y en los escenarios; ha recibido los máximos galardones que entrega la Asociación Nacional de Actores a sus agremiados.     

Tengo amistado con él desde los tiempos de la juventud, tan lejanos en el tiempo, tan cercanos en la recordación. Su nombre quedará ya para siempre en aquel hermoso sitio saltillense.     

Con estas líneas felicito a Edmundo por haber cumplido con fidelidad su vocación de artista. Felicito igualmente a David, cuya generosidad hace tanto bien a tanta gente. Ellos, y quienes son como ellos, aumentan el prestigio de mi solar nativo. Por eso les doy aquí las gracias. 

¡Hasta mañana!...   


MANGANITAS. 

Por AFA. 

". Maduro critica a sus adversarios políticos.".       

Según los observadores     

Maduro los llamará     

-empieza a aprenderlo ya-     

fifís y conservadores.