Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Mi primera crónica: un paseo por los años de juventud

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Oscar A. Viramontes Olivas
domingo, 08 septiembre 2019 | 05:00

Hoy domingo iniciamos una nueva etapa periodística dentro de este prestigiado periódico: El Diario de Chihuahua, donde recorreremos diversos pasajes de la vida acontecida en esta hermosa Capital en sus barrios, plazas, personajes, calles, edificios, leyendas y acontecimientos de trascendencia, se expondrán con mucho cariño y esmero para recordar juntos, aquellos momentos que forman parte de las Crónicas de mis Recuerdos.

En este primer recorrido me encamino hacia algunas escuelas que cumplían funciones de capacitación muy importantes, sobre todo en tareas caseras como la costura, corte y confección, cocina para jovencitas de clase humilde que la verdad, apoyaban mucho a las muchachas para que aprendieran un oficio en beneficio del hogar, ya que en aquellos tiempos, a la mujer se le entrenaba más para las labores hogareñas y para el matrimonio que para que se superara en lo personal. Por ello si nos ubicamos en el Colegio Palmore, el Instituto América y en el viejo Instituto Científico y Literario hoy sede de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también funcionaba la pre-vocacional del Politécnico Nacional, La Escuela Normal del Estado que más adelante se separaría para instalarse en su nuevo local en la Ciudad Deportiva, en todas estas “gloriosas” escuelas se impartía el conocimiento que serviría para mitigar el analfabetismo y ayudar a los jóvenes para enaltecer su espíritu de libertad.

Pero no todo era estudio, ya que la juventud de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, buscaban divertirse en los lugares más populares de la ciudad, como el tradicional Parque Lerdo cuyo nombre lo lleva desde 1895, con sus frondosas arboledas les daban a sus visitantes un espacio de tranquilidad y descanso. Unas calles más abajo, está también un lugar emblemático, la Plaza de Armas, la más antigua de la ciudad, la cual comenzó prácticamente desde la fundación de San Francisco de Cuellar en 1709. De ahí los jóvenes estudiantes se “brincaban” hacia la calle Libertad, entre la avenida Independencia y Vicente Guerrero, ya que eran los lugares más socorridos por los estudiantes de las escuelas antes mencionadas, así como empleados y empleadas del comercio citadino. En esos sectores, se buscaba encontrar a “la media naranja” y si se lograba, era irremediable que se acelerara el ritmo cardiaco acompañado de la inocencia e ingenuidad que caracterizaban las relaciones de novios de antaño. 

Tomarse de la mano y caminar entre las nubes de “algodón” y darse un beso, era un éxtasis que enamoraba a cualquiera, por ello los “tortolitos” buscaban centros de recreo como el desaparecido Teatro de Los Héroes ubicado en la calle 11 y Aldama donde se encontraba el Cine Héroes, lugar donde se proyectaban hasta tres películas por un precio módico de 20 centavos. Además de la acción de las películas, los enamorados se preparaban para las famosas tardeadas estudiantiles de los viernes y cerrar dignamente la semana de estudios en lugares ajustados a su económica sin bebidas embriagantes, pero los que tenían un poco más de solvencia, estaba El Jardín de Las Rosas, Los Cocoteros, El Paraje de los Indios y El Hotel Palacio Hilton, donde sábados y domingos se escuchaban orquestas como la de Manuel de León que seguramente en esos sitios y de esa época, saldrían parejas que dieron la luz a quienes hoy dirigen la sociedad y por último, no puedo olvidar las tradicionales fiestas de Santa Rita el 22 de mayo que era un verdadero festín de diversión.

Así recordaba don Benjamín Payares del barrio del Pacífico al sur de la ciudad de Chihuahua que en sus años “mozos” de estudiante del Instituto Científico y Literario, aparte de los lugares de diversión que acostumbraba visitar con su novia Lupita, en años posteriores contraería nupcias. Sin embargo también tenía tiempo para él, ya que junto con sus amigos Pedro y Santiago se la “pinteaban” de vez en cuando para irse a bañar al río Chuvíscar muy cerca de la “Junta de los Ríos” ahí, donde se une este río con el Sacramento, y que Benja cuando iba a esos lugares le gustaba “tararear” las estrofas del Corrido de Chihuahua: “Lindas las noches de luna alegradas con sotol que por allá por la Junta, me paseaba con mi amor, qué bonito es Chihuahua”. Bueno, no sé si este corrido se refería a la Junta de los Ríos aquí en la ciudad o a la Junta, Guerrero, pero para Benjamín era lo mismo. Ese lugar era paradisiaco donde se juntaban las familias y amigos bajo la sombra de los frondosos álamos y sauces llorones para disfrutar de los deliciosos alimentos con la oración de gracias al Todopoderoso. 

Después de todas estas formas protocolarias de familia, ansioso estaba todo mundo de meterse al río.  La verdad todo mundo aprovechaba el tiempo para jugar a la pelota, ya que era parte de la diversión y no se tardaba mucho cuando la gente volvía de nueva cuenta al río otro rato más, mientras se esperaba que llegaran por los campistas para regresar a casa. “Ya en el camino, mi papá Chalo –comenta don Benjamín- se paraba en una de las huertas de membrillo para comprar y llevar a casa, pero lo más bonito era que nosotros mismos cortáramos la fruta de allí, recordando que mis abuelos tenían una tienda de abarrotes que en aquel tiempo llenaban sacos con azúcar y compraban mucho membrillo. Mi abuelita Nana en compañía de mucha gente en un patio de la casa, elaboraba la cajeta la que ponían en unas marquetas de madera que se dejaban secar y cuando ya estaba lista, mi abuelo Toño la llevaba hasta Ciudad Juárez para venderla y con lo que se sacaba de ganancia, se traían alguna mercancía de la frontera para venderá en Chihuahua, principalmente en las tiendas del centro como la famosa tienda de “La Feria” que estaba a un lado de Catedral y también a una negociación   del señor don Simón Guzmán.

Mi primera crónica: un paseo por los años de Juventud, forman parte de las Crónicas de mis Recuerdos.  Si usted tiene información que desee compartir para esta sección y si quiere adquirir los libros: “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, Tomo I, II, III, IV, V, VI y VII, puede llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se lo llevamos a domicilio o bien adquiéralo en la librería Kosmos, localizada en Josué Neri Santos No. 111, La Luz del Día, Calle Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe I Etapa y Bodega de Libros.

Fuentes de Investigación: 

Entrevista con Benjamín Payares Ruiz.

Archivo Histórico del Municipio de Chihuahua (AHCCh)

Fototeca del INAH-Chihuahua.


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